Luton Shelton ha logrado algo que sólo un ínfimo y destacado grupo de futbolistas ha logrado a lo largo de la historia del fútbol. El delantero jamaicano de 27 años, dotado de una velocidad deslumbrante y de una perspicaz lectura de los huecos en defensa, entró en la leyenda al meter cuatro goles en su debut como internacional en 2004, contra San Martín [colectividad de ultramar francesa afiliada a la CONCACAF]. 

A la vista de la sangre fría del ariete, y de lo letal que se muestra ante la portería contraria, cabría pensar que Luton nació para hacer temblar las redes. Pero la realidad es un poco distinta: “Cuando era pequeño, era uno de los peores jugadores de mi barrio”, afirmó Shelton conteniendo la risa, al recordar sus comienzos en las conflictivas calles de Tivoli Gardens (un barrio de Kingston con altos índices de delincuencia próximo al Estadio Nacional, donde el fútbol impera pero las miserias son muchas). “Mis amigos se reían de mí cuando jugábamos por ahí fuera. Me hacían jugar de portero la mayoría del tiempo”.

Un largo camino hasta ser el máximo artillero
¿Cómo acabó Shelton, víctima de mofas y marginado en los partidos de la infancia, convirtiéndose en el arma ofensiva más incisiva de Jamaica? “Cuando era joven tenía un entrenador que me decía: ‘Algún día podrás ser el máximo goleador de la selección nacional’”, señaló el delantero a FIFA.com. “Naturalmente, yo no le creía. Simplemente trataba de motivarme, de picarme un poco. Pero yo trabajé duro y di lo mejor de mí, y, con el tiempo, metía goles cada vez que saltaba al campo”.

Shelton promedió más de un gol por partido con su primer club profesional, el Harbour View FC de Kingston; al sumar 44 dianas en apenas 43 encuentros. Eso le abrió las puertas para poder jugar en la Premier League inglesa, en Noruega, en Dinamarca y ahora en la primera división turca, donde milita en un equipo ubicado en la mitad de la tabla, el Karabukspor.

Hace dos años, Shelton se convirtió de hecho en el máximo goleador de todos los tiempos de Jamaica, una distinción que, considera, “significa demasiado para poder describirla”. Es más, hasta el pasado octubre, los Reggae Boyz nunca habían perdido un partido en el que Shelton hubiese visto puerta.

La única vez que los jamaicanos accedieron a una fase final de la Copa Mundial de la FIFA™ fue en Francia 1998, un momento que el delantero recuerda con nitidez. “Mi sueño de jugar con Jamaica nació entonces”, afirmó, retrotrayéndose a cuando tenía 13 años, y rememorando cómo escuchó sonar su himno nacional en la gran cita mundialista por primera y única vez. “Lo recuerdo como si fuera ayer”.

Mejor aún que en el 98; EE.UU. como víctima
El actual seleccionador de Jamaica, Theodore Whitmore, un centrocampista de técnica depurada cuando jugaba entre aquellos pioneros de 1998, ha construido un equipo temible con vistas al ‘Hexagonal’ final de la fase de clasificación de la CONCACAF. “Es el mejor equipo que hemos tenido desde entonces [1998]; tal vez incluso mejor”, declaró Whitmore a FIFA.com

Shelton coincidió con su entrenador, transmitiendo una gran confianza en su voz: “Tiene razón. Podemos acceder al Mundial; no me cabe la menor duda. En fechas pasadas teníamos grandes egos pululando y los jugadores no siempre remaban en la misma dirección”, admitió, al tiempo que desmentía a quienes tachan al fútbol de Jamaica de demasiado irregular. “Pero ahora, no podemos fallar”.

Shelton, como era de esperar, fue decisivo en el sorprendente triunfo de Jamaica sobre la potente Estados Unidos, logrado el pasado septiembre en la anterior ronda clasificatoria. “Nos metieron un gol en el primer minuto”, recordó. “Pero jugábamos en casa y estábamos tranquilos. No perdimos la cabeza por eso”.

Los jamaicanos empataron antes del descanso, y la balanza empezó a decantarse de su lado. ‘The Office’ (como se conoce popularmente al imponente Estadio Nacional de Kingston) se hizo más ruidoso, y un ambiente de fiesta se propagó entre los aficionados locales, en una de las ciudades más locas por el fútbol. Al poco de cumplirse la hora de juego, un lanzamiento de falta ejecutado magistralmente por Shelton con la derecha sorteó la barrera por arriba y se coló dentro tras tocar en el poste, batiendo al guardameta estadounidense, Tim Howard. 

El delirio se desató en el público, y Shelton vio cómo sus compañeros se le echaban encima. “Sabía que ganaríamos”, señaló en relación a esa victoria, la primera lograda por Jamaica en 19 enfrentamientos contra Estados Unidos. “Nuestra actitud era la correcta”. 

México y el Azteca de entrada
El hecho de que él y los demás Boyz inicien su andadura en el ‘Hexagonal’ final con el peor adversario posible (contra México, campeón olímpico y de la región), no hace sino aumentar la sed de gloria de Shelton. “México es la mejor selección de la CONCACAF, un poco por delante de Estados Unidos; lo sabemos”, afirmó. “Pero somos rápidos y tenemos un contraataque mortífero y, si nos concentramos durante los 90 minutos, tendremos nuestras opciones. Podemos sacar algo positivo de ese encuentro”.

“Es el lugar más intimidatorio que se pueda imaginar”, reconoció, ya sin risas ni serenidad en su voz, al referirse al Estadio Azteca, escenario del choque del 6 de febrero. En toda su historia, México solamente ha perdido un partido de clasificación mundialista allí, y Shelton jugó como suplente cuando Jamaica cayó derrotada por 3-0 en 2008. “El ambiente está muy caldeado y el ruido es atronador”, aseveró. “No puedes pensar en otra cosa que no sea el clamor de 100.000 personas, y todas te están gritando a ti”.

“Pero entonces era joven. Ahora ignoraré a todos los mexicanos que quieran hacer que lo pase mal”, añadió Shelton, a quien se nota con ganas de dar otra sorpresa, y de lograr unos cuantos goles más con la camiseta amarilla de su combinado isleño. “Aquí es donde empieza lo bueno. Es el siguiente paso hacia Brasil”, concluyó. “Nunca he tomado una copa en toda mi vida, pero podría brindar con una la noche en que nos clasifiquemos para el Mundial”.