Tim Cahill pertenece ya a la historia del fútbol australiano, al ser uno de los integrantes de la generación que ha coronado nuevas cumbres con los colores verde y oro. Hace siete años, en Alemania, el jugador nacido en Sydney marcó el primer gol de Australia en una Copa Mundial de la FIFA™, y firmó en ese mismo encuentro un doblete con el que los Socceroos estrenaron su casillero de victorias en el torneo. Cuatro años más tarde, en Sudáfrica, se convirtió en el primer australiano en marcar en dos citas mundialistas.

Una de las características de Cahill, para alegría de los suyos, es anotar tantos decisivos, muchos de cabeza, y se encuentra a solo uno del récord de todos los tiempos del combinado australiano. Aunque siendo adolescente le dijeron que era muy pequeño para dedicarse al fútbol de alto nivel, tiene una aptitud extraordinaria para los testarazos, y el experimentado técnico francés Paul Le Guen, seleccionador de Omán, lo describió hace poco como “uno de los mejores del mundo en el juego aéreo”.

Al margen de la selección, Cahill rindió a gran nivel durante ocho años en el Everton, y era uno de los predilectos de los hinchas de Goodison Park. El pasado verano, a los 33 años, inició un nuevo capítulo de su carrera al fichar por el Red Bulls de Nueva York, club de la MLS.

FIFA.com acaba de entrevistar a Cahill, quien nos habla de la vida en la Gran Manzana, sus experiencias en la Premier League inglesa, una trayectoria internacional repleta de éxitos y las expectativas de Australia para la Copa Mundial de la FIFA 2014. Cahill también quiere corresponder al fútbol por todo lo que le ha dado, y explica cómo han influido en su personalidad sus raíces samoanas.

¿Cómo le va con su nueva carrera en Nueva York?
En este momento de mi carrera, es una gran oportunidad haber firmado por un largo periodo en la MLS y formar parte de un gran equipo. El estilo de vida es increíble, el fútbol es fantástico, y también los hinchas, así que lo importante es disfrutarlo, y eso es lo que estoy haciendo.

¿También le atrajo la posibilidad de aportar algo a una de las ligas más jóvenes y de más rápido desarrollo del mundo?
Sin duda. [Es positivo] formar parte de la revolución de la MLS, con los jugadores que están yendo allí, el nivel es bastante bueno. Es otra fase de mi carrera, después de unos 15 años a alto nivel en Inglaterra. En esta liga hay que jugar bien, estar en forma y hacer lo correcto dentro y fuera de la cancha. En el aspecto internacional, también ha sido una buena decisión, porque no jugamos tantos partidos como en Europa y el calendario funciona mejor.

¿Cómo es vivir en una ciudad como Nueva York?
Es agradable, pero no creo que me hayan atraído las luces brillantes, nunca. Hay jugadores como Juninho y Thierry Henry, y con la categoría de los futbolistas que están contratando no lo dudé ni un segundo [a la hora de fichar]. Es bonito ayudar a que el equipo, el club y la liga progresen, y también ser respetado en otro lugar del mundo.

¿Le dolió irse del Everton después de tanto tiempo?
Por suerte, tengo una relación estupenda con David Moyes, con el presidente y también con los aficionados. Creo que mi despedida del Everton fue fantástica. El equipo estaba en una buena situación, en la que podía ir para arriba al margen de que yo me fuese o no. No creo que haya abandonado el barco en apuros, me fui cuando el rumbo era firme. ¿Si echo de menos la Premier League y al Everton? Sí y no. Pasé ocho años increíbles en un club fantástico. El nivel del fútbol es distinto, pero cuando uno va a otra liga y forma parte de otro proyecto tiene que aceptarlo todo.

En cuanto a la selección, ¿qué le parece la forma que van tomando los Socceroos?
Creo que es fantástica. Holger está intentando incorporar nuevos jugadores a lo largo de un periodo de tiempo. Hay que ir añadiendo lentamente los ingredientes, con cuidado de no precipitarse. En la fase en que estamos ahora, las aptitudes y la categoría de los muchachos son fantásticas. Es genial ser uno de los jugadores de mayor edad, que ejerce de guía y lidera. Es un aspecto distinto, pero totalmente placentero. No podría ser más feliz viendo a estos chicos ayudar al equipo y competir con nosotros por la titularidad.

Ahora que está en un momento avanzado de su carrera, ¿aprecia todavía más jugar con la selección?
No, no hay ninguna diferencia. He sentido una gran pasión por Australia desde el primer día. Siempre he apreciado la camiseta verde y oro, y lo he demostrado en todas las convocatorias. Al jugar con mi país, sigo sintiendo lo mismo que el primer día. Al ser un jugador de mayor edad, mi función es ayudar y estar ahí para proporcionar consejos.

Tras ganarse un lugar prominente en la historia del fútbol australiano, ¿alguna vez se ha parado a reflexionar sobre algunos de los momentos más destacados?
Siempre pienso en recrear esos momentos importantes, y lo que supondría para llevar a Australia a otro Mundial. Es fantástico revivir esos momentos, aunque la prioridad es el presente, y marcar diferencias. Que sea yo quien dé el pase decisivo o consiga el gol o lo haga otro compañero es irrelevante. Lo que importa es la victoria.

¿Qué significan para usted sus raíces samoanas?
Mi madre es de allá, donde me crié durante un tiempo. El aspecto cultural y la tradición son importantes por los valores. Los valores del respeto hacia los mayores, hacia cualquier persona de nuestro entorno, y fundamentalmente ser humilde. Compartir y ser educado, tan solo pequeños detalles. Por mucho que uno sea un gran futbolista, la impresión que dejamos dentro o fuera del campo a la gente con la que nos relacionamos es algo que queda para siempre. Eso es algo que he aprendido de mi cultura, a no olvidar de dónde vengo, y no lo haré. Saber siempre que eres igual que los demás. Estoy en una posición privilegiada, y es algo de lo que nunca me he aprovechado en mi propio beneficio personal. La tradición, la cultura y el patrimonio de Samoa probablemente sean el factor de mayor peso de lo que me ha convertido en lo que soy.

Retribuir al fútbol parece ser algo importante para usted…
Para mí, las organizaciones benéficas y retribuir a las buenas causas son algo importante. Uno ve una parte de la vida cotidiana que probablemente sea más relevante que lo que yo hago. La perspectiva es importante. Las organizaciones benéficas y otras cosas que hago son algo natural para mí. Sirven para transmitir los mensajes adecuados, y me vuelco en influir de la manera correcta.

Por último, ¿siguen respondiéndole las piernas a los 33 años?
Sí, juego todos los partidos para los que me convocan. Ahora me cuido, y venir a la MLS ha sido una decisión inteligente. No juego dos partidos a la semana como en Europa. Este cambio ha sido el adecuado para poder participar en otro Mundial, no cabe duda.