El fútbol goza de una inmensa popularidad en multitud de países de todo el planeta. Cuando uno piensa en la pasión desmedida que suscita el deporte rey, le vienen a la cabeza imágenes de Sudamérica y Europa, feudos históricos del balompié, o de algunas de las naciones más pobladas de África. Sin embargo, pocos países del mundo superan a las Islas Salomón en cuanto a proporción de público se refiere. En los partidos importantes, son decenas de miles de personas las que acuden al Lawson Tama de Honiara, el estadio nacional salomonense, situado a los pies de una escarpada ladera. Desde luego, son cifras impresionantes teniendo en cuenta que la población de Guadalcanal, la isla donde se encuentra la capital, Honiara, es de apenas 100.000 habitantes, de los 500.000 que tiene el país en total.

No obstante, no es muy habitual ver duelos importantes en las Islas Salomón, cuya selección de fútbol recibe desde hace unos años el sobrenombre de los Bonitos. Pese a ello, o tal vez precisamente por ello, el deporte rey se ha convertido en uno de los elementos unificadores del país.

Hace doce años, la nación entera se congregó en torno a la radio bien entrada la madrugada para escuchar cómo una única voz narraba la mayor proeza del fútbol salomonense. Entonces no había señal de televisión ni internet: lo único que se escuchaba aquella noche era la humilde entonación de Bart Basia, icono radiofónico local retirado recientemente, que encendía el húmedo ambiente melanesio. Aquel empate a dos contra Australia en Adelaida significó la clasificación para la final continental, lo que dejaba al cuadro salomonense a un solo paso de la Copa FIFA Confederaciones, y de la repesca para la Copa Mundial de la FIFA™ contra Uruguay.

Finalmente, el choque casi inimaginable contra Diego Forlán, Álvaro Recoba y los suyos nunca se materializó, ya que los Socceroos se cobraron la revancha en la instancia decisiva del clasificatorio oceánico. En cualquier caso, aquella hazaña en el camino a Alemania 2006 continúa siendo a día de hoy una gran referencia para el fútbol salomonense.

Plataforma para reverdecer viejos laureles
Las últimas campañas han visto cómo la selección de Islas Salomón mantenía un buen nivel competitivo, pero las expectativas de hace una década han decaído ligeramente merced a los progresos de otros países oceánicos. Eso sí, este año los Bonitos tendrán la oportunidad de iniciar una nueva era cuando crucen las cálidas aguas que los separan de Papúa Nueva Guinea, sede de la segunda fase de la ronda clasificatoria para la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™.

El hecho de que los partidos tengan lugar en esta nación vecina de la Melanesia es una ventaja a ojos del veterano centrocampista Henry Fa’Arodo, el futbolista más conocido de los Bonitos y uno de los pocos supervivientes de aquel famoso duelo de hace 12 años en Adelaida.

“Jugar en Papúa Nueva Guinea es positivo para nosotros, sin lugar a dudas”, contaba Fa’Arodo a FIFA.com en una reciente visita a Australia, donde el combinado salomonense comenzó una extensa preparación de cara al clasificatorio que se disputará los meses de mayo y junio. “El entorno nos beneficia, sobre todo si lo comparamos con los torneos que hemos jugado en Nueva Zelanda, especialmente, donde siempre nos cuesta aclimatarnos”.

Afinidades culturales aparte, nada menos que media docena de internacionales salomonenses, incluido Fa’Arodo, atesora experiencia en el fútbol de clubes de Papúa Nueva Guinea. La mayoría de ellos militó en el ambicioso Hekari United, que sorprendió al planeta fútbol al clasificarse para la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2010.

“Sabemos cómo es el clima allí, por lo que jugar en Papúa Nueva Guinea tranquilizará a la expedición y nos dará más confianza”, señala Fa’Arodo. “Tenemos muchas cosas en común a nivel cultural, porque ambos somos países melanesios, al igual que Vanuatu y Fiyi”.

Si bien las condiciones pueden resultar favorables a Islas Salomón, el calor y la humedad propios de Puerto Moresby representarán una dificultad añadida para algunos de los equipos que se darán cita en el torneo de Papúa Nueva Guinea, como es el caso de la selección de Nueva Zelanda, que parte como favorita. En cualquier caso, aunque los All Whites sean los máximos aspirantes a pasar de ronda, y Samoa, conjunto clasificado como campeón de la primera fase, sea a priori el rival más débil, no es fácil destacar a otra selección entre las seis restantes en un torneo en el que seis de los ocho combinados participantes pasarán a la siguiente ronda.

Decir que Fa’Arodo sabe bastante sobre el fútbol de Oceanía sería quedarnos muy cortos. No en vano, ha jugado en tres países oceánicos: Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea y su país natal, además de Australia, antiguo miembro de la OFC. Además, es el único jugador salomonense que ha militado en la liga profesional australiana, y actualmente afronta su decimoquinto año en la palestra internacional.

Extravagancia y elegancia
Las Islas Salomón se caracterizan por su clase y su habilidad, por lo que no resultan sorprendentes los éxitos que ha cosechado tanto en el futsal como en el fútbol playa. Y Fa’Arodo sostiene que la actual selección nacional de fútbol cuenta con todas las señas de identidad de un equipo típico salomonense.

“La habilidad técnica es bastante mejor que hace diez años”, admite. “Y eso es muy positivo en comparación con lo que había antes. La mayoría de los chicos son futbolistas con talento natural”, añade.

“Nos parece que hemos rendido por debajo de nuestras posibilidades dado el talento que tenemos”, indica Fa’Arodo en referencia a los últimos años. “La competitividad en Oceanía es cada vez mayor, de modo que nuestro reto ahora mismo es retornar al punto en el que nos encontrábamos”.

Queda por ver entonces si la selección de Islas Salomón es capaz de repetir este año sus memorables gestas del pasado, pero una cosa es segura: triunfar en el clasificatorio mundialista uniría a un país dividido por su geografía.

“En los pueblos, la gente escuchará los partidos por la radio, mientras que en las ciudades los verá por televisión”, cuenta ilusionado Fa’Arodo. “Hay muchísimo interés. El país entero se une y se deja llevar por la pasión del fútbol. Si obtenemos un buen resultado, daremos un buen espaldarazo al balompié salomonense”.