Utilizar el poder del fútbol como instrumento con el que construir un futuro mejor para todos. Esa fue la idea central de la mesa redonda que marcó el último encuentro del programa de formación en sostenibilidad para operadores de estadios de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, celebrado en Río de Janeiro.

El programa, puesto en marcha el 15 de agosto de 2013, ha tenido como objetivo mejorar el nivel de conocimiento de los participantes sobre el funcionamiento sostenible de estadios de fútbol y otras instalaciones deportivas. Durante un total de seis días, distribuidos en tres encuentros, los participantes intercambiaron experiencias y debatieron acerca de cómo optimizar sus operaciones. Los temas abordados incluyeron desde el uso de sistemas eficaces de iluminación hasta la reducción del consumo de agua potable, pasando por cuestiones de accesibilidad para discapacitados u opciones de transporte más sostenibles que ofrecer al público.

“Limitarnos a construir un estadio de forma sostenible no sirve de nada. Tampoco sirve tener grandes proyectos innovadores de sostenibilidad si no se administran de forma correcta, para que causen menos impacto en el medio ambiente. Eso fue lo que se mostró en uno de los talleres”, explica Lucas Silva, del departamento de sostenibilidad del Arena Pernambuco. “Son nociones básicas y muy interesantes de cómo administrar un estadio de forma sostenible, respetando a la gente y a la comunidad de su entorno”.

Como recuerda Federico Addiechi, Director de Responsabilidad Social Corporativa de la FIFA, la iniciativa se basa en experiencias positivas extraídas de un programa similar realizado durante la Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011™. “Consideramos que es una medida importante transmitir las prácticas y experiencias de otros estadios, para que se apliquen aquí, en Brasil, sobre todo después del Mundial. La idea es que los estadios tengan prácticas sostenibles bien integradas en la gestión después de 2014”.

Recursos y personas
El proyecto también contó con el respaldo del Gobierno federal brasileño, a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), que habilitó líneas de crédito para la construcción y remodelación de todos los estadios que aspirasen a obtener una certificación ambiental. Como resultado, la mayoría de las autoridades de los estadios se comprometieron a construir sus infraestructuras de acuerdo con los requisitos para la certificación de obras ecológicas. 

El Castelão es el primer “estadio verde” de la Copa Mundial de la FIFA, y ya ha recibido la certificación internacional LEED (Leadership in Energy and Environmental Design). Otros, como el Maracaná, el Beira-Rio y el Mineirão, se hallan en el proceso de conseguirla. Y prometen preservar el legado para más allá de 2014.

“El Beira-Rio va a tener también la certificación, pero, además de recibirla, cabe destacar que la principal preocupación del propietario del estadio, el Sport Club Internacional, es la sostenibilidad social. Es un club de fútbol que tiene una función social muy grande, ya lleva un tiempo trabajando con dos mil niños necesitados, y muestra mucho interés en este tipo de acciones”, ha señalado Diana Oliveira, vicepresidenta del club de Rio Grande do Sul. “Una certificación nos satisface en lo que respecta al sello, pero durante el funcionamiento, en el transcurso de nuestra historia a partir de ahora, la principal preocupación no serán solo los recursos, sino también las personas”.