Del odio al amor, reza el dicho popular, hay nada más un paso. Y aunque para Miguel Layún fueron en realidad once, el haber convertido el penal que le dio el campeonato al popular club América en el Torneo Clausura 2013 no solamente representó el ganarse el cariño incondicional de una afición mexicana que lo prejuzgó duramente, sino también un lugar en el Tri

De toda esta vorágine de sentimientos, años difíciles y logros, hasta el complicado presente de la selección mexicana de cara a los duelos de repesca contra Nueva Zelanda rumbo a la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, el habilidoso lateral derecho habló en exclusiva con FIFA.com.

#TodoEsCulpaDeLayún
En septiembre de 2009, a la edad de 21 años y luego de haber estado tres años en el Veracruz, Miguel Layún se convirtió en el primer mexicano en jugar en la Serie A . “Representó mucho la posibilidad de ir a Italia”, confiesa el defensor de 25 años. “Era un sueño el poder estar allá. Me hizo valorar muchas cosas de México, pero sobretodo el poder tener la fortuna de cumplir un objetivo, de llegar con mucha ilusión y ganas de hacer las cosas bien”, remata.

A pesar de que la aventura europea con el Atalanta duró apenas seis meses, su regreso se dio a uno de los clubes más importantes de México: las Águilas del América. Sin embargo, su llegada no fue del todo agradable, pues parte de la afición manifestó su desagrado en las redes sociales con el recurrente 'hashtag' #TodoEsCulpaDeLayún

Entonces, el lateral diestro de 1.76 metros de altura debió remar contra corriente y demostrar en silencio la calidad que lo llevo a portar la casaca azulcrema. “Al prinicipio fue complicado. Mucha gente cuestionaba si tenía la capacidad de vestir este uniforme. En las redes sociales fue difícil por todo lo que me tocó vivir, pero estaba convencido que podía darle vuelta a las cosas”, rememora. 

“Son de esos momentos que más me van a ayudar en mi carrera”, agrega sincero. “Tuve que esforzarme y exigirme al máximo para revertir esa situación. Muchas personas opinaban sin conocer y era difícil estar explicando y convenciendo a todos. La única manera de revertir eso era hablar en la cancha en vez de hablar en redes sociales”. 

Un presente alentador
Tuvieron que pasar casi 3 años para que las dudas, que ya llevaban tiempo disipándose, se fueran por completo de la mente de los aficionados. El momento llegó en la final de vuelta del Torneo Clausura 2013 contra el Cruz Azul. La ida había quedado 1-0 a favor de la Máquina Celeste, que también se imponía por 1-0 al minuto 88 del segundo partido. El título parecía muy lejano para las Águilas, pero Aquivaldo Mosquera empató a los 89' y en tiempo adicional el arquero Moises Muñoz forzó el alargue con un gol histórico. La tensión se estiró al máximo al definirse todo desde el manchón penal...

¡Y allí sí, todo fue culpa de Layún! Con el botín derecho, ese mismo que incluso lleva escrita esa frase que durante tanto tiempo lo acompañó, mandó la pelota al fondo de las redes en el penal decisivo, para darle a su equipo el título de campeón en el emblemático Estadio Azteca. “Es una oportunidad que se me puso enfrente. Tuve que tomar una decisión que era complicada: sabía que me jugaba muchas cosas con ese penal, era  el definitivo y de fallarlo podría representar cosas muy negativas. Pero a la vez sabía que tenía la oportunidad de revertir todo lo que me había tocado vivir. Fue un giro de 180º y un parteaguas en mi carrera”, rememora con felicidad. 

Su nombre empezó a ser frecuente en las convocatorias. Situación que se estabilizó cuando Miguel Herrera, técnico del América, fue llamado a tomar las riendas del Tri de cara a los duelos de repesca contra a Nueva Zelanda. "Es un gran técnico al que le gusta ser muy vertical y ofensivo. Conforme han pasado los años, ha aprendido mucho. A veces el sistema era tan vertical que la parte baja quedaba sin tanta protección. Con el tiempo ha encontrado ese equilibrio que te permite estar atacando y al mismo tiempo permanecer bien parado atrás", opina.  

Si alguien sabe cómo afrontar los tiempos difíciles, sin duda es Layún. “Son momentos complicados, a veces tan complejos que es difícil explicar lo que está pasando. Lo que procuramos en este grupo es estar unidos para afrontar las críticas, el momento malo que atravesamos y salir adelante. Cada quien con sus experiencias, en mi caso, saber que todo lo malo lo puedes superar si te esfuerzas”, concluye. 

Ahora su presente no es otro más que Nueva Zelanda, pues sabe que, en 180 minutos, su país se jugará un boleto a la fiesta mundialista que nadie se quiere perder. “Estoy convencido de que podemos ir. No es nada más decirlo, sino también hacerlo valer en la cancha. No va a ser un equipo fácil. Hay que hacer lo que se trabaja en todos los entrenamientos para lograr el objetivo que todos nos trazamos, que es estar en Brasil”, analiza. 

Hoy muchos aficionados mexicanos tienen en mente el 26 de mayo de 2013, cuando un joven jugador supo reponerse de los momentos difíciles y darle a la vitrina de su club un nuevo trofeo después de 8 años de ausencia. Si bien no todo fue mérito de Layún, este coraje y valentía ante la adversidad será una esperanza de cara al importante duelo contra Nueva Zelanda. Y entonces, al igual que hace 6 meses, la felicidad de muchos podría ser de de nuevo por culpa de Layún...