Aunque el cuartofinalista de la Copa Mundial de 1990 no cesa de generar jugadorazos portentosos, su seleccionador, Volker Finke, está convencido de que el éxito de su combinado en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™ sólo será posible sobre la base de una fuerte compenetración colectiva. El técnico alemán, que ya lleva ocho meses al frente del cuadro camerunés, no quiere ni oír hablar de individualidades e insiste una y otra vez en la cohesión.

Una nueva cooperativa
"Cuando yo tomé las riendas, el equipo venía de fracasar dos veces en su intento de clasificarse para la Copa Africana de Naciones, y de hacer un mal Mundial en 2010, donde no cosechó ningún punto. Había muchos conflictos”, revela Finke en su entrevista en exclusiva para la FIFA.com. “En los últimos meses, hemos hablado largo y tendido al respecto con los jugadores y con el capitán Samuel Eto’o, lo que nos ha permitido alcanzar una situación en la que reina un gran espíritu de equipo, que es lo que ha conducido al éxito”.

Después de su fenomenal actuación en el partido de vuelta de la última ronda de clasificación para el Mundial de 2014, en el que los cameruneses barrieron por 4-1 a Túnez [tras el 0-0 en la ida] en su feudo de Yaundé, los Leones Indomables tienen ahora muchos motivos para rugir más alto.

El quid de la cuestión
Quien conozca a Finke no se habrá extrañado lo más mínimo por su filosofía de entrenamiento. El otrora profesor de matemáticas entrenó durante 16 años ininterrumpidos al modesto Friburgo, y lo mantuvo en la división de honor de Alemania pese a su siempre escaso presupuesto. Una de las facultades que el hoy técnico de 65 años ha desarrollado a lo largo de su trayectoria es la de pensar conceptualmente y a largo plazo.

Para él, la estrella es el equipo. "Si se quiere ganar en el fútbol, es necesario construir un grupo que rinda bien y juegue muy concentrado. Eso es importante. En eso trabajamos todos los días que estamos juntos. Sólo entonces son posibles los buenos resultados”, declara Finke, que habla francés fluidamente y siempre había sentido una predilección especial por el balompié africano.

No sólo Eto’o
Una de las primeras tareas que tuvo que abordar fue la de definir con mayor precisión el papel de Samuel Eto’o, que junto a Roger Milla es el mejor futbolista camerunés de todos los tiempos. Por un lado, Finke reconoce: “Samuel es un jugador de talla mundial. El hecho de que él juegue es importante para la calidad del combinado”. Por el otro, advierte: “El rol del capitán en África es muy especial”.

De ahí que, a casi seis meses vista del comienzo de Mundial 2014, el experto entrenador alemán haya decidido deliberadamente repartir la responsabilidad del mando en más de una cabeza. “En todo equipo hay jugadores que marcan la diferencia. Entre nosotros, Samuel es uno de ellos, naturalmente, por su peligro arriba. Pero además contamos con Alexandre Song en el mediocampo, y con Nicolas N’Koulou y Aurélien Chedjou en la defensa, que son los otros tres jugadores que configuran la espina dorsal de nuestro bloque. Los cuatro son jugadores clave”, arguye Finke.

Pasión y expectativas
La nueva selección de Camerún, a las órdenes de su estratega germano, está ansiosa por redimirse de los disgustos causados en los últimos grandes torneos internacionales, y planea pasar esa dolorosa página con un equipo armonioso y capaz de ofrecer un fútbol combinativo moderno y orientado a la posesión de la pelota. En ese sentido, Finke se muestra particularmente orgulloso de que a los seguidores locales les guste la nueva manière de jouer de los Leones Indomables. “Eso ha dado muchas esperanzas de cara al futuro a los entusiastas hinchas cameruneses”, recalca el técnico, que, a juzgar por los resultados, ha sabido entender e incorporar a su trabajo la mentalidad de esta nación subsahariana de más de 20 millones de habitantes.

“Aquí las expectativas enseguida se disparan a lo más alto, porque Camerún es un país donde todo el mundo se apasiona por el fútbol y no olvida que fue una potencia futbolística durante los años 70, 80 y 90, y de hecho hasta 2002”, analiza Fink, y añade: “Pero la realidad es que hay muchas cosas que reconstruir y muchas otras por levantar desde cero. Por eso es importante que hayamos logrado clasificarnos para este Mundial”.

¿Un equipo africano en semifinales?
Ahora el foco de la prensa deportiva nacional lo ocupa la esperadísima cita de Brasil. Los cameruneses han quedado encuadrados en el Grupo A junto con el anfitrión, Croacia y México. Dados los obstáculos programados, Finke es demasiado realista como para dejarse arrastrar por la euforia. “Por supuesto que nuestro papel será el de un secundario. Pero que nadie dude de que viajaremos al Mundial con la intención de llegar a la segunda ronda”.

En cualquier caso, el entrenador teutón cree que éste podría ser el torneo de los africanos. “Ghana, Costa de Marfil y Camerún son países que tienen muchos internacionales jugando en Europa. Además, con la mentalidad africana y su exuberante emocionalidad, si alguno de esos equipos logra funcionar bien como grupo sobre el terreno de juego, podría llegar muy lejos en el campeonato”, pronostica Finke. “Yo creo que al menos una selección africana quedará entre las cuatro primeras”.