Tricampeón mundial y autor de más de 1.000 goles a lo largo de su carrera, Pelé es uno de los jugadores más prolíficos y con más éxito que jamás haya dado el fútbol.

Pero, a pesar de sus numerosos triunfos y de su matemática definición, algunos de los momentos más memorables del astro en la Copa Mundial de la FIFA 1970™, para muchos la mejor de Pelé y de Brasil, fueron sus fallos. El primero, por supuesto, fue su audaz intento de vaselina desde el círculo central contra Checoslovaquia, que aunque bien ejecutado, pasó a escasos centímetros del poste derecho.

El segundo, inmortalizado de manera brillante en esta imagen, se produjo en el duelo de semifinales contra Uruguay. En una acción que pasaría a denominarse el "regate de Pelé", el dorsal número 10 de la Seleção se lanzó a la carrera para atrapar un pase en diagonal de Tostão. Al mismo tiempo, el arquero Ladislao Mazurkiewicz salió como una bala desde su línea de meta en dirección a la pelota. Pelé llegó primero, pero en lugar de intentar un disparo directo a puerta, hizo una finta y dejó que el cuero pasara por la izquierda de Mazurkiewicz mientras que él se marchó por la derecha rodeando al desconcertado cancerbero.

Fue una táctica rebosante de ingenio y sangre fría, si bien el emblemático Pelé no logró poner el broche de oro a su obra maestra ya que su chut con la diestra se fue por poco por el segundo palo. "Igual que el lanzamiento a larga distancia contra Checoslovaquia, habría sido mucho más bonito si hubiese entrado", escribió nuestro protagonista en su autobiografía. "A veces sueño que los dos golpean la red".

De todas formas, los maravillosos fallos de O Rei dejaron boquiabierto al mundo entero y siguen siendo una parte imborrable de su propia leyenda y de la del certamen.