Cuando Marc Wilmots tomó las riendas de la selección de Bélgica en junio de 2012, los Diablos Rojos todavía estaban en el purgatorio. Diez años habían transcurrido sin que el equipo, que navegaba a la deriva en la 54ª posición de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, hubiese participado en una sola competición internacional. Y la llegada de ese joven e inexperto entrenador (44 años entonces) al frente de la selección apenas invitaba al optimismo, pese a la reciente aparición de una talentosa generación de jugadores, según se decía...

Unos meses más tarde, Bélgica coquetea con el paraíso. El equipo, invicto en la fase de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, se ha transformado, y propone un fútbol bonito a la par que eficaz. El ex mediapunta, que fuera 80 veces internacional, ha sacado a los Diablos Rojos del infierno para llegar a ocupar hace poco la 5ª plaza de la jerarquía mundial. “¡Pero ojo, que aún no hemos ganado nada!”, advierte, no obstante, Wilmots, el ángel custodio de estos DiablosFIFA.com conversó con él en Costa do Sauípe, al margen del sorteo oficial del certamen supremo.

Marc, la campaña clasificatoria del equipo, con 26 puntos cosechados de 30 posibles, ¿no fue más sencilla de lo previsto?
Emprendimos la fase de clasificación como si fuésemos a jugar diez finales. En la competición preliminar de la pasada Eurocopa habíamos encajado 15 goles: era demasiado. Por consiguiente, puse mi sello personal, instaurando un bloque compacto con el fin de dejar pocas ocasiones al contrario. Todo el mundo cumplió con su parte del trabajo. Colectivamente, mejoramos. Todo nos salió bien en el tercer partido en Serbia, que ganamos por 0-3. En el primer cuarto de hora, podríamos haber recibido dos goles. Por lo demás, la campaña clasificatoria fue difícil hasta el final.

Ese partido en Belgrado fue el primer momento crucial en la trayectoria del equipo… 
Era solamente el tercer partido. Fuimos a imponernos en el campo de uno de nuestros rivales directos, marcando tres goles sin encajar ninguno. Eso asesta un duro golpe a la moral de tu adversario... Pero yo seguía manteniendo como objetivo mínimo la repesca y, por tanto, el segundo puesto. Al final, no bajamos el pistón ni un ápice. Sumamos el pleno de puntos contra Macedonia. Partido a partido, los fuimos acumulando. Al final, nuestros 26 puntos de 30, y los 9 que sacamos a Croacia, demuestran que supimos ser constantes a lo largo de toda la fase de clasificación.

Si hubiera que quedarse con un encuentro, ¿cuál sería?
Yo me quedaría con el Bélgica-Serbia de junio de 2013, por diferentes motivos. Primero porque un partido muy importante, concretamente el Croacia-Escocia, se jugaba paralelamente al nuestro. Después, porque era el último partido de la temporada. Y para cualquier seleccionador, ese partido es muy complicado. Los organismos están cansados y, mentalmente, hay que volver a meterse en materia. Yo lo había experimentado como jugador, y sabía que sería muy difícil. Por tanto, dejamos Bélgica e hicimos una concentración en Estados Unidos para prepararnos lo mejor posible. Eso nos vino muy bien. Encadenamos dos victorias, 2-4 ante Estados Unidos y, sobre todo, 2-1 en casa contra una buena selección serbia, muy joven, que debería acceder al ‘top 25’ de la clasificación de la FIFA en breve.

Finalmente, el equipo selló su billete el pasado octubre en Croacia, gracias a un triunfo por 1-2. ¿Qué se dijo a sí mismo al escuchar el pitido final? 
Me dije “ya está: ya estamos ahí”. Hemos trabajado mucho para ello, y tenemos que aprovecharlo. Todo el mundo soñaba con la clasificación para este joven equipo. Apenas tiene un promedio de edad de 24 años y, por tanto, nunca ha vivido la experiencia de una gran competición. Pero ojo, ¡que aún no hemos ganado nada! El campeonato no ha empezado. Personalmente, voy a encarar mi quinto Mundial, pues ya tengo cuatro Mundiales en mi haber como jugador. Pero ellos van a vivir una nueva experiencia a la que, espero, sucederán otras más. Por lo demás, creo que se han puesto los cimientos con miras a la fase de clasificación para la Eurocopa de Francia 2016. El equipo ha arrancado para 5-6 años, y posee un margen de progresión muy interesante.

En los últimos años, su selección nacional atravesó un periodo cuando menos complicado. ¿Cómo han conseguido la Asociación Belga de Fútbol y usted mismo cambiar su destino tan radicalmente?
Es un proceso largo y complicado. Hasta 2002, conseguimos clasificarnos para seis Mundiales consecutivos. Después, el fútbol belga empezó a venirse abajo. Se sucedieron tres o cuatro seleccionadores y, tal vez, no se atrevieron lo suficiente. ¿Quizás quisimos sustituir demasiado deprisa a los internacionales de más edad por jóvenes? ¿Tal vez al equipo le faltaba experiencia? Varios factores pueden explicar ese periodo crítico. Siempre podremos encontrar todo tipo de excusas. Pero es agua pasada. Hoy, la selección de Bélgica ha reemprendido su camino. La forma de trabajar es diferente. Hemos buscado la perfección  en el método de trabajo. Los directivos son muy profesionales, las infraestructuras son de gran calidad, el cuerpo médico es de categoría mundial. Todo eso empuja hacia el alto nivel. Están los 23 jugadores, pero también las 16 personas que me acompañan. Somos 40 en total, unidos por el respeto y volcados hacia un objetivo común. Además, está la federación y todo un pueblo unido en pos de esta selección. Había que ver a esos miles de aficionados reunidos en las grandes plazas de Bélgica, ante las pantallas gigantes, la noche de la clasificación… Hoy, las decenas de miles de entradas para asistir a nuestros partidos vuelan en el momento en que se ponen a la venta. Todo el país respalda a su selección, y está reviviendo con estos chicos jóvenes.

¿Qué clase de entrenador es usted? ¿Cómo se describiría?
Soy alguien profesional, perfeccionista, riguroso… Las seis temporadas que pasé en Alemania pasaron por esas bases. Soy muy estricto con respecto a la puntualidad y al respeto de ciertas normas de convivencia. Esas normas son las mismas desde los sub-17 hasta la absoluta. El que no las respete, no viene a la selección nacional. Me gusta la seriedad en el trabajo. Pero también sé ser flexible. Por otra parte, procuro conciliar lo mejor posible el trabajo y la relajación.

¿Y cuál es su filosofía de juego?
En flamenco decimos “voort verdedigen”, que significa “defender avanzando”. La idea es no dejar espacios ni opción al rival. Eso exige mucho entrenamiento y fuerza mental. En ataque, considero que hay que fabricar un mínimo de 5 o 6 ocasiones por partido. Prefiero perder un partido por 2-0 habiendo conseguido crear ocasiones antes que no proponer nada en el juego. Me gusta la gente que se atreve. Bélgica tiene jugadores para atreverse y para disfrutar. El placer, por cierto, es un factor muy importante para mí.

Hemos observado que le gusta variar sus opciones ofensivas. Ningún goleador nato se destaca en su equipo…
No me gusta tener un solo goleador. Si está en sequía, mal vamos… Prefiero tener un abanico completo. Me gusta que el peligro venga de todos los lados. Por tanto, juego con un triángulo invertido, con un solo ‘seis’ pero dos ‘ocho’, los cuales se proyectan hacia delante y son capaces de marcar. Lo vimos en Escocia con Steven Defour. Son jugadores así los que necesito en mi sistema. Quiero que haya al menos cinco jugadores que salten al césped diciéndose a sí mismos “hoy voy a marcar”. Para marcar hay que tener ganas y asumir riesgos. Hace falta carácter. Puedes rematar 10 metros alto, pero también puedes dar en el blanco. Hay que ir a la zona donde se hace daño. Y esa zona es el área, los 16 metros.

¿Hasta dónde piensa que puede conducir a sus Diablos Rojos en la próxima Copa Mundial de la FIFA?
Por experiencia, conseguir salir airoso de la liguilla no es fácil. Una vez superada la primera fase, solamente debes tener una idea en mente: llegar hasta el final. Pero cada partido es una final, que puede depender de una pena máxima, de una decisión arbitral… de muchísimos factores. En Italia 1990, nos enfrentábamos a Inglaterra en octavos de final. Rematamos dos veces a los postes, dominamos, fuimos mejor equipo… y recibimos ese gol en el minuto 120 que nos eliminó. He ahí de lo que depende un partido… Me decepcionaría no llegar a octavos de final. Ese es mi primer objetivo. Después ya veremos.