Ser un modelo a seguir en el mundo del fútbol no es que sea una novedad para Brasil. La diferencia es que, ahora, el país sede de la próxima edición de la Copa Mundial de la FIFA, en 2014, lidera asimismo los destinos del deporte rey fuera del rectángulo de juego. Con medidas innovadoras en el campo de la sostenibilidad, los anfitriones están forjando nuevos patrones para los próximos Mundiales y, ante la mirada del mundo, están aportando soluciones para una ecuación complicada: trasladar las directrices diseñadas específicamente para el torneo a políticas nacionales sólidas, que dejen un legado real para la población una vez concluido el certamen.

Durante la presentación de la estrategia de sostenibilidad para el torneo de Brasil 2014 en "Río +20", la Conferencia de la ONU para el Desarrollo Sostenible, la FIFA, el Comité Organizador Local (COL) y el Gobierno de Brasil discutieron los impactos negativos y positivos del evento. El encuentro sirvió para desvelar lo que debe ser el gran golazo de la organización: los "estadios verdes". En otras palabras, se espera que todos los recintos futbolísticos de la Copa Mundial obtengan el certificado LEED (siglas en inglés de Liderazgo en Diseño Energético y Medioambiental).

"Ésta no era una exigencia de la FIFA. Fue una propuesta nuestra, prueba de que todas las sedes tienen la misma preocupación por la cuestión medioambiental", declaró Luis Fernandes, secretario ejecutivo del Ministerio de Deporte brasileño. "Nuestra meta es promover el crecimiento económico junto con la preservación medioambiental y la reducción de la desigualdad y de la pobreza. Situar la Copa de 2014 en ese contexto es fantástico, porque casa con un esfuerzo que Brasil ya estaba realizando. Queremos demostrar que es posible compatibilizar el desarrollo con la sostenibilidad, y alojar la Copa es una gran ocasión de llamar la atención del mundo sobre este tema".

Un avance imparable
Federico Addiechi, Director de Responsabilidad Social Corporativa de la FIFA, elogió la idea brasileña de construir estadios sostenibles, una iniciativa que deberá ser retomada por Rusia y Qatar, anfitriones de la Copa Mundial de la FIFA en 2018 y 2022 respectivamente. "Vamos a llegar a miles de millones de personas alrededor del mundo, y eso no es sólo una oportunidad de probar que Brasil puede organizar la mejor Copa Mundial de todos los tiempos, sino también la de mostrar que el fútbol no está apartado de la cuestión de la sostenibilidad, que tenemos una responsabilidad y que la estamos asumiendo, que queremos contribuir a esa causa. El ejemplo del certificado fue un gran paso que ha sido adoptado por los próximos organizadores y que se llevará adelante; se trata de un proceso que se ha puesto en marcha y ya no habrá quien lo pare. Todo el mundo tiene que poner de su parte", alegó Addiechi.

Bebeto, campeón mundial en 1994 y actual miembro del consejo de administración del COL, recordó que, si el fútbol suele representar una oportunidad de vida para miles de jóvenes brasileños que sueñan con lucirse más allá de las fronteras de su patria, la organización del Mundial en el territorio nacional ofrecerá nuevas oportunidades para la población doméstica fuera de los terrenos de juego. "La sostenibilidad no se refiere sólo al medio ambiente. La estrategia incluye sacar a los niños de las calles, formar a los jóvenes e implicarlos en el proceso. Mucha gente va a tener trabajo gracias a la Copa, y muchas vidas cambiarán a mejor merced al fútbol, como cambió la mía", advirtió.

No faltaron referencias al fútbol durante el encuentro. "Para un argentino, es complicado hablar de quién va a ganar la Copa aquí, pero es un placer formar parte del esfuerzo de Brasil por albergar el Mundial, y quiero ayudar cuanto pueda al éxito del país", aseveró entre bromas Addiechi. Fernandes, por su parte, no tiene dudas sobre quién saldrá victorioso, con independencia de lo que ocurra dentro del campo. "Brasil emergerá como un país mayor de lo que es hoy", afirmó. "La Copa Mundial de la FIFA nos ha dado la posibilidad de direccionar inversiones y hacer cosas que de otro modo tardaríamos décadas en llevar a cabo. Casi todas las áreas de la economía brasileña podrán beneficiarse de la Copa".