La técnica es simple: golpear el balón con la punta del pie. Este gesto es, sin duda, el más instintivo del fútbol, y en cualquier caso, el que le sale de forma natural a un niño la primera vez que se encuentra con una pelota. Más tarde, a base de práctica, se aprende a utilizar las otras partes del pie y del cuerpo, para disfrutar así de todas las sutilezas de los demás recursos que componen el arsenal del perfecto futbolista.

Durante este periodo de aprendizaje, la técnica del punterazo o puntazo suele desatenderse, o incluso despreciarse. Elogiamos la belleza de un remate de cabeza en plancha, nos extasiamos ante la trayectoria de un lanzamiento con el exterior del pie o con la elegancia de un remate de volea. Pero muy pocas veces se elogian los tiros de punta. Un niño futbolista sueña con imitar a Lionel Messi o a Zinedine Zidane, se imagina marcando un gol con la base del pie, al estilo de Thierry Henry, de un taconazo como Madjer o en un lanzamiento de falta a lo Juninho. Pero en el patio de la escuela no está bien visto quien la remata de punta. Parece indigno de un buen futbolista.

Mundial y jogo bonito
Sin embargo, a los más grandes astros no les avergüenza recurrir a este gesto cuando hay que marcar, especialmente cuando hay mucho en juego, como es el caso de cualquier partido de una Copa Mundial de la FIFA™.

Brasil, país del jogo bonito, ilustra esta paradoja a la perfección. Ronaldo no lo dudó a la hora de recurrir a la punta de la bota para batir al guardameta turco Rüştü Reçber y abrir así a su selección el camino hacia la final de 2002 y de un quinto título mundial. “Bueno, es un gol extraño”, reconoció el dos veces ganador del Ballon d'Or tras el encuentro. “Es un gol al estilo Romário. No es muy bonito, pero sí importante. De hecho, lo marco de puntera. En la situación en la que estaba, no podía hacer otra cosa”.

Y lo cierto es que Romário había dado ejemplo ocho años antes contra Suecia, también en semifinales de la cita mundialista. No fue algo excepcional, ni mucho menos. O Baixinho incluso destacó por esta técnica a lo largo de su prodigiosa carrera. Al preguntársele un día cuál fue el mejor futbolista al que había dirigido como entrenador, Johan Cruyff respondió: “Tiene que ser Romário”. Sin dudarlo lo más mínimo. “Se podía esperar cualquier cosa de él. Su técnica era extraordinaria. Y marcó goles en todas las posiciones posibles. Curiosamente, la mayoría fueron de puntera”. 

Veinte años después de que los brasileños conquistasen el título en tierras estadounidenses, Oscar rindió homenaje a su predecesor ante su público en el partido inaugural de Brasil 2014, frente a Croacia. “Sí, fue con la punta de la bota. Al estilo de Romário”, dijo sonriendo el centrocampista en declaraciones a FIFA.com al término del encuentro. “La mayoría de nuestro equipo ha jugado al fútbol sala, y aprendimos a disparar de punta. Era el único recurso que quedaba”. Al comentar ese partido para la televisión argentina, el antiguo goleador de Boca Juniors Diego Latorre supo apreciar, como buen entendido, el remate del organizador de juego de los Blues: “¡De puntín! ¡Qué buen recurso el de Oscar, el puntín te ahorra tiempo, te asegura que la pelota se dirija recta y fuerte adonde uno quiere!”.

En todos los casos, el aire de Brasil pareció inspirar a los protagonistas del último Mundial en la utilización de esta técnica. España la padeció especialmente, al recibir tres goles de punta durante el torneo. En el duro revés sufrido ante Chile en el Maracaná (2-0), Eduardo Vargas y Charles Aránguiz no titubearon a la hora de golpear con la punta de la bota para noquear a los defensores del título, que ya estaban contra las cuerdas después de perder ante los Países Bajos (5-1), incluido un punterazo de Robin van Persie. 

Una punta de polémica
Aun así, este gesto ha suscitado varias polémicas. En el Mundial de 1982, el escocés David Narey adelantó a los suyos contra Brasil de un potentísimo disparo desde la frontal del área, aunque eso no evitó que su equipo terminase perdiendo 4-1. El comentarista de la BBC Jimmy Hill opinó que aquella diana había sido de puntera. Y ese término, considerado peyorativo, indignó a los seguidores escoceses, que lo identificaron con la arrogancia y el desprecio. La controversia perduró, hasta el punto de que volvió a surgir en 2009, con motivo de un encuentro entre el exinternacional auriverde Sócrates y el Primer Ministro del Reino Unido de aquel entonces, el escocés Gordon Brown. El Doctor, que estaba aquel día en la cancha, quiso cerrar el debate afirmando que el misilazo de Narey no había partido de la punta de la bota.

En cambio, si hay un ejemplo que pone a todo el mundo de acuerdo, tanto a brasileños como a británicos, sean aficionados a los gestos técnicos o incondicionales de la eficacia, es el puntazo con el que marcó en 2005 Ronaldinho contra el Chelsea en el partido de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones de la UEFA. El exbarcelonista, bloqueado en la entrada del área y rodeado por todas partes, dejó atónito a Petr Cech y a toda la defensa de los Blues mediante un repentino disparo con la punta, que se sacó de la manga tras efectuar una de sus increíbles series de regates. No bastó para que los Blaugranas ganasen, pero contribuyó en gran medida a dar a esta acción tan denostada su carta de hidalguía.