Ha nacido un ídolo nacional. Después de sus dos tantos decisivos en Croacia, Romelu Lukaku refleja la comunión popular de una nación que vuelve a sentirse unida. Pero sobre todo, el delantero del Everton, alias Big Rom, simboliza el éxito de la expatriación belga a Inglaterra, factor primordial de la clasificación de los Diablos Rojos para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™. Aparte de España, ningún país extranjero está mejor representado en la Premier League que Bélgica, con 18 jugadores.

La selección de Francia que se proclamó campeona mundial en 1998 y europea en 2000 encarnaba entonces el poderío y la fuerza de la Serie A. Fue en los grandes clubes de Italia donde los Bleus que capitaneaba Didier Deschamps progresaron, maduraron y forjaron las armas que les permitieron reinar en la cima del mundo y de Europa. Quince años más tarde, otra liga está imprimiendo una marca ostentosa sobre una selección nacional transfigurada. Cuando habla del “salto cualitativo” de sus jugadores, el seleccionador belga, Marc Wilmots, rinde homenaje a la influencia de la división de honor inglesa en el extraordinario crecimiento de sus Diablillos.

“Hemos madurado. Todo el mundo juega en Inglaterra y eso nos permite apuntar alto”, resumió a la perfección Marouane Fellaini, costoso fichaje estival del Manchester United tras un provechoso lustro en el Everton. El ex centrocampista del Standard de Lieja representa la nueva dimensión adquirida por la alabada generación dorada belga. Si en menos de dos años, Bélgica ha pasado del puesto 54º al 6º en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, puede agradecérselo a la Premier League, escenario del florecimiento de su colonia de prodigios.

Wilmots recupera el orgullo
Todas las joyas de la corona pulidas por Wilmots son titulares en los principales clubes ingleses: el capitán Vincent Kompany en el Manchester City, Eden Hazard en el Chelsea, Simon Mignolet en el Liverpool, Moussa Dembélé y Jan Vertonghen en el Tottenham, Lukaku y Kevin Mirallas en el Everton, Christian Benteke en el Aston Villa, y Fellaini en el Manchester United. Por su parte, Thomas Vermaelen (Arsenal), Kevin De Bruyne (Chelsea) y Nacer Chadli (Tottenham) suelen ser más suplentes, pero gozan de la confianza de sus respectivos técnicos: Arsène Wenger, José Mourinho y André Villas-Boas.

“Todos los jugadores que se fueron al extranjero han progresado, y toda la selección se beneficia de ello”, se congratuló Wilmots, encantado de que sus jugadores se vean “obligados a mantenerse al máximo nivel cada fin de semana”. El ex senador, que en un principio fue ascendido provisionalmente de segundo entrenador a seleccionador principal tras la inesperada marcha de Georges Leekens, ha devuelto el hambre de gloria y el orgullo a una plantilla que su predecesor ya había sacado un poco de su traumatismo, después de cinco años en estado catatónico. Wilmots, querido por sus pupilos, encomiado por la prensa y adulado por la afición, ha sabido capitalizar la progresión de sus figuras ‘inglesas’.

La Premier League se ha convertido en un terreno abonado tan fértil para Bélgica que al seleccionador le gustaría poder contar también con la joven perla belga-albanesa Adnan Januzaj, centrocampista de 18 años del Manchester United. Por lo demás, la negativa de Romelu Lukaku a que el Chelsea lo cediese a otra liga dice mucho sobre su voluntad de proseguir su maduración en tierras inglesas. El que fuera adolescente prodigio del Anderlecht, autor de un espléndido comienzo de campaña con el Everton, ha aprovechado su gran momento de forma para marcar sus dos primeros tantos en partido oficial con la camiseta de los Diablos Rojos.