La lesión de Radamel Falcao ha provocado un escalofrío en toda Colombia. El gran referente de la selección cafetera trabaja duro para recuperarse a tiempo y estar en la gran cita soñada: la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™.

La afición alienta los esfuerzos de su adorado Tigre goleador y mantiene la esperanza, pero también mira alrededor en busca de un hombre de refuerzo en la línea de ataque del seleccionado que dirige José Pekerman. Y en esa lista empieza a sobresalir un nombre: Carlos Bacca.

FIFA.com conversó con el delantero del Sevilla español y te cuenta hoy su historia de tesón y fe. Y es que hace tan sólo 7 años, este chico de Puerto Colombia trabajaba cobrando los billetes del autobús que llevaba a la gente de su pueblo hasta la ciudad de Barranquilla.

Cuestión de confianza
En un mundo del fútbol en el que cada vez surgen talentos más precoces, parece insensato pensar que alguien mantenga la fe en llegar a la elite si con 23 años no ha disputado ni un minuto en primera división. “Tenía mucha confianza en mis propias condiciones, creía que podía llegar una oportunidad y que tenía las cualidades. Y cuando se me dio la ocasión en Junior ahí se fortaleció mi ilusión. Cada vez que jugaba un partido me esforzaba al máximo para seguir progresando”, explica Bacca.

Tras un breve paso por la segunda división venezolana, esa oportunidad con Junior de Barranquilla le llegó en el Torneo Apertura Colombiano 2009 y, como bien dice, no la dejó pasar. En sólo tres años creció de manera tan llamativa que logró dar el salto al fútbol europeo.

“Con mi primer sueldo como profesional, organicé una comida con toda mi familia para compartir mi alegría con todos los que me apoyaron y me ayudaron en el camino. Ellos son los que han estado conmigo en los momentos difíciles y malos, y es con ellos con quien quiero estar en los buenos”, explica este jugador que siente absoluta devoción por su esposa y sus dos hijos.

Reconoce que el éxito repentino le confundió al principio: “Cuando llegué a nivel profesional ya me sentía fuerte pensando en lo que había logrado, pero luego abrí los ojos y me di cuenta de que no era más que el principio del camino”.

Así que volvió mentalmente a la senda y siguió avanzando por ese camino. En enero de 2012 fichó por el Brujas belga y terminó la temporada 2012/13 como máximo goleador de la Jupiler League (25 goles) y distinguido como mejor jugador. Con esas credenciales, aterrizó en julio de 2013 en un Sevilla en plena renovación tras la salida de varios de sus jugadores referencia, como Álvaro Negredo, Jesús Navas o Gary Medel.

“Lo que ellos hicieron pertenece a la memoria del club y la afición. Desde que llegué quise dejar claro que no venía a sustituir a nadie, sino a aportar lo mío, y eso es lo que trato de hacer día a día: esforzarme, trabajar, mejorar y estar al máximo nivel”, dice el delantero que, sin embargo, ha tenido un arranque espectacular con el club hispalense. A día de hoy, ha jugado 29 partidos y ya ha anotado 13 goles. Son números mucho mejores que los que lograron anteriores ídolos de los sevillistas, como el brasileño Luis Fabiano o el maliense Frederic Kanouté, en su primer año.

“Han sido meses muy positivos. Con el apoyo del cuerpo técnico, la afición, los compañeros todo ha sido más fácil. Sin duda, fue más complejo adaptarme a Bélgica por el idioma, el clima, la alimentación… en España es mucho más fácil”, reconoce.

Un sueño hecho realidad
Su buen hacer en el fútbol de clubes no ha pasado desapercibido para el seleccionador nacional, que ya le ha incluido en varias convocatorias. Quizá las más especiales, en octubre del año pasado, cuando Colombia celebró su clasificación para Brasil 2014. “Lo mejor fue poder compartir con los compañeros esos momentos. Estábamos muy unidos en el sueño del mundial y esos momentos de celebración fuera de la cancha fueron muy especiales…”

“Parece increíble que, con tantas buenas generaciones de jugadores, hayamos tenido que esperar 16 años para volver al mundial. Pero dimos lo mejor en estas eliminatorias para devolver a Colombia a donde se merece”, reflexiona y nos brinda las claves del éxito de este grupo: “La unión y la humildad con la que afrontamos cada partido. Somos una familia, dentro y fuera de la cancha. Tomamos decisiones en conjunto y eso se ve reflejado en el campo”.

No se olvida de otro ingrediente clave en esta fórmula del éxito: Pekerman. “Ha sido un gran entrenador que ha cambiado la mentalidad del jugador colombiano: nos habla las cosas muy claras, y nos brinda la confianza fuera de la cancha para tomar las mejores decisiones dentro. En lo personal, yo estoy muy contento con todas sus enseñanzas y feliz de hacer parte de esta selección”.

De cobrador de autobús a las puertas de un mundial en tan sólo 7 años…“Era un sueño desde niño. Lo deseaba cuando lo veía por televisión y ahora tengo la oportunidad de hacer parte de esa selección. Sé que hay una competencia muy sana y muy linda, pero tengo la ilusión y las ganas de ir al mundial. Por eso trato de dar lo mejor cada día”, explica

“Con constancia, trabajo y esfuerzo, se pueden lograr los sueños”, afirma. Y él es el mejor ejemplo.