Pertenece a una generación de hijos de emigrantes españoles que buscaron en Latinoamérica un futuro mejor. Luego de unos años haciendo las Américas, esas familias, algo más amplias, regresaron a su tierra. Pero ahora son los descendientes los que vuelven a cruzar el charco para encontrar su oportunidad de brillar en el deporte rey.

Daniel Hernández, como sus compañeros Fernando Amorebieta o Andrés Túñez, apenas vivió un par de años en su Caracas natal, pero su doble nacionalidad le permite hoy defender la camiseta de Venezuela.

El portero, que se hace fuerte en el arco de la Vinotinto, despunta también en su club, el Valladolid, un modesto del fútbol español que tras ascender en la promoción (partido de repesca) en este curso, ha protagonizado una excelente primera vuelta de la Liga BBVA. “Todavía no hemos hecho nada. El objetivo principal sigue siendo la permanencia y matemáticamente aún no la tenemos asegurada. Pero es cierto que estamos haciendo un buen papel desde el trabajo con humildad”, dice en entrevista exclusiva con FIFA.com el arquero de 27 años.

Con 25 puntos, el club blanquivioleta ocupa el puesto de mitad de la tabla (10º) superando ampliamente, por ejemplo, a Celta y Deportivo, que lograron el ascenso directo el año pasado. Pero más allá de los puntos, el equipo que dirige el exfutbolista serbio Miroslav Djukic arranca elogios tras cada uno de sus partidos por su estilo de juego cuidado y de toque. “Creo que la clave de los buenos resultados es el buen ambiente que hay en el equipo, trabajamos muy bien juntos, hay un gran apoyo y nos identificamos todos con la filosofía que nos propone el míster: ‘Hay que dejarse la piel en el campo, tratar bien el balón y mantener la posesión’.”

Dani, ágil y con muchos reflejos, se ha consolidado como la primera opción en la puerta del Valladolid, pero él mantiene la tensión de la competencia. “Somos dos compañeros luchando por un puesto. Yo no me siento ni titular ni suplente. Hay una competencia sana y muy beneficiosa para el equipo”, dice este admirador de los porteros españoles. Asegura que aprende de todos. “De Iker Casillas, de Víctor Valdés, de Diego López... En España se trabaja muy bien con la cantera y se hace un trabajo muy profesional con los arqueros”, elogia.

Aunque él reconoce que sus primeros pasos en el fútbol no fueron bajo palos. “De pequeño, como a todos los niños lo que me gustaba era jugar de delantero para marcar goles, pero era malo, un desastre, así que en el colegio me colocaron en la portería y poco a poco me fui puliendo ahí”, cuenta este trotamundos del fútbol español, que antes de recalar en el Valladolid, jugó, entre otros, en el CD Guadalajara, Real Madrid C, Rayo Vallecano B , Real Jaén, SD Huesca, Valencia CF B y Real Murcia.

Hacer historia con Venezuela
Ahora todo su aprendizaje lo suma también a la selección venezolana con la que ya ha disputado 8 partidos e incluso fue parte del equipo en la Copa América 2011 (aunque no jugó) en la que la Vinotinto logró un histórico cuarto puesto.

“Se está haciendo un gran trabajo. Hacemos muy buen fútbol y se ha visto recompensado con buenos resultados. De ahí que hayamos terminado nuestra mejor primera vuelta del camino clasificatorio al Mundial. Tenemos una excelente generación de jugadores. Muchos están madurando fuera y esa formación se mezcla en las concentraciones con la experiencia de los veteranos y nos está impulsando”, analiza.

“Ha habido un cambio de mentalidad en el país respecto al fútbol. Creo que es un punto de inflexión histórico. Ahora se ve mucha gente en la calle con la camiseta vinotinto. El fútbol empieza a ganar terreno en el corazón de los venezolanos”, opina.

Por eso, Dani se siente especialmente motivado cada vez que se enfunda los guantes para defender la puerta de su selección, que, en el ecuador del camino, ocupa la cuarta posición de la tabla sudamericana empatada a puntos con Uruguay y Chile. “Tengo muchísimas ganas de colaborar y hacer algo histórico con la selección. Estamos muy unidos todos en ese objetivo, llegar a Brasil 2014”.