La selección jordana entablará en junio la cuarta y última ronda de la fase de clasificación asiática para la Copa Mundial de la FIFA 2014™. Los jordanos confían en cumplir su sueño y obtener uno de los billetes directos a Brasil.

Los Nashama (“valientes”) han ido a parar a un grupo difícil, pero pueden contar con su espíritu combativo y su sentido táctico para plantar cara a sus rivales. Se trata de su primera presencia a estas alturas de la competición, pero disponen de varios jugadores experimentados. Uno de ellos es el defensa Bashar Bani Yaseen, que tendrá la misión de llevar las riendas de la zaga jordana.

En una entrevista exclusiva concedida a FIFA.com, Bani Yaseen se pronunció sobre las opciones de su selección en los dos primeros partidos, contra Irak y Japón.

Una trayectoria al alza
Desde su debut en una fase de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA, en 1985, Jordania nunca había logrado pasar de la primera liguilla, por culpa de una preparación que dejaba bastante que desear y de su inexperiencia en las grandes citas. Bani Yaseen es perfectamente consciente de ello. En la competición preliminar de Alemania 2006, los Nashama causaron una buena impresión arrancando con tres victorias consecutivas, una de ellas en Teherán. A la postre, con lograr un solo punto en Ammán frente a Irán les habría bastado para pasar a la última ronda, pero el equipo hincó la rodilla en los minutos postreros del choque.

Bashar escarbó en su memoria y recordó lo acontecido entonces: “Ese encuentro era muy importante para nosotros. Todas las circunstancias se habían reunido para que accediésemos a la última ronda. Fue un partido táctico. Ellos gozaron de dos ocasiones en los últimos minutos y las aprovecharon plenamente. Poseían la experiencia necesaria, con jugadores como Ali Daei, Ali Karimi y Mehdi Mahdavikia en sus filas. Esa derrota nos dejó un regusto amargo”.

Unos años más tarde, Bani Yaseen volvió a la carga con la experiencia necesaria. El seleccionador jordano, el iraquí Adnan Hamad, le convocó para apuntalar su retaguardia en la Copa Asiática Qatar 2011. Tras haber jugado el primer partido como titular, Bashar lució el brazalete de capitán a partir del segundo. A pesar de sus 35 años (que cumplirá sólo dos días antes del duelo inicial contra Irak del próximo mes), el veterano zaguero se mantiene en una forma magnífica, como ha demostrado a lo largo de toda la fase de grupos.

A su juicio, la clasificación para la última ronda ya constituye una gesta admirable: “Tras nuestra buena actuación en la Copa Asiática de Qatar, nos dimos cuenta de que el pase a la última ronda estaba a nuestro alcance. Lo dimos todo, seguimos las consignas tácticas y jugamos nuestro juego, obteniendo cuatro victorias seguidas que nos permitieron ser una de las primeras selecciones asiáticas clasificadas para la liguilla definitiva. Todo el mundo estaba radiante en Jordania y nosotros vivimos momentos de enorme alegría, porque habíamos conseguido nuestro objetivo”.

Duelos trascendentales
Los Nashama tendrán que prepararse para afrontar enseguida encuentros decisivos del máximo nivel. La siguiente ronda la estrenarán recibiendo a Irak en Ammán, y a continuación pondrán rumbo a Japón. Desde que se anunció la lista de jugadores convocados para el comienzo de esta liguilla decisiva, Bani Yaseen sabe que deberá asumir su papel defensivo habitual: “Somos plenamente conscientes de que esta ronda clasificatoria no será fácil. Todas las selecciones quieren viajar a Brasil, y sabemos que Australia y Japón están por encima del resto merced a su experiencia internacional y a sus jugadores que militan en el fútbol europeo. Dicho esto, con ser favorito no basta; hay que ganar los partidos sobre el césped. Nosotros contaremos con nuestro espíritu combativo, nuestra determinación, nuestro sentido táctico y nuestra motivación para obtener nuestro billete”.

Acto seguido, con la mirada fija en sus compañeros, añadió, poco antes de empezar el entrenamiento: “Todos jugarán como uno solo. Vamos a sobreponernos al cansancio de este final de temporada y a formar una piña en torno a un solo objetivo. Espero que obtengamos un resultado positivo frente a Irak y Japón, que son dos selecciones potentes”.

Un guerrero nato
Durante su larga trayectoria con la selección nacional, que se inició en 1999, Bashar Bani Yaseen ha exhibido cualidades inusuales en un jugador jordano. Pocos defensas asiáticos hacen gala de una garra semejante y se sacrifican de esa forma para salvaguardar su portería. En el choque de cuartos de final de la pasada Copa Asiática contra Uzbekistán, Bani Yaseen se dejó la piel para contener las embestidas de los uzbekos. Es más, literalmente se dejó dos dientes en un gesto heroico en el que, tras una internada del equipo contrario, se interpuso en la trayectoria de un potente disparo.

Al recordar aquel incidente, sonríe; y más después de haber repuesto su par de incisivos perdidos: “Queríamos evitar a toda costa la derrota y acceder a semifinales. Afrontábamos ese partido con muchas bajas en el equipo. Cuando vi claro que el delantero uzbeko iba a chutar, hice todo lo posible por impedirlo. Por miedo a tocar el balón con las manos, preferí poner la cara en medio. Lo hago a menudo, pero esta vez, tras desviar el disparo, miré al suelo y vi dos de mis dientes (risas). Los de los servicios médicos me preguntaron si quería abandonar el partido, pero ni siquiera me lo planteé. Una vez detenida la hemorragia, volví a entrar en juego y acabé el encuentro”.

En ese partido, los jordanos iban dos goles abajo al comienzo del segundo periodo. En un saque de esquina, Bani Yaseen subió al ataque y envió el esférico al fondo de las mallas uzbekas, desencadenando una explosión de alegría en las gradas y en toda Jordania. Con un poco de suerte, los Nashama podrían haber anulado su desventaja, pero, en cualquier caso, se marcharon de la competición con la cabeza bien alta. En Jordania, todos recuerdan esas imágenes sangrientas de Bashar con un par de dientes menos, pero sin dejar de luchar contra viento y marea. ¿Qué mejor forma de ilustrar su combatividad?

Recuerdos de Japón
Jordania ya se ha enfrentado a Japón en tres ocasiones. Bani Yaseen, por su parte, se ha medido a los Samuráis azules un par de veces, ambas en la Copa Asiática (la primera en China 2004, y la segunda en Qatar 2011). Esos dos duelos se saldaron con un empate (1-1), y Bani Yaseen los recuerda como si se hubieran jugado ayer: “La primera vez, en cuartos de final, todo el mundo pensaba que caeríamos por goleada, pero aguantamos. Tras 120 minutos intensos, tuvimos que desempatar en la tanda de penales. Allí nos pusimos con 3-1 a favor, por lo que con transformar uno de nuestros dos lanzamientos restantes nos bastaba para ganar. Pero de forma incomprensible, los fallamos ambos y los japoneses forzaron el 3-3. Los dos equipos malograron su sexto intento, y luego nuestros rivales metieron el séptimo. Yo tomé carrerilla para ejecutar mi lanzamiento y restablecer el empate, pero mi disparo fue rechazado por el poste derecho y perdimos de una forma increíble. Aún no sé cómo pudimos dejarles ganar”.

Siete años después, Bani Yaseen volvió a verse las caras con los nipones, pero esta vez en la fase de grupos. Los jordanos dieron la sorpresa al marcharse al descanso con un gol arriba. Después mantuvieron su portería intacta hasta el final del tiempo reglamentado, pero encajaron el gol del empate en el tiempo añadido: “Estábamos a unos segundos de tomarnos la revancha, pero un error de marcaje en el último córner nos privó de la victoria. Aun así, sumamos un punto y luego nos clasificamos para cuartos de final, ganándonos el respeto de todo el mundo. Esta vez jugaremos en su campo, y sabemos que querrán ganar a toda costa. Vamos a hacer todo lo posible para ponérselo complicado, y esperamos que nuestros esfuerzos obtengan una justa recompensa”.