Henrikh Mkhitaryan, desconocido en Europa occidental, es una estrella en su Armenia natal, y también en todo el este del continente, sobre todo en Ucrania. En los últimos tiempos, el Shakhtar de Donetsk se ha identificado con sus ocho brasileños, el carismático entrenador Mircea Lucescu o el ex barcelonista Dmytro Chyrgrynskiy, pero ahora su referencia es Henrikh Mkhitaryan. El armenio, de 23 años, está labrándose un nombre a base de goles, que convierte en un homenaje permanente a su padre, fallecido de manera prematura.

Desde su llegada al Shakhtar, en 2010, Mkhitaryan logró consolidarse como titular en el mediocampo, algo muy meritorio en un plantel tan amplio. Y esta temporada parece haber subido otro peldaño: tras anotar dos goles en la primera jornada de la Liga de Campeones, contra el Nordsjaelland, el internacional armenio suma ya 14 en 10 encuentros, sin distinción de torneos. Y Lucescu, un técnico que ha tenido la oportunidad de dirigir a varias generaciones de figuras, desde Ronaldo hasta Roberto Baggio, no escatima elogios hacia su pupilo: “Mkhitaryan tiene un gran futuro por delante. Es un jugador excepcional”.

Mkhitaryan, oriundo de Kentron, un barrio de Ereván, tuvo una infancia marcada por la muerte de su padre, Hamlet Mkhitaryan, un delantero de gran clase del FC Ararat de Ereván, el club más popular de Armenia, víctima de un tumor cerebral. Henrikh tenía entonces siete años, pero tomó a su padre como modelo y se incorporó a la cantera del FC Pyunik, otro club de la capital. Durante 11 temporadas, fue ascendiendo categorías hasta estrenarse con el primer equipo en 2006, a los 17 años. Ya no abandonaría la división de honor. Se adjudicó cuatro ligas y marcó nada menos que 30 goles en 70 partidos, pese a actuar en la parte de atrás de la línea medular. Durante ese periodo debutó asimismo como internacional, en un duelo amistoso ante Panamá disputado el 14 de enero de 2007.

Como pez en el agua
Pero su carrera dio un acelerón al fichar por el Metaluhr de Donetsk, donde apenas unas semanas después de su llegada fue designado capitán, convirtiéndose así en el más joven de la historia del club, con 21 años. Semejante talento no pasó desapercibido para su gran rival, el Shakhtar, que lo fichó en la campaña siguiente. Mkhitaryan, poseedor de una técnica exquisita, se consolidó de manera natural entre un imponente contingente brasileño, hasta el punto de ser elegido mejor futbolista del Shakhtar de la temporada 2011/12 de la primera división, en la que su club únicamente registró una derrota en 30 jornadas.

Mkhitaryan ha alcanzado ya la madurez. Lucescu es consciente de ello y ha modificado su posición, adelantándolo a la mediapunta, en una especie de 4-2-4 muy ambicioso. Este nuevo puesto le permite recibir los centros de Douglas Costa y Alex Teixeira para efectuar disparos que a menudo terminan colándose por las escuadras, con una preferencia por el poste derecho. “En principio, mi función es situarme detrás del delantero, pero el entrenador me da libertad de movimientos”, precisa el internacional, que acumula 28 partidos con su selección. “Marco goles porque desplegamos un juego más ofensivo. Mis compañeros me proporcionan ocasiones magníficas, y yo intento ser lo más hábil posible”, añade, como si para él fuese algo sencillo.

De lo peor a lo mejor
Y también pone su habilidad al servicio del combinado armenio, con el que firmó seis dianas en la fase previa de la Eurocopa 2012. Ya es el segundo máximo realizador de su país de todos los tiempos, con ocho goles, igualado con Gevorg Ghazaryan, y todo indica que pronto superará el récord actual, propiedad de Arthur Petrossian (11 tantos en 70 partidos).

Mkhitaryan es un muchacho tranquilo, aunque con la experiencia de un veterano. Domina varias lenguas —habla armenio, ruso, inglés, francés y portugués— pero su habilidad con el balón es lo que le permite hacerse entender dentro de la cancha. Sabe que la presión que le aguarda va a ser cada vez mayor, tanto en el panorama europeo con el Shakhtar —ya a partir de este 2 de octubre, en casa del Juventus de Turín— como en la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, en la que se medirá con oponentes de la talla de Italia, Dinamarca y la República Checa.

Pero Mkhitaryan espera estas citas con serenidad. Ya ha vivido lo peor, y ahora está listo para lo mejor.