Las entrevistas con el entrenador portugués Carlos Queiroz siempre son apasionantes. A sus 59 años, posee una extraordinaria experiencia futbolística, acumulada después de trabajar en Europa, Asia, África y Norteamérica. Entre los conjuntos que ha dirigido figuran el Manchester United, el Real Madrid y la selección portuguesa durante la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010™.

Actualmente se dispone a afrontar con Irán la fase previa de la Copa Asiática 2015, y confía en que su trayectoria lo sitúe en lo más alto de la jerarquía continental. Antes de eso, aspira a conducir al Equipo Melli a la cita mundialista de Brasil 2014.

FIFA.com ha tenido la oportunidad de entrevistar a este avezado técnico, que habla de su experiencia iraní, el nivel del fútbol asiático y el combinado de su país, sin olvidar el balompié español y el Manchester United, club de su corazón.

FIFA.com: Ya lleva usted año y medio al frente de la selección iraní. ¿Qué balance hace de esta experiencia?
Carlos Queiroz: Bueno… En lo que respecta al progreso del equipo, por el momento estamos avanzando de manera satisfactoria. Estamos peleando por un puesto en el Mundial. Ahora mismo nos encontramos en una buena posición. Nos quedan tres partidos por disputar, y vamos a tener que entregarnos a fondo hasta el final para conseguir la clasificación, porque la distancia que separa a los equipos es muy pequeña.

La última vez que Irán jugó una Copa Mundial de la FIFA fue en 2006. ¿Eso implica una presión adicional, si tenemos en cuenta la pasión de los iraníes por el fútbol?
La presión forma parte de mi vida y del fútbol. Para mí, permite obtener buenos resultados. Todo Irán sueña con regresar al Mundial, por supuesto, pero solo van a participar en él 32 selecciones, y, aunque algunas podrían tener suerte, la mayoría habrán luchado muchísimo por estar ahí. Para merecer el viaje a Brasil, tendremos que prepararnos del mejor modo posible, elegir a los mejores jugadores y emplearnos al máximo. Es lo que estamos haciendo.

¿Cree que la diferencia entre los grandes equipos y los demás se está reduciendo en Asia?
Es evidente que ahora las distancias son menores. Japón, que ha realizado esfuerzos considerables en el desarrollo de su fútbol durante los últimos treinta años, está por encima de los demás. Lo que me entristece es la brecha que se abre con Europa y Sudamérica. En estos últimos años Asia se ha activado, pero la brecha con las selecciones europeas y sudamericanas es mayor. Para reducirla hay que revisar muchas cosas, como la organización de las competiciones y la formación de las categorías inferiores. Y tampoco hay que olvidar que, paralelamente a nuestros esfuerzos, Europa y Sudamérica también progresan, e invierten muchísimo. Hay que preguntarse si lo que hacemos en Asia es suficiente. En mi opinión, dista de serlo.

Precisamente, en cuanto a Europa, su país alcanzó las semifinales de la UEFA EURO 2012. ¿Qué piensa que le falta a Portugal para formar parte del selecto grupo de mejores equipos de Europa y del mundo?
Hay que tener en cuenta el potencial de Portugal, que tiene diez millones de habitantes y poco más de 130.000 federados. Competimos con asociaciones que cuentan con millones de federados, como Brasil, Argentina, Inglaterra, Países Bajos y Francia. Si consideramos todo eso, nos daremos cuenta de que los clubes portugueses y la selección nacional rinden a un nivel muy alto respecto a Alemania, Italia o Francia. El Porto y el Benfica están entre los mejores clubes europeos, y la selección participa habitualmente en la Eurocopa. Además, las categorías inferiores de la selección tienen un buen nivel, sin olvidar que nuestros jugadores y entrenadores son cotizados en todo el mundo.

A usted se le reconoce haber descubierto a jóvenes talentos como Luis Figo y Rui Costa, que formaron parte de la generación dorada del fútbol portugués. ¿Cree que Portugal verá pronto otra generación del mismo nivel?
El potencial existe, pero todo el mundo quiere una varita mágica y resultados inmediatos. No creo que vayamos a ver una generación similar a la de Luís Figo y Rui Costa, porque fue el resultado de un trabajo de preparación de seis o siete años, cuando ellos tenían entre 13 y 20. No sé si se podrá hacer de nuevo, y por supuesto personalmente yo ya no podría hacerlo, porque construir un equipo con una buena filosofía requiere tiempo.

Luiz Felipe Scolari, que condujo a la Seleção a la conquista del título mundial en 2002, ha sido nombrado de nuevo seleccionador de Brasil. ¿Cree que logrará reeditar esa actuación en la próxima Copa Mundial de la FIFA?
Scolari es un excelente entrenador, y se ha hecho cargo del equipo en el momento adecuado. Van a jugar en casa, así que son favoritos. ¿Si confirmarán los pronósticos? La última vez que organizaron el Mundial no fueron brillantes. Pero el potencial de Brasil es enorme, y hay que esperar que den lo mejor de sí mismos.

¿Qué opina del trabajo de la Federación Española para desarrollar el fútbol, y del desempeño de sus equipos en el plano continental estos últimos años?
Conozco bien ese ambiente, yo trabajaba en la Asociación Portuguesa cuando tomamos medidas similares, antes de que lo hiciese España. El trabajo, las inversiones, la calidad de los estadios, la formación de los equipos de base, los entrenadores, las retransmisiones televisivas, la publicidad y el entorno son factores que han favorecido a los españoles. La organización de la Copa Mundial de la FIFA 1982 y los Juegos Olímpicos benefició al fútbol español en general. Además, el Barcelona ha construido lo que yo llamo “el arte de la victoria”, porque lo gana todo practicando un fútbol hermoso. Cuando trabajaba en el Manchester United, siempre tratábamos de ganar jugando bien, porque, en última instancia, lo que atrae al público al estadio es el espectáculo.

Es algo extraño oír elogios hacia el Barcelona de un ex entrenador del Real Madrid…
No me malinterpreten, el Real Madrid es un gran club, con jugadores fantásticos, pero hay que ser realistas. Cuando uno ve diez partidos del Barcelona, los aprecia todos, e incluso podría decir 50. Este equipo entretiene y gana al mismo tiempo. No digo que Cristiano Ronaldo o sus compañeros no sean impresionantes, pero el Barcelona ofrece lo mejor en cada partido, ya sea en los pases, en la posesión del balón o en la finalización. Viví lo mismo en el Manchester: ganábamos con un fútbol enfocado al ataque, y eso hacía feliz a la gente. Ese es el principal objetivo del fútbol.

Hablando del Manchester United, ¿la temporada pasada le sorprendió que el Manchester City se hiciese con el título en la última jornada?
¡Todavía tengo problemas con ese color azul! (Risas). Me gusta que el cielo esté azul, pero al mismo tiempo ese color me molesta. Cuando uno ha trabajado en el Manchester United, pasa a querer a ese club para siempre, es inevitable. Así que me contrarió mucho que se perdiese el título el año pasado, y espero que este año el desenlace sea más favorable.