Cuando el árbitro señaló el pitido final del partido que enfrentaba a Libia y a Túnez el pasado 11 de noviembre, los jugadores libios quedaron abatidos. Era una derrota difícil de asumir: aunque los Caballeros del Mediterráneo habían dominado al cuadro tunecino durante el primer tiempo, este último terminó imponiéndose gracias a su mayor acierto (1-0), sumando así seis puntos en dos encuentros.

Libia ya había perdido en su compromiso anterior. El revés sufrido ante la RD del Congo (4-0) provocó entonces la destitución de su seleccionador, el español Javier Clemente, en busca de un revulsivo en la eliminatoria a la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™.

“Los jugadores lo dieron todo a pesar de su juventud. Libia cuenta con buenos futbolistas en el apartado técnico, pero vamos a tener que trabajar los aspectos físico y táctico. Hicimos una buena primera parte. Si no hubiésemos cometido algunos errores, con algo más de suerte habríamos ganado. Pero Túnez acabó llevándose los tres puntos”, explica el nuevo técnico, Jalal Damja, a FIFA.com.

“Yo me hice cargo del equipo una semana antes de ese partido. Tuvimos una breve concentración en Argelia para intentar poner al plantel por el buen camino. Habíamos convocado a seis hombres nuevos, y tratamos de alcanzar una mejor compenetración, pero el resultado no fue positivo”.

Circunstancias difíciles
“Victoria tunecina y mérito libio”. Así podría resumirse el duelo, que se disputó en tierras argelinas debido a los problemas que atraviesa Libia desde hace varios años. El país también se vio obligado a renunciar a la organización de la Copa Africana de Naciones 2017, que empezará dentro de unas semanas en Gabón. En cualquier caso, quienes siguen a la selección libia no pueden más que dudar de la situación que atraviesa, sumamente delicada.

Jalal Damja sabe que las circunstancias actuales afectan, y mucho, al combinado nacional. “Si hubiésemos jugado el partido en Trípoli, delante de 70.000 espectadores, todo sería distinto, y seguramente habríamos ganado. Actualmente, Libia juega todos sus partidos fuera, y eso influye en los resultados. Tenemos seguidores en Argelia, pero actuar en casa nos habría dado más fuerza en estos clasificatorios”.

“La liga libia tiene problemas de seguridad, y eso se refleja en el nivel de los jugadores, en su condición física y en el nivel general de la selección. Pero las cosas están mejorando y la vida retoma su curso normal en nuestro país. Esperamos que esto tenga un impacto positivo sobre la selección en el futuro”.

Un mañana próspero
Aun así, los libios nunca se dan por vencidos, y Damja sigue pensando que la clasificación es posible pese a las dos derrotas. “Vamos a apurar nuestras opciones hasta el final. Intentaremos ganar los dos partidos contra Guinea y acumular experiencia. Todavía quedan doce puntos en juego y en el fútbol todo es posible”, recuerda.

Una cosa es segura, Libia jugará sin presión los cuatro partidos restantes. Eso le conferirá cierta ventaja sobre Túnez y la RD del Congo, al no tener ya nada que perder. El nuevo seleccionador habla también del futuro que contempla. “Después de estas dos derrotas, las posibilidades de alcanzar el Mundial son escasas. Vamos a intentar construir un equipo sólido pensando en el futuro. Los próximos partidos suponen una oportunidad de aprender y de progresar. Libia dispone de varios jóvenes con grandes cualidades. Hay que conseguir que progresen para alcanzar el nivel que se necesita en los torneos internacionales”, analiza.

Quienes hayan visto el juego de los Caballeros del Mediterráneo frente a Túnez a buen seguro tendrán fe en su futuro. Y Damja, de hecho, se muestra optimista. “Tenemos a varios jugadores de entre 19 y 21 años, eso nos hace ser optimistas. El futuro de la selección está en manos de estos jóvenes. Vamos a hacer todo lo posible para que el equipo progrese en los planos físico y táctico y pueda ser temido en un futuro”, asegura.