Pele calificó al fútbol como eljogo bonito. Fue una etiqueta muy apropiada desde un punto de vista romántico, como cuando luego bautizó a la selección brasileña de 1970 como el Equipo Bonito. En la primera entrega de una nueva serie, FIFA.com te ofrece algunas estadísticas fascinantes relacionadas con los campeones de la novena Copa Mundial de la FIFA™.

75 días antes de empezar el Mundial de México 1970, Brasil despidió al hombre que había dirigido su inmaculada campaña clasificatoria. El general Médici, presidente de una nación regida por una dictadura militar, había presionado a João Saldanha para que seleccionase al prolífico delantero Dario. El porfiado seleccionador respondió: “El presidente elige a sus ministros; yo elijo a mi equipo”. Más tarde, el 17 de marzo de 1970, Saldanha anunció su convocatoria para un próximo amistoso contra Chile. Había dejado fuera a Pelé. Unas horas después estaba en paro, y fue rápidamente sustituido por Mario Zagallo.

19 goles marcó Brasil en México: la segunda mayor cosecha de una selección campeona mundial tras la de la República Federal de Alemania en 1954 (25 goles). Con 4 tantos y 6 asistencias, Pelé participó en más de la mitad de ese total. Desde entonces, ningún jugador ha servido tantos pases de gol en una fase final mundialista –Robert Gadocha, Pierre Littbarski, Diego Armando Maradona y Thomas Haessler registraron 5–.

11 segundos transcurrieron apenas desde que Jairzinho recuperó el balón a 73 metros de la portería contraria hasta que marcó desde dentro del área en el 3-1 a Uruguay en semifinales. Ese gol ayudó al Furacão (“Huracán”) a convertirse en el segundo jugador que vio puerta en todos los partidos de una selección ganadora del Mundial. Uruguay sólo había jugado 4 encuentros cuando Alcides Ghiggia firmó ese mismo logro en 1950, pero Jairzinho anotó dos tantos en el primer encuentro de Brasil, contra Checoslovaquia, y una diana en cada uno de sus siguientes cinco partidos.

No está nada mal para un hombre que había concluido su primer Mundial habiendo metido sólo 1 gol en 17 internacionalidades… Jairzinho sigue siendo el único jugador que, pese a haber rubricado más de 6 goles en un Mundial, no se erigió en su máximo artillero –una distinción que recayó en el alemán Gerd Mueller, autor de 10 goles–.

8 meses antes del comienzo de México 1970, a Tostão, que el mes anterior había sido la estrella principal de la exitosa campaña clasificatoria de Brasil (con 10 goles en 6 encuentros), le dijeron que nunca podría volver a jugar al fútbol. Un balón despejado por el defensa del Corinthians Ditão dio de lleno en el ojo al astro de 22 años del Cruzeiro, provocándole un desprendimiento de retina que, según temieron los médicos, le dejaría ciego para siempre. Tras ser operado en Houston (Texas), recibió el alta para volver a los entrenamientos apenas dos meses y medio antes del Mundial.

Al principio, no obstante, Tostão tenía miedo de cabecear el balón, y tanto Zagallo como el médico de la Seleção, Lidio Toledo, se mostraban partidarios de dejarlo fuera; hasta que, a última hora, Pelé contribuyó a persuadirlos de lo contrario. A la postre, después de hacer un caño a Bobby Moore, y de sumar 2 goles y 4 asistencias, Tostão se colgó una medalla de campeón, y se la regaló al doctor Roberto Abdalla –la persona que le había operado en Houston–.

5 jugadores menores de 21 años integraban la plantilla de Brasil –ningún otro país tenía más de uno–. Clodoaldo, Edu, Leão y Paulo Cézar Caju eran cuatro de los cinco futbolistas presentes en México que tenían 20 años, mientras que el benjamín Marco Antonio era uno de los tres que aún no los habían cumplido. Edu superó a Pelé como el jugador más joven en acudir a su segundo Mundial.

4 jugadores en 4 segundos dejó atrás hábilmente Clodoaldo –un centrocampista defensivo– en la espléndida jugada colectiva que culminó en gol Carlos Alberto en la final. El número 5 recurrió a un rápido juego de piernas, a fintas y a quiebros para deshacerse de Gianni Rivera, Angelo Domenghini, Giancarlo De Sisti y Antonio Juliano… con un espacio casi inexistente. Todos los jugadores de campo de Brasil menos dos –Everaldo y Wilson Piazza– participaron en la jugada, que definió O Capitão tras llegar como una exhalación por la derecha al pase de Pelé e incrustar el balón junto al palo con un potente disparo cruzado.

3 minutos: ése es el tiempo al que se quedó Pelé de convertirse en el primer jugador en marcar en cuatro Mundiales distintos. O Rei puso por delante a Brasil en el minuto 59 de su primer encuentro, contra Checoslovaquia, pero luego descubrió que el alemán occidental Uwe Seeler se le había adelantado para obtener esa distinción. Sólo otro jugador ha visto puerta en más de tres fases finales mundialistas: el alemán Miroslav Klose.

2 de los 3 preparadores físicos de Brasil en México 1970 acabaron siendo su seleccionador en un Mundial… pese a no haber jugado nunca al fútbol profesionalmente. Claudio Coutinho, un ex capitán del ejército brasileño que había estudiado en la NASA, dirigió a la Seleção en Argentina 1978. Tres años después falleció, en un accidente de buceo cerca de la playa de Ipanema. A su vez, Carlos Alberto Parreira condujo a Brasil hasta el título en 1994, y hasta cuartos de final en 2006.

1 sola selección en la historia ostenta un pleno de victorias en la fase de clasificación y en la fase final de un mismo Mundial. Brasil ganó sus 6 encuentros clasificatorios para México 1970 y sus 6 partidos en el campeonato. Sus homólogos de 2002 son la única otra selección con una trayectoria inmaculada en un Mundial, pero aquella Seleção registró 3 empates y 6 derrotas de camino hacia Corea y Japón.

1 prenda de vestir llevaba Tostão cuando volvió a entrar al vestuario brasileño tras la final: ¡sus calzoncillos! “¡E incluso intentaron quitármelos!”, recordaba el número 9 de la Canarinha sobre los aficionados mexicanos que invadieron el césped del Azteca para compartir la alegría de los jugadores brasileños… e intentar llevarse algo de recuerdo. Pelé al menos tenía una prenda más que su compañero de delantera; aunque se había quedado sin su camiseta, pantalón, medias, espinilleras y botas: ¡lucía su ropa interior y un sombrero mexicano!

0 es la cantidad de partidos de fútbol 11 –en cualquier categoría– que había jugado Dario hasta que, con 19 años, fue encarcelado por enésima vez. Allí, un funcionario de prisiones convenció al ladronzuelo para que utilizase su asombrosa capacidad de salto, que había perfeccionado trepando por paredes y escapando de la persecución de los policías, para superar por alto a los defensas en los campos de fútbol. “Jugué mi primer partido [de fútbol 11] en la cárcel”, recordaba Dario.

Entonces, el carioca criado en la pobreza juró que daría un giro radical a su vida… pero sólo tras haber cometido un último delito. Atracó a dos personas para obtener unas monedas y, con ellas, compró un balón de fútbol. Resultó una adquisición de lo más provechosa: Dadá Maravilha se retiró como el segundo máximo realizador de goles de cabeza en la historia del fútbol tras el mítico húngaro Sandor Kocsis.