Cuando una familia tiene varios millones de miembros, resulta difícil encontrarse, y más aún establecer lazos estrechos entre los hermanos. Sin embargo, en boca de Guy Ramos, la expresión “familia del fútbol” cobra todo el sentido.

La sinceridad de su tono de voz al describir el plantel de Cabo Verde no suscita la más mínima duda: utiliza el término con buen criterio. “Estamos tan bien juntos que, al despedirnos, todos nos sentimos muy tristes”, explica a FIFA.com el zaguero. Así pues, la clave de los progresos de los Tiburones Azules bien podría ser el estado de ánimo de un equipo que nunca ha estado tan cerca de llamar a las puertas de una competición internacional.

“La organización es mucho mejor que hace tres años, crecemos como grupo y como futbolistas. Ahora contamos con muchos más internacionales en las buenas ligas europeas, y como es lógico eso nos hace más competitivos. Estamos en el buen camino para disputar al fin un gran torneo”, anuncia el central del RKC Waalwijk, club que ha acabado cayendo en las eliminatorias por entrar en la fase previa de la UEFA Europa League ante el Vitesse Arnhem de Mike Havenaar. Ramos, suplente en la goleada por 4-0 de su país sobre Madagascar en el primer clasificatorio para la Copa Africana de Naciones 2013, es un testigo privilegiado de la ascensión de los Crioulos, que ocupan el 76º puesto de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola.

Una oportunidad única
“En las tres últimas campañas de clasificación, nos quedamos a solo unos puntos, nos faltó un poco de suerte”, afirma este hijo de emigrantes nacido en Rotterdam, donde reside una importante comunidad caboverdiana. “Hoy en día hay calidad, y sé que va a acabar dando sus frutos. Estamos ante una oportunidad única de ir a la CAN, no debemos dejar que pase. Muy pocas veces se habrá podido conseguir tan rápido el pase para esta competición, hay que aprovecharlo”.

En su primera temporada en la Eredivisie, después de jugar durante cuatro años en la segunda categoría neerlandesa, Ramos ha conseguido mantenerse en la división de honor, y participar en 29 partidos. Por tanto, el balance es positivo, y él cree que los progresos realizados por sus compañeros del combinado caboverdiano también lo han sido. “Hace solo unos años, todavía teníamos jugadores amateurs en la selección. Eso ya se ha acabado, ahora están los mayores nombres, y sirve para dar impulso a todo el mundo. La selección se ha convertido incluso en un trampolín, es la ocasión de brillar en el plano internacional”, indica el defensor, actualmente lesionado y aún duda de cara a los dos encuentros de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™ de junio.

Permiso para soñar
El seleccionador, Lúcio Antunes, ha convocado una concentración este miércoles 23 de mayo, y tiene poco más de una semana para preparar los importantes compromisos de Sierra Leona y en casa ante Túnez. Los dos capitanes, Lito y Nando —“los líderes de un grupo que siente un gran respeto hacia ellos”, dice Ramos—, ejercerán de nuevo el papel de guías de un vestuario joven y todavía en fase de aprendizaje. “Después de estos dos partidos sabremos más. Si los ganamos, habremos empezado con muy buen pie”, comenta el defensa del Waalwijk.

“El grupo que nos ha tocado nos permite soñar. En casa estamos muy fuertes, así que tendremos que buscar la clasificación fuera, y creemos en ella. El colectivo está bien asentado, tácticamente hemos progresado, y luchamos los unos por los otros. Hacemos los esfuerzos defensivos necesarios, esa señal no engaña”, concluye Ramos, para explicar su optimismo entusiasta.

De este modo, la familia caboverdiana se dispone a plantar cara, unida y con confianza, a los pesos pesados del continente rumbo a Brasil.