"Decían que no podríamos hacer lo que hicimos, pero aquí estamos", cuenta a FIFA.com el capitán de Antigua y Barbuda, George Dublin, en vísperas del mayor partido en la historia de su pequeño país: un duelo con el mismísimo Estados Unidos. "Venderemos cara nuestra piel", advierte.

Los antiguanos realizaron un recorrido de ensueño por las rondas preliminares de clasificación de la CONCACAF para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, llevando un soplo de aire fresco a una región a menudo demasiado predecible. Los intrépidos Wadadli Boys, que no contaban entre los favoritos, despacharon a Haití a base de velocidad y acierto rematador, y terminaron primeros de su grupo. Ahora se cruzarán con el pez más gordo de la zona en la penúltima fase: el 8 de junio tiene una cita con Estados Unidos, una de las potencias de la región.

La pequeña Antigua y Barbuda es difícil de localizar incluso en los mapas de gran escala, confundida como está entre las pequeñas Antillas. Su población, unas 80.000 personas, está muy por debajo de los aforos del Coliseo de Los Ángeles o del estadio de los Giants de Nueva Jersey. "Hemos puesto a nuestro país en el mapa", señala el máximo goleador del equipo, Pete Byers, alias Big Pete. "Pero sería muy fácil contentarse con lo que hemos logrado hasta ahora. Aún nos falta mucho camino por andar".

Es difícil exagerar lo improbable que sería una victoria de Antigua y Barbuda sobre los Estados Unidos, tetracampeón de la CONCACAF y nueve veces participante mundialista, actual ocupante de la 29ª posición de la Clasificación Mundial. Los isleños nunca se han enfrentado a un equipo tan ordenado, evolucionado, intenso y talentoso como el de las Barras y Estrellas, que viene de ganar por 5-1 a Escocia en un amistoso. Pero el fútbol se juega en un campo de hierba y no sobre el papel, y el balón es igual de redondo para todos.

"No tenemos miedo a nadie", agrega Byers, resistiéndose a admitir que el sueño de su equipo esté condenado a un brusco desengaño. "Lo damos todo y luchamos hasta el final. Somos rápidos, nos gusta jugar un fútbol directo y elevado, y somos organizados".

Desde luego que necesitarán toda su rapidez y organización cuando encaren a los estadounidenses en Tampa, Florida. El seleccionador de Estados Unidos, Jürgen Klinsmann, está ansioso por proseguir sin sobresaltos una campaña clasificatoria que empezó titubeante. "La clasificación ya está aquí y el trabajo es sencillo: obtener los puntos que nos hacen falta para pasar", declaró el ex astro futbolístico de Alemania y el Inter de Milán.

Simbiosis de club y selección
Esa declaración resuena ominosamente en los oídos del seleccionador de Antigua, Tom Curtis, cuyo equipo sin embargo ha estado peleando en categorías muy por encima de la que le correspondería por tamaño en el año más glorioso de su historia futbolística. El hecho de haber tenido que batallar en seis partidos de las rondas preliminares significa que podría muy bien sorprender a los estadounidenses por su compacidad.

"Somos los subalternos, eso no se puede negar", reconoce Curtis, ex futbolista profesional en Inglaterra y ambicioso estratega. "Pero tengo el convencimiento de que vamos a dar buena cuenta de nosotros mismos y de que ciertamente vamos a competir con uno de los mejores equipos del mundo. De modo que me siento muy optimista".

Curtis también es el entrenador del Antigua Barracuda FC, que por cierto juega en la tercera división profesional de Estados Unidos. Que el técnico del Barracuda dirija también al combinado nacional tiene una ventaja para sus pupilos del club, 17 de los cuales conforman la lista de 25 seleccionados que viajarán a Florida. "Obviamente los jugadores estarán familiarizados con mis métodos", comenta Curtis riendo. El míster también ha convocado a ocho jugadores afincados en Inglaterra, entre ellos Mickele Leigertwood, figura del Reading. "Así viajamos y entrenamos juntos todo el tiempo", explica.

Dublin, defensa refinado y experto de 34 años, concuerda plenamente con su jefe en el club y en la selección: "Tener el mismo entrenador es una ventaja enorme. Nuestro estilo, nuestro sistema y nuestro enfoque son los mismos todo el rato".

"Los equipos de nuestra región están mejorando constantemente; no será fácil", apuntaba recientemente a FIFA.com Landon Donovan, figura estadounidense y uno de los mejores futbolistas surgidos en la zona de la CONCACAF. A juzgar por la contagiosa confianza que se respira en el campamento antiguano, los muchachos de las Barras y Estrellas tendrán que sudar la camiseta. El fornido ariete Byers pone la última palabra: "Podemos ganar a cualquiera".