La Entrevista

Ghiggia: "Al Maracaná lo silenciaron tres personas: el Papa, Frank Sinatra y yo"

(FIFA.com)
  • La FIFA se reunió con Alcides Ghiggia poco antes de su fallecimiento
  • ​Habló de sentir lástima por los brasileños inconsolables
  • Ghiggia se conmovió por el afecto que recibió después

"Sólo tres personas han sido capaces de silenciar al Maracaná: el Papa, Frank Sinatra y yo", declaró Alcides Ghiggia con una sonrisa juguetona a

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en el Sorteo Final de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014. Pronto iba a cumplir 88 años -la edad en la que falleció- y estaba de vuelta en el país que devastó, aunque después su gente amó al exjugador extremo.

En esta entrevista, Ghiggia habló sobre el gol con el que ganó Uruguay la Copa del Mundo, sintiendo lástima por los seguidores brasileños, su afecto por él después de eso, por qué su esposa le prohibió escuchar los comentarios de 1950 y de su profundo amor por el fútbol.

¿Calificaría a ese partido decisivo de 1950 como la mayor hazaña de todos los tiempos?
Fue una hazaña, porque en la historia de los Mundiales ninguna selección local había perdido una final. Fue la primera vez. Y además tuve la suerte de hacer un gol. Siempre digo que al Maracaná lo silenciaron tres personas en la historia: el Papa, Frank Sinatra y yo. Quedó mudo el estadio, no se sentía nada.

Han pasado ya 64 años. ¿Aún recuerda su gol como si fuera aquel 16 de julio?
Claro. El arquero Barbosa pensó que iba a hacer la misma jugada que en el primer gol, cuando tiré el pase atrás. Entonces se abrió y me dejó un hueco. Venía a la carrera y tuve que decidir qué hacer en cuestión de segundos. Tiré y se metió entre el palo y el arquero. Aún recuerdo pensar en mi familia, en los amigos… el abrazo de los compañeros. Me tocó darle una alegría a mi país, pero también una tristeza a Brasil.

¿Cómo se vivió el resultado final en las tribunas?
Veías a la gente llorando. Pese a la alegría de haber ganado el partido, al ver la tribuna… ¡te venía una tristeza! La gente lloraba desesperada, ¿sabés? Pero el fútbol es así, se gana y se pierde. En Brasil daban el partido por ganado antes de jugar, los diarios ya estaban escritos: “Brasil campeón del mundo”, faltaba poner el resultado nomás. Pero salió todo al revés (sonríe).

Existen muchos mitos sobre aquel partido. Uno sobre Obdulio Varela, el capitán, quien los motivó con la frase ‘los de afuera son de palo’. ¿Fue realmente así?
Eso vino porque tres dirigentes de Uruguay, el sábado a la noche, hablaron con Obdulio, (Roque) Máspoli y (Schubert) Gambetta, que eran los de más edad y experiencia. Les dijeron que ya habíamos cumplido. Que tratáramos de comportarnos bien en el campo de juego, que no hiciéramos ningún problema y que si nos hacían 3 o 4 goles podíamos estar conformes. De eso nos enteramos en el pasillo rumbo a la cancha. Obdulio nos paró, nos comunicó lo que había pasado y nació ese dicho.

Otra historia dice que algunos jugadores, luego del partido, se emborracharon y compartieron la tristeza con los aficionados brasileños. ¿Eso existió?
El que salió fue Obdulio también. Se fue a un bar que había en la esquina del hotel, a tomarse una cerveza. Los brasileños lo reconocieron. Se abrazaban a él y todo, lloraban. Nos contó él lo que pasó. Pero me dijo ‘mirá que no pagué nada, ¿eh?’ (ríe).

¿Qué tan importante fue Obdulio Varela en ese equipo?
Era un capitán muy serio. Los más jóvenes no lo tuteábamos. Le decíamos ‘usted, usted señor Obdulio’. Y dentro del campo era un técnico, te dirigía. Era muy amable y muy amigo de todos los jugadores.

El pasado 20 de noviembre, antes del último partido de la eliminatoria ante Jordania, usted fue homenajeado en el Estadio Centenario. ¿Lo siente como un acto de justicia para con usted y sus compañeros?
Seguro. En mi país lo del 50 se vivió uno o dos años, pero después se fue alejando. Y a veces lo único que tenés es el recuerdo de la gente, los jóvenes que no vivieron esa época pero que conocen la historia a través de un padre o un tío. Es un aliciente para seguir adelante, porque no se puede vivir del recuerdo. Fue muy lindo y emocionante porque pasaron el gol en pantalla gigante y la gente lo pudo festejar. Es la primera vez que se hace algo así en Uruguay. Mirá que yo he viajado mucho por el mundo y me han reconocido más que en mi propio país. Por eso fue una gran alegría.

¿Llevaba mucho sin ver el gol?
En mi casa tengo tres cd del gol con los relatos de los tres relatores que había de Uruguay, pero mi señora no me deja escucharlos porque dice que me emociono. Y le digo ‘¿qué querés? antes era joven. Gané un campeonato del mundo, hice un gol, fenómeno. Pero a medida que pasan los años es cuando más sentimientos te vienen’. Entonces te ponés triste, ¿sabés? Te vienen lágrimas a los ojos.

¿Cómo cree que el mundo del fútbol recuerda al Ghiggia futbolista?
De muchas maneras. Me recuerdan como héroe, me dicen 'Maestro'. Yo les digo que no soy ningún maestro, soy una persona como todos ustedes. Tuve la suerte de jugar al fútbol, hacer un gol en la final de la Copa del Mundo y nada más. No soy nada del otro mundo. Pero no hay nada que hacer, la gente te aprecia, te abraza… es lindo, una linda emoción.

¿Qué ha sido la pelota en su vida?
Es como una novia, la ves una vez y te casás con ella. Eso significa para mí. Hay que conocerla bien, manejarla bien. Es lo que uno aprecia.

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