La primera experiencia de Juergen Klinsmann en la ronda final de la competición preliminar de la CONCACAF tuvo un sabor amargo. Los estadounidenses, grandes favoritos regionales junto a México, dejaron escapar un 0-1 a su favor para terminar cayendo en Honduras (2-1).

En 2011, el técnico alemán y ex ídolo futbolístico sustituyó en el cargo a Bob Bradley con la misión de hacer cambios. Y así ha sido. Klinsmann, quien reveló a FIFA.com su deseo de hacer al equipo "tomar la iniciativa, en lugar de reaccionar ante hechos ya consumados", cosechó con los suyos dos grandes primicias, un triunfo en suelo italiano y otro en el mítico estadio Azteca de México.

Pero ambos se produjeron en sendos amistosos. El acalorado y competitivo Hexagonal, con un total de diez partidos, comporta diferentes desafíos. El 2-1 de San Pedro Sula fue un hito para los norteamericanos, aunque no el buen sentido: fue la primera derrota de su historia, tanto en Honduras, como en su primer compromiso del Hexagonal (desde que se adoptó este formato en la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998™).

"La defensa no es el motivo por el que perdimos el encuentro", insistió un Klinsmann con aspecto aturdido y sudoroso en la rueda de prensa posterior al choque. Algunos entendidos no estuvieron de acuerdo, y pusieron sus miras en el cuarteto de zagueros, todos ellos menores de 30 años, compuesto por Omar González del Galaxy de Los Ángeles y Geoff Cameron del Stoke City inglés, ambos como centrales, y Fabien Johnson y Timmy Chandler, de 25 y 22 años respectivamente y afincados en Alemania, para quienes ése fue su primer partido de competición.

También fue muy criticada la decisión de dejar en el banquillo a Carlos Bocanegra, longevo capitán y veterano de dos Copas Mundiales, que suma 110 convocatorias internacionales, más que los cuatro titulares juntos.

"Creemos que Omar [González] está preparado para ir un paso más allá en el ámbito internacional", aseguró Klinsmann para justificar su decisión de contar con el espigado central, quien esta año conquistó el título de la MLS con el Galaxy. Sobre Johnson, del Hoffenheim alemán, dijo que era "uno de los mejores defensas de la Bundesliga, que puede llegar a ser uno de los mejores de Europa".

Hubo pocos jugadores de Estados Unidos a destacar en la derrota ante un combinado hondureño joven y rápido. Uno de ellos fue Clint Dempsey, del Tottenham Hotspur, quien hizo enmudecer a la afición local al abrir el marcador en el minuto 36 tras rematar de volea un soberbio pase de Jermaine Jones, una de las grandes revelaciones de entre las muchas caras nuevas que ha incorporado Klinsmann.

Los norteamericanos, que aspiran a participar en la que sería su séptima Copa Mundial de la FIFA consecutiva, celebraron la diana, pero enseguida empezaron a sufrir para mantener el balón en el mediocampo. El calor les hizo mella. El encuentro se disputó a las tres de la tarde, bajo un sol de justicia, y a esto hay que añadir que ocho integrantes del once inicial desempeñan su oficio en Europa, donde ahora mismo están en pleno invierno. El conjunto solo tardó cuatro minutos en capitular. Es el cuarto clasificatorio consecutivo fuera de casa en el que las Barras y Estrellas dejan escapar su ventaja.

El empate hondureño, una espectacular chilena de Juan García, fue fruto de un centro que la defensa norteamericana dejó pasar. El balón quedó colgado al borde del área pequeña y ningún zaguero acudió a despejarlo. Los Catrachos anotaron el tanto de la victoria a falta de once minutos para el final, cuando una confusión entre el veterano guardameta Tim Howard y Cameron permitió a Oscar Boniek García, del Dynamo de Houston, cruzar el balón ante la meta vacía. Jerry Bengston, que también juega en Estados Unidos, llegó antes que el desprevenido González y la empujó hasta el fondo de la red.

Tropiezos fuera de casa y lo que viene
"Si empiezas ganando hay que finiquitar el partido", afirmó Howard a FIFA.com en la ronda previa de los clasificatorios. Las palabras del arquero, al que se vio increpar a sus defensas de principio a fin, resultaron ser providenciales. "Si perdonas, el rival puede acabar castigándote".

El mediocampista del Roma Michael Bradley, hijo del antecesor de Klinsmann en el cargo, hizo balance de la situación actual, aunque con una perspectiva algo más amplia. "Tenemos que mantenernos unidos pase lo que pase", aseveró el laborioso volante, que acusa la ausencia de un compañero en tareas creativas mientras Landon Donovan sigue meditando qué hacer con su carrera internacional. "Estos partidos a domicilio no son precisamente bonitos".

Aunque aún es muy pronto para hacer sonar las alarmas, la situación ahora mismo no se presenta demasiado halagüeña para Estados Unidos en el Hexagonal, en el que según Bradley "sin duda compiten las seis mejores selecciones de la CONCACAF". El primer examen en campo propio tendrá lugar el 22 de marzo contra Costa Rica, que el mes pasado superó a Honduras en la final de la Copa de Naciones de Centroamérica. Los Ticos han demostrado que se saben arreglárselas a domicilio al empatar en Panamá en su primer encuentro del Hexagonal tras ir perdiendo por 2-0.

Cuatro días después de la decisiva cita de Colorado, las Barras y Estrellas se desplazarán al feudo de México, su eterna rival. Cabe destacar que Estados Unidos nunca ha ganado un clasificatorio en el mítico estadio Azteca. De ahí, viajarán a Kingston (Jamaica), donde cayeron el pasado mes de septiembre después de ir por delante en el marcador. Bradley, un profesional consumado, tiene la última palabra. "Siempre hay tropiezos en el camino. Lo que importa es lo que viene después".