El 30 de junio de 2002, Yokohama fue el escenario de la final de la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002™, la primera disputada en Asia. Los contendientes eran dos pesos pesados del fútbol planetario, Alemania y Brasil, que curiosamente nunca antes se habían visto las caras en la historia del certamen.

Si bien es cierto que en los días previos a la gran cita la pregunta que estaba en boca de casi todos era si la Seleção iba a poder sacarse la espina de Francia1998 para conquistar su quinta corona y establecer así un nuevo récord mundial, la batalla personal entre dos titanes también suscitó muchísima expectación.

No era para menos. Sobre el césped japonés se iban a enfrentar el máximo anotador y el mejor guardameta del torneo. O, lo que es lo mismo, Ronaldo y Oliver Kahn. En la primera parte del choque, celebrado en el estadio Internacional, el arquero salió airoso del lance. Llegados al descanso, su portería aún estaba intacta mientras que el Fenómeno lamentaba sus tres ocasiones desperdiciadas.

Sin embargo, cuando parecía que los brasileños no iban a poder resarcirse de la agonía sufrida en París cuatro años antes, Ronaldo dio la vuelta al partido, ganando de paso su particular pugna con Kahn. Pasada la hora de juego, al cancerbero germano se le escapó de las manos un disparo a larga distancia de Rivaldo. Un error inusual en él que pagó caro, porque Ronaldo aprovechó el rechace para rematar a placer. Doce minutos después, el letal ariete dejó sentenciada la contienda con el segundo para Brasil. Además, se adjudicó la Bota de Oro adidas con una ventaja de tres goles sobre sus más directos rivales.

Kahn, capitán de la Nationalmannschaft, no alzó el mítico trofeo, aunque regresó a casa con el Guante de Oro y el Balón de Oro adidas en la maleta. Por cierto, esa fue la primera vez que un portero se llevó el codiciado galardón al mejor jugador del torneo. Para Ronaldo y compañía la fiesta no había hecho más que empezar. Luiz Felipe Scolari y sus hombres tenían mucho que festejar: el título, el récord mundial y su regreso a lo más alto.

"Nadie durmió desde que despegamos en Japón hasta que aterrizamos en Brasil", declaró Ronaldo a la revista FourFourTwo acerca de aquella jornada. "Hicimos una escala y no recuerdo exactamente ni dónde porque para entonces la fiesta ya estaba en pleno apogeo. ¡Pero nos lo merecíamos! Cuando llegamos a Brasil las celebraciones continuaron dos días más. Al final estábamos agotados".

¿Sabías que…?
Los guantes que utilizó Oliver Kahn en la final de la Copa Mundial de la FIFA 2002 están expuestos en el Museo del Fútbol Mundial de la FIFA en Zúrich.