Copa Mundial de la FIFA 1970™

Pelé: "Ojalá hubiera podido evitar el Maracanazo"

(FIFA.com)
  • Pelé vio llorar a su padre por primera vez en 1950
  • ​Discute si habría evitado que el Maracanazo
  • Revela la inmensa presión que sintió en México 1970

El maracanazo devastó Brasil. Sin embargo, tenía una promesa que convertiría la agonía en éxtasis. En una charla encantadora con FIFA.com, Pelé comenta que vio llorar a su padre por primera vez ese día, que se comprometió a ganar la Copa Mundial de la FIFA™, si habría impedido el triunfo de Uruguay, y que sólo tardó ocho años en cumplir su palabra en Suecia.

¿Cuál es el recuerdo más marcado que le quedó de aquella experiencia agridulce en 1950?

Desde ya, tengo muy buenos recuerdos futbolísticos a lo largo de mi vida, pero el primero de todos es el de Brasil perdiendo la Copa Mundial ese año. Por primera vez vi a mi padre llorar, y fue por esa derrota. Yo tenía 9 o 10 años y recuerdo verlo a él junto a la radio. Lo vi llorando y le pregunté “¿por qué lloras papá?”. Y él me contestó: “Brasil perdió el Mundial”. Ésa es la imagen que me quedó grabada de 1950. Pero Dios se comportó muy bien conmigo, porque ocho años más tarde estuve en Suecia y gané el título. Jugué cuatro Copas Mundiales y gané tres, incluyendo la última en 1970. Podría decir que Dios me devolvió todo.

Usted ya ha contado que aquel incidente con su padre lo marcó en su futuro profesional. ¿Podría darnos más detalles al respecto?

Yo estaba con tres o cuatro amigos, hijos de otros jugadores compañeros de mi padre, que también era futbolista. En aquella época no había televisión, por lo que él los había invitado a escuchar el partido por la radio. Nosotros, los niños, nos fuimos a jugar a la calle. Recuerdo que había mucho movimiento, mucha gente… aunque más tarde un silencio absoluto se apoderó de todo. Entramos a casa a preguntar qué había pasado. Mi padre estaba llorando y me comunicó que habíamos perdido. Recuerdo que, en broma, le dije “no llores papá, voy a ganar el Mundial para ti”. Lo dije por decirlo simplemente, pero ocho años más tarde fui convocado para la selección y ganamos el título.

¿Cómo afectó al país esa derrota inesperada con Uruguay?

Si bien era un niño, fue la primera vez que vi tanta gente deprimida, tanto llanto... Se decía incluso que dos o tres personas murieron de ataques al corazón. Era joven, pero el recuerdo es de tristeza absoluta. No hay dudas.

Si Pelé hubiese nacido antes y, en consecuencia, hubiese jugado esa Copa Mundial de la FIFA. ¿Habría existido un Maracanazo?

¡Es una buena pregunta! (ríe) Uno naturalmente siempre quiere lo mejor para su gente y para su familia. Pero si pudiera elegir, pediría a Dios que me dejara nacer antes para ayudar a Brasil y que ello no ocurra.

Y ocho años después consiguió el título usted mismo. ¿Cómo recuerda esa experiencia a la distancia?

Ésa fue otra sorpresa. Yo tenía 15 años cuando jugamos un torneo en Río, en un equipo que mezclaba a jugadores del Santos y Vasco Da Gama. Disputamos algunos partidos internacionales en el Maracaná y me eligieron de ahí. ¡No lo esperaba! Fue una sorpresa para todos, no sólo para mí.

Si tuviera que comparar su primera y última consagración, en 1958 y 1970, ¿cuál sería su análisis?

No es difícil de responder. Jugué cuatro Mundiales y, por suerte, ganamos tres. Todos me preguntan si fue difícil jugar un Mundial con 17 años, pero le juro: en aquel entonces, yo sólo quería estar en el equipo. Fue como un sueño porque, si bien ganamos, yo no tenía ninguna responsabilidad. En 1970 estaba en mi mejor nivel. Teníamos un gran equipo, fue la última que disputé. Pero si comparamos la primera, en la que no tenía experiencia, tengo que decir que la de México fue la más difícil. Teníamos un gran equipo y todos esperaban que ganáramos. Eso me hacía temblar, estaba muy nervioso y con mucha presión. La gente quizás no lo recuerda, pero la situación política brasileña no era buena, y sentíamos que teníamos que ser campeones. Eso marcó la diferencia. Gracias a Dios lo logramos.

Cómo ha pasado el tiempo…

Es increíble, pero lo que más me llama la atención es el avance de los medios de comunicación. En 1958 no teníamos televisión ni las nuevas tecnologías. Me acuerdo que quería hablar con mi padre para decirle que habíamos ganado la Copa del Mundo, ¡y tuvimos que ir a una estación central en Suecia! Le dije: "Papá, ganamos el Mundial. ¿Lo viste?”, y me contestó “no lo vi, ¡pero lo escuché!”. Es una diferencia gigante. Hoy los jugadores meten un gol y envían besos a través de la cámara. Nosotros no teníamos esa posibilidad. Ésa es la diferencia más grande que noto.

Sin embargo, hay muchas imágenes del torneo de 1970 actualmente. ¿Las ve?

A veces, sí. Lo veo porque hay muchos vídeos y programas de televisión que lo repiten. Pero le diré una cosa: si no estoy preparado, lloro. Cuando veo a esos jugadores, la gente llevándome en andas, me emociono… ¡Soy sensible!

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