Podríamos considerarlo el paradigma del hombre diplomático y conciliador. Y Vicente del Bosque lo consigue en un medio tan inestable y emotivo como el mundo del fútbol, donde gloria y fracaso están apenas separados por 12 centímetros, el ancho de la línea de gol…

“Ya sabemos lo que es el fútbol, lo que vende es el extremismo”, arranca el seleccionador español esta conversación con FIFA.com. “España ha tenido una cultura futbolística pesimista, porque no pasábamos de cuartos. Eso parecía que era imposible. Y en unos años hemos pasado al lado contrario, con un optimismo a veces exagerado, incluso ante selecciones de renombre”, sigue con cierto tono de reproche.

Se nota que no le gustan los triunfalismos ni el cartel de favorita con el que, desde hace unos años, carga la Roja allá donde va. “Tenemos que ser buenos deportistas y mirar para adelante sin regodearnos ni recrearnos demasiado en lo que hemos hecho. Nos van a valorar por lo que hagamos, no por lo que hayamos hecho”, sentencia con un pragmatismo brutal.

En ese carpe diem futbolero insiste en dos máximas: no conformarse y buscar el máximo nivel competitivo. Ése que ha llevado a una histórica generación de jugadores españoles a ganar dos Eurocopas consecutivas y la primera Copa Mundial de la FIFA™ para las vitrinas del país.

Un balance
“Claramente el punto de inflexión, la génesis de todo esto, se dio en la final de Viena en 2008. Ahí se produce el cambio. Desde ahí hemos trabajado con un núcleo estable de jugadores, pero lo hemos ampliado mucho. Ya más del 50% de aquel equipo se ha renovado porque es ley de vida, inevitable. Y estamos preparados para futuros relevos”, asegura el técnico de 63 años.

Aunque es un hombre poco dado a ponerse medallas, se siente orgulloso. Se le nota. Y no le faltan motivos. Pero su orgullo no destaca títulos ni trofeos: “Hemos sabido mantener nuestras señas de identidad principalmente en dos cuestiones claves: en lo futbolístico mantuvimos nuestro estilo de juego, que lo marcan los grandes centrocampistas que tenemos, y luego fuera del campo supimos mantener y potenciar todas las buenas relaciones entre ellos. Y eso es importante para que los éxitos puedan llegar”, resume.

Y en un gesto que nos sorprende, Del Bosque se explaya para dar más mérito aún a los logros de sus jugadores: “Además tengo que decir que estamos en la época de los Cristiano Ronaldo y Messi, y nosotros hemos sido campeones del mundo con estos dos grandes jugadores en escena”, dice con un tono tajante.

Un reto
Contra esas dos grandes figuras y con las sombras de su inapelable derrota ante la Seleção en la final de la Copa FIFA Confederaciones, Del Bosque regresará a Brasil para intentar el más difícil todavía…“En Brasil han sido los padres del fútbol. Y para nosotros es un orgullo poder ir a defender un título de campeones del mundo ¡quién nos lo diría hace unos años!”

“Pero como todo desafío, ahora pertenece aún al terreno de los sueños”, cierra poética y enigmáticamente.