El veterano Tim Howard mostró su mejor y más acrobática versión el 15 de agosto en el estadio Azteca de Ciudad de México, donde Estados Unidos hizo historia al ganar por primera vez a domicilio a la selección mexicana, su máximo rival. El guardameta, que ha sido internacional en 78 ocasiones y en su día defendió los colores del Manchester United, asegura que el 0-1 conquistado en México fue “uno de los momentos más importantes de mi carrera”.

En una entrevista en exclusiva para FIFA.com, el portero del Everton habla sobre el histórico hito del Azteca, el estado de la candente rivalidad entre Estados Unidos y México, los inminentes partidos contra Jamaica en la fase de clasificación mundialista y su confianza en que los Toffees se metan este año en competiciones europeas.

FIFA.com: ¿Qué significa para usted y para el fútbol de su país el 0-1 conquistado en el legendario estadio Azteca?
Tim Howard: Lo es todo para nosotros. Nunca se había logrado antes y con los años nos hemos ido creyendo que podíamos ser el grupo de jugadores que alcanzase este hito. Formar parte de la generación que ganó por primera vez en el Azteca nos llena de orgullo. Se trata sin duda de uno de los momentos más importantes de mi carrera.

¿Hasta qué punto intimida saltar al césped del Azteca?
De repente te encuentras bajo tierra en un túnel largo y oscuro. Hace frío. No ves hacia dónde caminas y te desorientas completamente. Entonces apareces en medio del escenario más intimidante y luminoso que te puedas imaginar, un coliseo donde las gradas ascienden hasta el cielo y el estruendo de 100.000 espectadores te sacude. Es impresionante.

Y eso es antes de que empiece el partido…
Efectivamente. Además, tienes que lidiar con la altitud, lo que supone un inconveniente importante. Encima juegas contra un equipo al que le gusta tener el balón y hacerte correr. Por si fuera poco, ves que los años pasan y ellos nunca pierden en ese estadio, así que se te amontonan las dudas en la cabeza. Primero tienes que ocuparte de la cuestión física y luego pensar en lo psicológico. Todo está en contra del equipo visitante.

Se habló mucho del partido, ya que México venía de ganar el oro olímpico por primera vez. ¿Supuso una diferencia ese factor?
Sin duda, México acababa de ganar el oro en Londres y todo el mundo hablaba del duelo. Casi nada de lo que se dijo se refería a nosotros, lo cual es normal y me parece bien. Eso significó que todo fuese un poco más especial. El equipo hizo causa común. Era cuestión de coraje y determinación. Teníamos muchas excusas para perder el partido –solo era un amistoso y estaba pasando de todo– pero al final logramos superar las adversidades.

¿Cómo describiría el estado actual de la rivalidad que existe entre Estados Unidos y México? ¿Quién lleva la voz cantante en este momento? ¿El Tri o el equipo de las Barras y las Estrellas?
Eso es algo cambiante y depende de a quién se le pregunte. También depende de en qué se fije uno. México ganó el oro olímpico y viene consiguiendo buenos resultados últimamente, así que si les preguntas te van a decir que la voz cantante la llevan ellos. Nosotros fuimos campeones del grupo en la última fase de clasificación mundialista, lo que podría valer como argumento para decir que Estados Unidos es quien corta el bacalao ahora.

¿Podría hablarnos un poco sobre la naturaleza de esta rivalidad? Parece verdaderamente encarnizada...
Se trata de una rivalidad sana. Los dos equipos queremos ser el mejor y eso nos motiva a ambos. Los dos queremos estar en la última ronda de la fase de clasificación. Con la victoria en el Azteca hemos cumplido nuestra misión a la hora de volver a abrir el debate. En cierta forma, hemos roto una tendencia que era favorable a México tras su triunfo en los Juegos Olímpicos. Volvemos a estar en la pelea. Eso es lo bonito de estos partidos.

¿Qué nos puede decir de la era Klinsmann? ¿Qué cosas han cambiado hasta ahora? ¿Qué aspectos siguen igual?
Klinsmann es un progresista. Le gusta aplicar multitud de ideas diferentes, pero todas buscan mejorar el rendimiento de cada jugador sobre el campo y al equipo en su conjunto. Sus ideas no son solo futbolísticas, sino que tienen que ver también con la filosofía de vida y la actitud.

¿Comulga todo el mundo con las ideas del seleccionador?
Cuando tienes a un grupo numeroso de personas y te pones a introducir muchas ideas nuevas resulta complicado que todo el mundo comulgue con todo. Dicho esto, lo cierto es que somos un gran grupo de gente que quiere ganar y que se emplea al máximo para aplicar sobre el césped las ideas del entrenador.

Este fin de semana y la que viene Estados Unidos tiene dos partidos contra Jamaica correspondientes a la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA. ¿Cuáles son sus expectativas al respecto?
Jamaica es un rival difícil, y más si cabe cuando juega en su bastión de The Office, en Kingston. Esperamos seguir en la línea de la victoria en el Azteca y ganar en un campo en el que nos suele costar bastante.

Jamaica ha mejorado en los últimos años. ¿Qué hace que los caribeños sean un equipo peligroso?
Se parecen mucho a nosotros. De hecho, Jamaica, Canadá y Estados Unidos son muy similares y coinciden en muchos aspectos. Cuentan con jugadores fuertes, atléticos y unos cuantos que saben mover la pelota. Cuando juegas contra un equipo que te anula de esa manera necesitas utilizar la táctica adecuada. Hace falta encontrar el ritmo y dominar los aspectos del juego en los que podemos imponernos.

Estados Unidos inició la competición preliminar frente a Antigua y Barbuda con una victoria por 3-1 que resultó más sufrida de lo esperado y con un empate en casa de Guatemala. ¿Qué sensaciones tiene después de este arranque?

La verdad es que a Antigua y Barbuda le ganamos con bastante comodidad al final. Es cierto que nos crearon algunos problemas con su velocidad y su poderío físico, pero supimos mantenerlos a raya. En cambio, el partido contra Guatemala sí me preocupa algo más. Empezamos ganando y debimos haber finiquitado el partido. Si perdonas, el rival puede acabar castigándote, y eso fue lo que pasó. Tenemos que ser más consistentes tanto en defensa como en ataque, pero, en líneas generales, diría que el inicio no ha sido malo.

Su club, el Everton, ha empezado como un cohete en la Premier League inglesa, con dos victorias en tres partidos. ¿Cómo explica este gran inicio?
El ambiente es fantástico en el club. No hay egos y todo el mundo se emplea al máximo por el compañero. Cuando ves que te toca recibir al Manchester United en el primer partido de la temporada te preocupas, pero creo que dominamos el duelo y merecimos la victoria.

El técnico David Moyes no ha dejado de mejorar la plantilla a lo largo de los últimos años. ¿Cuál es su secreto?
Moyes tiene una gran receta para el éxito. No solo trae a todos los jugadores buenos que se ponen a tiro, sino que ficha a gente que puede jugar en dos puestos y que comulgará con la filosofía del Everton. Después les muestra el camino. Es un motivador increíble y cada año mejora.

¿Cuáles son los objetivos del Everton para esta temporada?
Queremos acabar entre los seis primeros y estar en Europa. Quizás la Liga de Campeones sea mucho pedir, porque no podemos gastarnos las cifras que invierten los cinco o seis equipos más ricos de Inglaterra, pero creo que sobre el campo tenemos lo que hay que tener. Volver a Wembley tampoco estaría mal (en la temporada 2008/9, el Everton perdió con el Chelsea la final de la Copa inglesa en ese estadio).