La selección de Estados Unidos arrancará la última ronda de la competición preliminar de la CONCACAF para Brasil 2014 con una complicada visita a Honduras. Michael Bradley, uno de los pivotes del mediocampo estadounidense, ha hecho un hueco en su agenda para conversar con FIFA.com antes de abordar el avión rumbo a San Pedro Sula. En otros temas, el expeditivo medio centro, de 25 años, repasó las dificultades que plantea jugar a domicilio en Centroamérica, y habló del nuevo seleccionador de Estados Unidos, Jurgen Klinsmann, de su reciente fichaje por el Roma italiano y de la ausencia del influyente creador Landon Donovan.

El Hexagonal final de la CONCACAF tiene fama de complicado. ¿Qué puede decirnos de esta última ronda de la clasificación de la Zona de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe?
El Hexagonal es muy complicado siempre, pero creo que este año lo será más todavía, porque en él competirán las seis mejores selecciones de la CONCACAF. Veremos partidos muy reñidos. Cuando saltemos al terreno de juego, tendremos que rendir al máximo y saber sortear las dificultades que se nos presenten, porque al final del Hexagonal queremos estar en el Mundial.

Un partido a domicilio en Honduras no parece exactamente el arranque ideal. ¿Qué esperan de este primer encuentro?
Esperamos un choque complicadísimo. Honduras ha progresado mucho y ha incorporado una serie de jugadores jóvenes muy buenos. Su público los aupará, la emoción espoleará su juego. La afición podría influir de lleno en el resultado del partido. Pero esta es la grandeza de los clasificatorios para el Mundial. De niño, sueñas con este tipo de encuentros en los que te lo juegas todo, con un público nutrido y entregado.

En la CONCACAF, jugar a domicilio no parece precisamente fácil...
Cuando juegas en países como México o Costa Rica, debes estar preparado para que salgan mal unas 50 cosas, desde el momento en el que bajas del avión hasta que vuelves a subirte a él. Terrenos de juego en mal estado, público vociferante e intimidante, problemas en el hotel… Cualquier cosa imaginable. No vale la pena ni preocuparse ni quejarse, porque lo único que consigues es agotarte. Los que ya hemos pasado por ello sabemos de qué va. Los jugadores más jóvenes tienen que adaptarse a esas dificultades a toda velocidad.

¿Cómo se las arreglan para superarlas?
Primero y principal, manteniéndonos unidos pase lo que pase. Estos partidos a domicilio no son precisamente bonitos; no son días para desplegar un juego preciosista. Tan sólo la pasión, la dedicación y el compromiso nos servirán para superarlos.

No podrán contar con Landon Donovan, un hombre desequilibrante en campañas previas. ¿Qué supone su ausencia para la selección?
Ya nos hemos acostumbrado a no tener a Landon. Ha sido una pieza importante de nuestro engranaje durante muchos años. Yo mismo he compartido con él el terreno de juego en grandes ocasiones. Me enorgullece, como también me enorgullece lo que hemos conseguido juntos. Landon cree que necesita tiempo para recuperarse y decidir el camino que seguirá en la vida. Pero el fútbol nunca se detiene. Estamos resueltos a aprovechar al máximo el grupo que tenemos en estos momentos, saltar al campo y hacer cuanto podamos para llegar al Mundial.

En la ronda anterior sufrieron algún que otro revés: un empate en Guatemala y una derrota contra Jamaica en Kingston. ¿Se imponen cambios en el combinado?
Siempre hay tropiezos en el camino. Arañar un punto a domicilio contra Guatemala no es un resultado bueno, pero tampoco malo. Luego fuimos a Jamaica y aquella noche en concreto nos tocó perder. Pero Jamaica tiene un equipo bueno y esas cosas pasan. Lo que importa es lo que vino después. En nuestra casa vencimos nosotros y nos quedamos con los tres puntos. Nosotros siempre luchamos para remontar y triunfar.

Parece que tiene mucha fe en la capacidad de su equipo para reponerse de la adversidad.
Nunca dejaré de insistir en la mentalidad y el compromiso inquebrantable que posee nuestro equipo. La CONCACAF es imprevisible. Atravesamos periodos en los que todo nos sale bien, y de golpe todo va mal. Sufrimos lesiones y sanciones. Pero nosotros siempre seguiremos unidos, sea cual sea el once que nos represente sobre el césped.

Se trata del primer Hexagonal del seleccionador Juergen Klinsmann. ¿Qué ha cambiado desde que el alemán accedió al cargo en 2011?
Cuando llega un entrenador nuevo, se produce una situación de tanteo. El nuevo seleccionador intenta averiguar con qué jugadores podrá contar en los momentos difíciles, y los jugadores buscan hacerse una idea de qué espera el técnico de ellos. Ahora falta un año y medio para el comienzo del Mundial y el trabajo más difícil ya está hecho. Se trata de una época apasionante. Seguiremos con la puesta a punto, porque en realidad no se acaba nunca. Pero la base ya está ahí.

En su carrera de clubes ha pasado por Holanda, Alemania e Inglaterra. Al principio de la presente temporada fichó por el AS Roma, todo un grande de Italia. ¿Cómo le va la vida en la Serie A?
Jugar en un club como el Roma es un sueño hecho realidad. En el elenco de los mejores clubes del mundo, por tradición, pasión, hinchada e historia, el Roma ocupa uno de los primeros puestos. Me va estupendamente bien. Terminamos la primera vuelta con una buena racha de resultados, aunque tras el regreso de las vacaciones en enero no habíamos avanzado hasta donde queríamos llegar. Ahora hemos encauzando de nuevo el camino y nos hemos impuesto al Inter en la ida de las semifinales de la Copa de Italia. Si llegáramos a la final, podríamos vivir otro derbi contra el Lazio. Significaría muchísimo para nosotros.