En apenas diez años, las Comoras han logrado lo que a otras selecciones les llevó un cuarto de siglo: alcanzar la segunda ronda de la competición preliminar de la zona africana para la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™.

“Todavía no consigo asimilarlo: hemos arrebatado el puesto a Lesotho y hecho algo que parecía casi imposible. Nos hemos convertido en héroes nacionales en un país que necesita muchísimo la alegría. Esta clasificación para la segunda ronda de las eliminatorias al Mundial es lo más lindo que he conseguido en la vida hasta ahora”. Así describe a FIFA.com el capitán comorense, Ibrahim Rachidi, lo que sintió después del empate a uno obtenido en el partido de vuelta de la primera ronda de los clasificatorios de la zona africana para Rusia 2018.

La alegría de este jugador de 35 años está sobradamente justificada si tenemos en cuenta que el país más pequeño y de mayor densidad de habitantes de África tuvo que esperar hasta 2005 para incorporarse a la FIFA y que su primera participación en los clasificatorios de la gran cita del deporte rey no se produjo hasta la edición de Sudáfrica 2010.

2011: La primera piedra de un equipo prometedor
En 2011, las Comoras encontraron los fondos necesarios para contratar a un entrenador de garantías e invitar a jugadores de origen comorense que competían fuera del continente. El primero de ellos fue su actual capitán, Ibrahim Rachidi.

Recibió su primera a los 31 años, y repasa así sus inicios: “En agosto de 2011, la Asociación fue autorizada a convocar a futbolistas profesionales. Al principio éramos siete, y ahora somos dieciséis”.

“La selección se renovó. Pasamos de ser un equipo que intentaba mantenerse a flote a una formación experimentada, capaz de realizar grandes cosas. Antes la Asociación ni siquiera disponía de dinero para comprar los billetes de ida y vuelta de avión de los jugadores, pero las cosas han cambiado, todos los problemas han desaparecido”.

La selección ha tenido un efecto psicológico enorme sobre Rachidi, porque le ha permitido conocer sus orígenes: “Nunca había visitado las Comoras. Somos una familia muy numerosa, y mi padre no podía pagarnos el viaje, porque costaba más de 2000 euros. Tuve que esperar 31 años para hacer realidad el sueño de la infancia y encontrarme con mi familia. La selección me ha permitido visitar el pueblo en el que nació mi padre y saludar a mis tíos y a mis tías, de quienes había oído hablar, sin verlos nunca”.

“Estas cosas han tenido un impacto sobre mi rendimiento como futbolista. Aunque tenga 35 años, sigo siendo capaz de entregarme por mi país cuando me lo pide”.

El obstáculo ghanés
Rachidi considera que lo que distingue a su equipo de los demás es el espíritu combativo: “Todos nuestros jugadores son guerreros, sudan la camiseta. Para el pueblo comorense somos héroes nacionales. No puede imaginarse el recibimiento que nos brindan en los entrenamientos y en los partidos. El amor de nuestro pueblo nos ha dado muchísima fuerza, y estamos dispuestos a sacrificarnos por la selección”.

Rachidi espera ahora el choque decisivo para alcanzar la fase de grupos de los clasificatorios del Mundial, que exigirá unos esfuerzos considerables, teniendo en cuenta quién es el adversario. Se trata nada menos que del tercer mejor equipo africano y 30º del escalafón mundial: Ghana.

Él no presta ninguna atención a las estadísticas de la selección ghanesa, aunque la respete: “No tememos a Ghana, porque la presión recae sobre sus jugadores. No sería lógico que Ghana no disputase el Mundial ni que cayese eliminada ante las Comoras. Nosotros no tenemos nada que perder, ya hemos llegado a la segunda ronda. Y podemos vencer a Ghana, porque en el fútbol no hay nada imposible”.

Rachidi y sus compañeros tienen un plan ante el conjunto ghanés: “Vamos a jugar de la misma forma que contra Lesotho. Intentaremos mantener la puerta a cero en el partido de ida, y luego cualquier cosa sería posible en la vuelta, ahí fue donde marcamos diferencias con Lesotho. Vamos a entregarnos al máximo para poner en apuros al rival. Si lo conseguimos, seguro que nos llevaremos la victoria”.

El día del partido, Rachidi se imbuirá del espíritu de los Celacantos, apodo que recibe la selección, sumergiéndose en aguas más profundas, por muy peligrosas que parezcan las de Ghana.