“Zagallo se llevó seis magníficos números 10 a México. En mi época, la Seleção siempre disponía de tres o cuatro opciones. Entonces llegaron Djalminha, Rivaldo, Juninho Paulista y Denilson. Después, Ronaldinho y Kaká. La competencia por ser el número 10 de la Seleção siempre ha sido intensa, pero ahora no hay nadie”.

La referencia de Zico al número 10 era más metafórica que literal, no en vano el intocable titular de ese dorsal en la selección de Brasil es uno de los mejores jugadores del planeta. El término “camisa 10” se aplica a ese creador en el mediocampo que ve las jugadas segundos antes que los demás, con un toque y ejecución del pase impecables, capaz de regatear con preciosismo al rival y de marcar goles soberbios.

Pues a juzgar por lo visto el pasado jueves en el Arena das Dunas, hay un futbolista listo para ocupar esa posición y hacerla totalmente suya en el actual combinado brasileño.

Aunque la Seleção se había anotado los seis puntos en juego en los dos últimos clasificatorios, Tite decidió modificar su equipo ganador para recibir a Bolivia en el clasificatorio de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™. Bueno, no exactamente.

El cambio se produjo por primera vez hace un mes, cuando un Brasil renqueante empataba  0-0 en Ecuador. Entonces Tite hizo saltar al campo a Philippe Coutinho. Fue media hora repleta de magia. Y al final, los brasileños se imponían en su visita a la Tri, por primera vez en 33 años, y con un margen de tres goles.

Días después, Coutinho entró como suplente en el minuto 66, cuando Brasil empataba en casa con Colombia. Dio a Neymar el pase del gol de la victoria. “Por algo lo llaman ‘El mago’”, declaró Tite por toda explicación.

Coutinho desplegó toda su magia en Natal. Hizo un caño a Jhasmani Campos; bailó con el balón en los pies para superar el marcaje de Marvin Bejarano; con un toque exquisito puso a Gabriel Jesús en el camino del gol; quebró en dos la zaga boliviana con pases de lujo; marcó el segundo; asistió en el quinto. Y además hizo cosas que prácticamente ningún otro creador brasileño había hecho jamás: robó el balón, blocó, acosó a los rivales y corrió hacia atrás 50 metros para quitarle la pelota de los pies a un boliviano que estaba a punto de disparar a puerta. Por lo visto, puedes sacar a Coutinho de Inglaterra, pero nunca le sacarás Inglaterra del corazón.

“Estoy muy contento por haber recibido esta oportunidad”, declaró el brasileño de 24 años. “La Seleção ha vuelto a desplegar un gran fútbol a las órdenes de Tite. El propio seleccionador ha dicho que todos los jugadores estamos aquí porque nos lo merecemos, y sus palabras nos han motivado enormemente”.

Tres desafíos
La sanción impuesta a Neymar por la tarjeta amarilla que vio contra Bolivia tendrá un efecto triple en Coutinho. En primer lugar, cargará con más presión sobre los hombros el martes en Venezuela. “Neymar es una pérdida inmensa, porque estamos hablando de un jugador que gana partidos”, comenta el hombre que ha ofrecido un principio de temporada excepcional con el Liverpool. “Ahora, nos toca a los demás repartirnos las labores de creación”.

En segundo lugar, Coutinho jugará por el carril izquierdo del mediocampo: “Juego por la izquierda con mi club. Si me colocan ahí y estoy mucho más acostumbrado a esa posición. Es donde me encuentro más a gusto”.

Por último, compartirá la titularidad con el hombre al que arrebató el puesto: Willian. “Competimos por la titularidad, pero es una competencia saludable”, asegura Coutinho. “No lo hemos hablado mucho. Cuando marqué contra Bolivia, el primero que vino a felicitarme fue Willian. Esto demuestra lo importante que es la amistad que nos une. Esta selección está muy unida. Formar parte de ella, junto a grandes futbolistas como Willian, supone un gran privilegio”.

A Philippe Coutinho se le considera desde hace tiempo digno sucesor de Rivelino, Zico o Rivaldo. Debutó con su país a los 13 años. Jugó en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA en 2009, junto con Alisson, Casemiro y Neymar (Coutinho lució el dorsal número 10; Neymar, el 11). Dos años después, compartió la selección sub-20 con Danilo, Alex Sandro y Óscar. Puede que haya tardado un poco más de lo previsto en llegar arriba, pero el exjugador del Vasco da Gama y del Inter de Milán, parece que por fin se ha reivindicado en el mayor escenario del mundo.

Los brasileños sienten un amor especial por la “camisa 10”. Puede que estemos asistiendo al nacimiento de una nueva estrella para el imaginario canarinho.