En la actualidad hay un barrio residencial donde antes se alzaba Ayresome Park, el antiguo feudo del Middlesbrough FC. Pero en el interior de la urbanización encontramos la huella en bronce de una bota de fútbol que, curiosamente, no conmemora ninguno de los éxitos más celebrados del club local. La escultura en cuestión marca el punto exacto desde el que Pak Doo-Ik lanzó el disparo que otorgó a la RDP de Corea su ilustre victoria por 1-0 contra Italia en la Copa Mundial de la FIFA 1966™, momento que capta la imagen de arriba. Gracias a ese triunfo, los Chollima pasaron a cuartos de final a expensas de los Azzurri.

El resultado sigue siendo a día de hoy una de las grandes sorpresas del certamen. Se esperaba que Italia, que entonces ostentaba junto con Brasil el récord de títulos conquistados (2), no tuviera problema alguno contra la debutante. Es más, aunque ahora el fútbol norcoreano está en alza gracias a los recientes éxitos en la Copa Mundial de sus selecciones femeninas sub-17 y sub-20, el combinado masculino se presentó en Inglaterra hace 50 años como un pionero totalmente desconocido. En opinión de la prensa, era poco más que carne de cañón para sus compañeros de grupo, todos ellos pesos pesados del fútbol.

La previa que apareció el Times británico da una idea del tono empleado en la cobertura periodística. "A menos que los coreanos resulten ser malabaristas, con alguna táctica inesperada como correr con el balón alojado entre el cuello y el hombro, todo apunta a que Italia y los soviéticos dominarán el grupo".

Cuando los novatos asiáticos perdieron por 3-0 ante la Unión Soviética en su primer duelo, el escepticismo parecía fundado. No obstante, en su siguiente compromiso, con Chile, ya dieron muestras de carácter con su valiente empate en el minuto 88, obra de Pak Seung-Zin, que les valió la aclamación del público presente en Ayresome Park.

El equipo de la gente
Incluso sin haberse impuesto aún a Italia, la RDP de Corea ya se había convertido en la favorita de la afición de la zona noreste de Inglaterra. En palabras de un reportero: "Pocas veces han mostrado los hinchas tanto cariño a un equipo como los seguidores de Middlesbrough a estos enigmáticos orientales". La estatura de los jugadores (la media era tan solo de 1,67 metros) y el hecho de que jugasen de rojo (el color del Middlesbrough) sin duda ayudó. Sin embargo, lo que desencadenó esta insólita pasión fue su coraje en el campo y su cortesía fuera de él.

La derrota de Italia cimentó ese vínculo. Según el Daily Express, Pak Doo-Ik, de 24 años de edad, fue el responsable de "detonar una de las mayores explosiones del fútbol". Y a pesar de la violenta metáfora y de la relevancia de la victoria, el propio autor del tanto, que posteriormente se convirtió en instructor de gimnasia, aseguró que el partido le había enseñado algo mucho más importante. "Fue el día en el que aprendí que en el fútbol no solo se trata de ganar. Aprendí que jugar al fútbol puede mejorar las relaciones diplomáticas y promover la paz", declaró en 2002 durante una visita a Middlesbrough junto a los miembros supervivientes de la selección de 1966.

Es más, cuando los coreanos cayeron en cuartos de final a manos de Portugal por 5-3, después de ir ganando por 0-3, estuvieron acompañados por más de 3.000 aficionados de Middlesbrough que viajaron de costa a costa hasta el estadio Goodison Park de Liverpool para apoyar a sus nuevos héroes. Pak y los suyos dejaron huella en una ciudad y en toda una región y de paso inscribieron sus nombres en la memoria popular de la Copa Mundial.

¿Sabías que…?
En la sección dedicada a la Copa Mundial 1966 del Museo del Fútbol Mundial de la FIFA de Zúrich figura, entre otros muchos objetos únicos, una entrada para aquel legendario partido que acabó en sorpresa en Ayresome Park.