Blas Pérez es un jugador de garra, que sabe lo que es entregarse de verdad por su equipo, aunque eso implique arriesgarse a recibir codazos e impactos de tacos de los adversarios. El veterano delantero encarna como nadie el fútbol panameño. No todos sus goles son obras maestras de exquisita calidad, pero casi siempre acaba marcando, por las buenas o por las malas.

“Nos esforzamos mucho, muchísimo”, explica a FIFA.com este trotamundos, que está disputando su tercera competición preliminar mundialista. “En esta selección panameña hay unión, armonía”, añade el curtido artillero, de 31 años, que ahora compite en la Major League Soccer con el FC Dallas. “No nos peleamos entre nosotros, no somos codiciosos, y cuando saltamos al campo lo hacemos como un bloque. Nuestra gran virtud es la solidaridad”.

Esa importantísima unión que describe Pérez ha permitido a los Canaleros alcanzar la ronda final hexagonal de la competición preliminar de la zona norteamericana, centroamericana y caribeña para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™. Esto representa un gran avance respecto a la fase previa de Sudáfrica 2010, en la que cayeron de manera estrepitosa en su primer compromiso, ante El Salvador, “un desastre total” en opinión de Pérez. “Ahora tenemos una mentalidad diferente”, añade el ariete, actual máximo realizador de los suyos, y que forma un eficaz tándem con Luis Tejada, principal anotador de todos los tiempos del combinado nacional. “Tenemos fe en nosotros, y contamos con muchos veteranos, como yo mismo, que pueden ayudar a guiar a los más jóvenes”.

El ascenso de Panamá a los primeros puestos del escalafón regional es un fenómeno relativamente reciente. Su irrupción, partiendo casi de la nada, se produjo en 2005, cuando se plantó en la final de la Copa Oro de la CONCACAF, que perdería en la tanda de penales frente al país organizador, Estados Unidos.

Los centroamericanos presentaron entonces un equipo enérgico, que rindió muy por encima del nivel que se le suponía. Y actualmente la situación no ha cambiado. El actual seleccionador, Julio Dely Valdés, capitán del inolvidable conjunto de 2005, ha consolidado aquel primer gran desempeño. “Ahora [en Brasil 2014] estamos ante nuestra mejor ocasión de conseguir la clasificación para un Mundial”, afirma el ex jugador de PSG y Málaga.

“Creo que tiene razón”, asegura Pérez, participante en las campañas de la Copa Oro de 2007 y 2009, máximo anotador del equipo en la primera e integrante del once ideal del torneo en la segunda. “Todo apunta a que este puede ser nuestro año”, señala, con una voz que no puede ocultar sus expectativas de actuar por primera vez en la gran cita del deporte rey. “Estamos dándolo todo para hacer realidad nuestro sueño, llevar a Panamá al Mundial”.

Pérez, apodado en un principio Ratón, es ahora Súper Ratón, ya que la mayoría de las variantes del nombre de ese roedor estaban ocupadas cuando abrió su cuenta de Twitter. Se formó en la cantera del Panamá Viejo, donde destacó por su olfato dentro del área. Luego vino un breve paso por un grande de Uruguay, Nacional, y a los 22 años puso rumbo a Colombia, para defender los colores de Envigado y Centauros, antes de dar el salto a Deportivo Cali y posteriormente a Cúcuta, donde vivió una fructífera etapa. Allí marcaría ocho goles en la Copa Libertadores, dos de ellos nada menos que contra Boca Juniors.

Como en casa, en ningún sitio
Su carrera siempre se ha caracterizado por las mudanzas. Nunca ha llegado a asentarse en ningún sitio, y ha jugado en varias categorías del fútbol mexicano. En 2009 protagonizó una magnífica temporada en el Pachuca. Luego recaló en España, para vestir la camiseta del Hércules. También ha pasado por Oriente Próximo, más concretamente los Emiratos Árabes Unidos, hasta llegar a Texas el año pasado.

Después de haber viajado tanto, y tan a menudo, Pérez es consciente del valor que tiene un hogar. Cuando se enfunda la elástica de la selección nacional, está en ese hogar. “Piensas en la familia y en los vecinos, en toda la gente del país que cuenta contigo”, declara Pérez, antes de centrarse en la posibilidad de conducir a Panamá a la tierra prometida, que describe como “el sueño máximo” de una Copa Mundial de la FIFA. “Vamos a seguir luchando por ellos, es nuestro deber, y nos entregaremos a fondo. Tenemos posibilidades reales”.

La lucha se reanuda el 6 de febrero, con la visita de Costa Rica, flamante campeona de Centroamérica. Pérez se muestra optimista ante este encuentro, que los panameños jugarán en su feudo del estadio Rommel Fernández, donde no recibieron ni un solo gol en la anterior ronda clasificatoria. “Tendremos una ligera ventaja”, indica con cautela, sin querer subestimar a unos ticos que han disputado tres Copas Mundiales de la FIFA. “La gente estará con nosotros, tendremos el respaldo del público, y aquí en la CONCACAF hay que sumar los puntos de casa. Esa es nuestra mentalidad: ganar en casa y arañar algún punto fuera”.

Para Pérez y muchos otros componentes de una selección panameña ya veterana, como el capitán Felipe Baloy y Tejada, Brasil 2014 es la última ocasión de alcanzar la cumbre, algo que Súper Ratón no pasa por alto. “Hay que responder ahora, es el momento de la verdad”, concluye, con cierto tono de intensidad, rozando la desesperación. “Tenemos que aprovecharlo”.