Lo lógico sería imaginar que un evento como el Festival Football for Hope se concentra en organizaciones pertenecientes a países de bajo Índice de Desarrollo Humano, porque es en ellos donde más agudos son los problemas sociales, y, por tanto, donde existe más margen para que el fútbol promueva cambios.

Sin embargo, todos los lugares del planeta tienen cuestiones sociales que resolver, y el alcance del deporte es tan amplio que incluso en naciones muy desarrolladas el fútbol es capaz de actuar como un valioso instrumento de transformación.

Fijémonos en Alemania, el país con el 5º Índice de Desarrollo Humano ajustado al género más alto del mundo, según los datos del Programa de Desarrollo de la ONU (UNDP, según sus siglas en inglés) de 2013. Incluso allí, el fútbol logra promover mejoras, como por ejemplo la integración social de las generaciones nacidas del proceso de inmigración del país, como explica a FIFA.com el principal representante de la organización germana KICKFAIR,  presente en el Festival Football for Hope, David Breimer.

“Nos reunimos semanalmente para hablar de la metodología del fútbol. Trabajamos en las escuelas y en los centros comunitarios. Enseñamos a los niños y después les planteamos algunos retos para que se desarrollen”, cuenta Breimer en una charla mantenida en el barrio de Caju, en Río de Janeiro, donde se realiza el festival.

“Un ejemplo es la organización de torneos de fútbol para niños más pequeños. Enseñamos a muchachos de 15 y 16 años las formas de organizar los campeonatos de los más pequeños. Con eso adquieren responsabilidad, y aprenden a liderar algo. Así les trasladamos una sensación de responsabilidad, implicando por tanto también a sus familias, su escuela y sus amigos”.

Fútbol para la integración social
Al mismo tiempo que Alemania se preocupa por la integración de distintas capas sociales, Francia presta atención a la integración de todas las áreas de una ciudad, y, principalmente, a los niveles de pobreza que asolan a un segmento de su población. Delphine Teillard, de Sports dans la Ville (SDLV), explica cómo el fútbol ayuda a transmitir valores educativos y sociales a las cerca de 3.400 personas que participan en las actividades de sus grupos.

“El fútbol es un juego colectivo, en el que hay que respetar reglas, al igual que en nuestras vidas, nuestra sociedad y nuestros empleos”, explica Delphine. “Trabajamos los valores del fair play, la puntualidad, la humildad, el respeto, el espíritu de equipo, la superación. Con el fútbol extraemos muchas lecciones, y eso se refleja en la vida de quienes participan en el proyecto”.

32 delegaciones procedentes de 27 países de los cinco continentes se reúnen para intercambiar experiencias en el Festival Football for Hope. Entre ellas hay diversidad cultural, tanta como tipos de problemas que se deben combatir. Y también un aspecto común, el poderoso recurso que permitirá alcanzar ese desarrollo: el fútbol.