Franck Ribéry lo ganó casi todo en 2013 (Bundesliga, Liga de Campeones de la UEFA, Supercopa de Europa, Copa Mundial de Clubes de la FIFA, Copa de Alemania), y puede que nunca haya estado tan fuerte. Todo ello sirvió para propulsar al extremo francés a la lista de los tres mejores jugadores del mundo en el FIFA Ballon d’Or 2013, al lado de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi.

El ex jugador del Olympique de Marsella, presente en Zúrich, concedió una entrevista en exclusiva a FIFA.com antes de la ceremonia. “Es un poco como los Oscars aquí…”, resaltaba, un tanto maravillado. A pesar de los nervios, Ribéry, de punta en blanco y visiblemente orgulloso de formar parte de la fiesta, se explayó sin rodeos sobre la selección de Francia, el Bayern de Múnich, su excepcional año 2013 y la entereza que le caracteriza.

Franck, en 2013 todo le salió bien. ¿Fue uno de esos periodos en los que uno se siente invencible? 
Sí. Cuando te pasa cada vez más que, en cada partido, cada entrenamiento, cada competición, todo te sale bien, adquieres confianza. Todo lo que intentas te sale y, en un momento dado, te dices a ti mismo “espero que esto continúe el mayor tiempo posible”…

Habida cuenta de ello, ¿piensa que le será posible hacerlo mejor en 2014? 
Será muy difícil. Pero no me planteo cuestiones inútiles y, simplemente, sigo trabajando duro. Me implico en lo que hago, disfruto. Tenemos equipo y plantilla para reproducir lo que conseguimos el año pasado. Pero es cierto que 2013 fue un año extraordinario para nosotros y que, por consiguiente, será tanto más difícil hacerlo mejor.

¿Qué comparte con los Bleus de sus experiencias en Múnich? 
Aporto mi experiencia, mi madurez. Tengo 30 años ahora; he vivido muchas cosas en mi carrera. Hablo muy a menudo con los más jóvenes en la selección de Francia; en particular con los que apenas tienen unas pocas internacionalidades. Representamos a un gran país, y vestir la camiseta azul es una responsabilidad bastante pesada. Hay mucha presión, y no siempre es fácil sobrellevarla. Por tanto, intento poner a esos jóvenes jugadores en las mejores condiciones. Hay que disfrutar al máximo, pasárselo bomba. Y más teniendo en cuenta que no nos reunimos con mucha frecuencia.

Ha pasado momentos muy delicados en su vida. Todo el mundo conoce su historia, y especialmente ese accidente de coche cuando era muy joven. ¿Todas esas experiencias han construido su forma de ser? 
De hecho, desde que nací, he vivido situaciones difíciles. Pero precisamente es lo que me ha dado esta fuerza, estas ganas de triunfar. No tengo miedo a nada. También por eso siempre he sabido resurgir cuando ha habido situaciones difíciles. Tengo una mentalidad muy fuerte, y un gran carácter. Nunca bajo los brazos; siempre tengo ganas de ir a por todas y de trabajar duro para conseguir lo que sea.

Y si tuviera que quedarse con un partido de su carrera, ¿cuál sería? 

Una pregunta difícil… Lo que puedo decir es que viví emociones muy fuertes en el Mundial de 2006 en el partido contra España; pero también el año pasado en la Liga de Campeones contra el FC Barcelona. De hecho hay muchos partidos en los que he disfrutado… ¡eso es bueno!

¿Y su gol preferido? 
Marqué un gol importante contra el Chelsea en la Supercopa de Europa: íbamos perdiendo 0-1, empaté y eso devolvió la confianza a todo el equipo. Después ganamos en la tanda de penales. Sí, fue un gol importante y bonito; un disparo desde lejos. Pero me acuerdo también de un gol en Moenchengladbach en la Bundesliga: íbamos perdiendo 3-2, metí dentro una volea espléndida, y luego di una asistencia a Arjen Robben para que marcase el gol de la victoria.

Es sabido que suele hacer muchas bromas, pero ¿de cuál se siente más orgulloso? 
¡El cubo de agua [que le tiré] a Oliver Kahn! Es una gran personalidad; fue un verdadero placer jugar con él. Tengo mucho respeto hacia ese jugador. Hacer bromas forma parte de mi carácter; soy así. Ahora tengo más edad, soy padre de familia y tal vez haga un poco menos bromas, pero me sigue gustando lo mismo bromear. Cuando Ribéry no está “de cachondeo” y no está sonriendo, ¡es que algo no va bien!

Como nominado al Balón de Oro, se incorporó a una lista restringida de jugadores excepcionales como Zinédine Zidane, Michel Platini, Johan Cruyff, Franz Beckenbauer, etc. ¿Qué siente al respecto? 

Me siento muy halagado. Cuando veo de donde salí y donde estoy ahora,  es sencillamente magnífico. Es la felicidad plena. Sienta bien formar parte de esta lista de grandes jugadores. 

El próximo objetivo de los Bleus es la Copa Mundial de la FIFA. ¿Qué siente ante la idea de jugar la máxima competición futbolística en Brasil? 
Es magnífico. Estamos encantados de formar parte de las 32 selecciones privilegiadas que se darán cita allí. Brasil representa mucho en el mundo en general, y en el mundo del fútbol en particular. Será un gran placer, sin duda. Además, para mí tal vez sea el último Mundial... Vamos a procurar que la cosa se dé bien e intentar hacer disfrutar a los aficionados franceses; eso es importante para nosotros.

¿Qué ha aportado Didier Deschamps al equipo? 

Nos ha devuelto la confianza. Ha sabido encontrar las palabras en el momento adecuado. Nunca le he notado abatido, ni siquiera tras el partido de ida contra Ucrania [derrota por 2-0]. En todo momento sentimos que él tenía fe, y eso nos vino bien. Gracias a eso, también pudimos hacer un gran partido de vuelta en el Stade de France. Creo que ese partido servirá de referencia [en el futuro]; es un momento inolvidable para todos los jugadores de la selección de Francia.  

¿Qué le parece el grupo de Francia, integrado por Honduras, Ecuador y Suiza? 

Tal vez no estemos en el grupo más difícil, pero sobre todo, no hay que tomarse a esos equipos a la ligera. Hay que mantener la concentración. Habrá que jugar nuestras bazas a fondo para superar la primera fase. Será crucial…