El italiano Fabio Capello debutó, de forma oficial, como seleccionador ruso con una  victoria ante Irlanda del Norte (2-0) en el primer partido de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™ del Grupo F.

Rusia no enamoró ni mucho menos a su afición y tampoco se rehabilitó tras ser apeada en la primera fase de la pasada Eurocopa de Ucrania y Polonia, pero inició con buen pie la fase de clasificación.

Tras perderse los últimos dos torneos mundialistas, clasificarse para Brasil 2014 se ha convertido en una cuestión crucial para Rusia, que organizará la Copa Mundial de la FIFA en 2018.

Bastó un gol en la primera parte y un penal en la segunda para sellar una victoria del nuevo equipo de Capello, que jugó el primer partido en casi una década sin la estrella del fútbol ruso, Andréi Arshavin, se quedaba fuera de una convocatoria por motivos técnicos.

Fiel a su libreto, Capello apostó  por jugar con un solo delantero, Kerzhakov, ante el bajo estado de forma de los tradicionales titulares: Pavlyuchenko y Pogrebnyak. La decisión de poblar el centro del campo no hizo sino enturbiar las ideas de los futbolistas rusos, que tardaron media hora en despertar.

Por suerte para Rusia, los norirlandeses cometieron un  error al borde del área a la media hora que les costó el primer gol del partido. El error fue aprovechado por Kerzhakov para dar un pase de la muerte que fue rematado de primeras por Fayzulin, que justificó así la decisión de Capello de cederle la titularidad tras no disputar la pasada Eurocopa.

A partir de ese momento, los rusos atacaron con entusiasmo y Shirókov tuvo la oportunidad de marcar el segundo pocos minutos después al quedarse solo delante del portero. Carroll, veterano guardameta del Olympiakos, despejó ágilmente con el pie el sutil remate del centrocampista ruso, mientras el posterior remate de cabeza de Kerzhakov salió por encima del larguero.

Mientras, los norirlandeses lo cifraban todo en la lotería de los balones largos a su estilete, el delantero del Sion suizo Lafferty. No obstante, esa estrategia no dio ningún resultado y apenas dispararon un par de veces entre los tres palos en los 90 minutos.

La segunda parte fue de total dominio ruso, aunque infructuoso, ya que los futbolistas adiestrados por Capello apenas utilizaron las bandas y los visitantes nunca dejaron despoblada su nutrida defensa.

La mejor ocasión la tuvo en sus botas Kerzhakov que se topó con el poste en una falta directa a falta de un cuarto de hora para el pitido final.

Finalmente, los rusos lograron el tanto de la tranquilidad a los 77 minutos, cuando la defensa norirlandesa derribó al recién entrado Kokorin. La pena máxima fue transformada con maestría por Shirókov.