El guatemalteco Elías Vásquez tocó muchas puertas, pero un día simplemente se cansó de que ninguna abriera. La última aventura del polivalente jugador ofensivo, lo mismo volante por afuera que punta, había sido con el Aurora de su país, equipo con el que hizo pretemporada pero luego su nombre no figuró en la lista final. Su desilusión lo hizo alejarse el fútbol y orientar su vida hacia la mecánica automotriz. 

Pero un día oyó por la radio que el poderoso club Comunicaciones iba a probar jugadores de su edad. Alentado por su hermano, aunque sin mucho entusiasmo, fue a la prueba... con otros 600 jóvenes que compartían su sueño. Primero preguntaron quiénes eran delanteros y 400 levantaron la mano, pero Elías, pese a conocer bien la posición, decidió quedarse quieto. Luego preguntaron por los mediocampistas y, sorpresivamente, Elías tampoco se unió a los 150 que dieron un paso al frente. 

“Viendo los pocos jugadores que lo iban a intentar como defensa, en ese momento creí que era ahí donde tenía más oportunidad de quedarme con un lugar”, comenta Vásquez con sinceridad a FIFA.com. ¿Cuál fue el secreto para finalmente ser fichado por uno de los clubes más populares de Guatemala? “Pensarme desde el lugar opuesto. Yo jugaba de delantero, así que eso me ayudó a intentarlo como central porque siempre analizaba a los defensas; qué movimientos hacían, cómo pensaban y el liderazgo que mostraban en la cancha… Gracias a Dios me fue muy bien”, remata risueñamente el zaguero de 1.80 metros de altura. 

“Una vez que me tomaron en cuenta, empecé a crecer como jugador profesional. Me fui sintiendo cómodo en mi nuevo rol como defensor central. Desde entonces es la posición donde me desempeño y la que más me gusta. Y la verdad ya no extraño ni jugar adelante ni meter goles”, agrega el actual defensa del Real Salt Lake norteamericano. 

Inteligencia y adaptación, sus virtudes
Su capacidad natural para entender las circunstancias, adaptarse a ellas y finalmente sacar ventaja, la reflejó en su nueva posición en el campo, y rápidamente debutó con los Cremas. Se convirtió en el capitán de Guatemala en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Colombia 2011, y ese mismo año se estrenó en selección absoluta. Y aunque tiene apenas 23 años, suma ya más de 30 partidos en la zaga de la mayor. 

Los éxitos no le nublan el juicio. Su presente está en la eliminatoria rumbo a la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™, donde Antigua y Barbuda será su rival por la tercera fase. “Creo que nuestra mira está puesta en ir a un Mundial: ese es el sueño de todo guatemalteco. El país está pasando por una situación política difícil, y nosotros como jugadores queremos darle una alegría al pueblo”, comenta con los pies en la tierra. 

“Los partidos de eliminatoria son durísimos y complicados. No tenemos tanto material para analizar sobre ellos, pero lo que nos llega lo hemos revisado bien. Nos hemos dado cuenta de que tienen algunos jugadores que están jugando en segundas divisiones de Europa; entonces son rivales que siempre te van a complicar”, analiza el nacido en la capital guatemalteca. 

Con la confianza en alto
Pero él prefiere poner el foco en su vestuario. “Antes de preocuparnos demasiado por el rival,  nos preocupamos por nosotros y creo que tenemos una gran capacidad. Son 180 minutos de una llave muy dura”, sentencia el dorsal 3. 

Las habilidades de las que echará mano el equipo chapín están dentro y fuera de la cancha. “Una de nuestra grandes virtudes es la unión de grupo: todos tenemos bien trazado a dónde queremos ir. A pesar de que hay un cambio generacional con muchas caras nuevas y compañeros que viven su primera eliminatoria, también ves a jugadores importantes y de experiencia como Marco Pappa y Carlos Ruiz. Esa mezcla de edades, el hecho de que todos jalamos para el mismo lado y la ilusión por trascender y luchar hasta el final por conseguir nuestro sueño son nuestros aliados”. 

Por eso, no le asusta la responsabilidad y enfrenta el reto llamado Antigua y Barbuda con cruda honestidad. “Vamos convencidos de que tenemos que clasificar sí o sí. Si nos quedamos en esta ronda, prácticamente sería un fracaso y un retroceso para el fútbol guatemalteco”. 

Vásquez sabe lo que es analizar el contexto y adaptarse a la realidad. Por eso tiene  una opinión apegada a la sensatez. “Está en nosotros seguir con el sueño mundialista. La meta está bien trazada y buscaremos dejar todo en la cancha para demostrarlo. No vamos a menospreciar al rival; será difícil, así que tendremos que salir muy concentrados. Vamos con la mentalidad de trascender y clasificar a la siguiente ronda”.