Todo el mundo sabe que Argentina ganó su segunda Copa Mundial de la FIFA™ en México, que su número 10 brilló en la competición con actuaciones espectaculares y legendarias y que su número 7 anotó el gol de la victoria en la final. Pero, en 1986, los muchachos de Carlos Bilardo generaron además estadísticas y anécdotas insólitas, que incluyen el insoportable dolor de un jugador, una larga ristra de letras y una tienda de deportes en las calles de la ciudad. FIFA.com te las presenta.

114 mil 600 espectadores convierten el partido entre Argentina y la República Federal de Alemania en la final de la Copa Mundial que ha registrado la mayor asistencia de público de la historia. Su perseguidor más cercano en esta estadística sigue siendo el encuentro decisivo de 1970, en el que se dieron cita 107.412 personas para presenciar la victoria por 4-1 de Brasil sobre Italia en el mismo estadio. Los tres últimos choques de la Albiceleste en México 1986, todos ellos en el Azteca, atrajeron cada uno una cifra de público superior a los 114.000 espectadores. Los únicos partidos del Mundial con asistencias más abultadas fueron los últimos cuatro de Brasil, todos ellos en el Maracaná, en la Copa Mundial de 1950 que organizaron los propios brasileños. El último encuentro de aquella edición, que no puede considerarse propiamente una final, registró un récord de 173.850 espectadores.

71 por ciento de los goles de Argentina fueron marcados o creados por Diego Maradona, el segundo porcentaje más abultado que se ha anotado un jugador de un equipo ganador del Mundial desde 1962. Los otros jugadores que participaron en más del 50 por ciento de los tantos de su equipo fueron David Villa (75% de los goles de España en 2010), Romario (64% de los de Brasil en 1994), Paolo Rossi (58% de los de Italia en 1982) y Pelé (53% de los tantos de Brasil en 1970). Los cinco pases de gol de Maradona en un Mundial sólo los supera Pelé (1970) y los igualan Robert Gadocha (1974), Pierre Littbarski (1982) y Thomas Hassler (1994).

60 metros del arco de Inglaterra es la distancia a la que se encontraba Maradona cuando recibió el balón que condujo pegado al pie hasta marcar el tanto que los usuarios de FIFA.com votaron con el “Gol del Siglo”, y la recorrió en sólo diez segundos. El “Pibe de Oro” recibió un pase de Héctor Enrique y combinó cambios de ritmo, velocidad, regates y fintas para imponerse a Peter Beardsley, Peter Reid, Terry Butcher, Terry Fenwick, Peter Shilton y de nuevo Butcher, y alojar el balón en la meta vacía.

57 por ciento de los goles de Jorge Valdano durante sus 15 años de carrera internacional se produjeron en la XIII edición de la Copa Mundial. El delantero del Real Madrid vio puerta en cuatro ocasiones durante sus siete partidos en México, pero sólo marcó tres tantos en los otros 16 encuentros internacionales que disputó.

50 partidos con la selección nacional alcanzó Maradona en el choque contra Bulgaria, para convertirse así en el octavo argentino que lograba tamaña gesta. René Houseman, Rubén Gallego, Alberto Tarantini, Daniel Passarella, Osvaldo Ardiles, Jorge Olguin y Ubaldo Fillol la habían conseguido antes que él. A sus 25 años de edad, era el segundo argentino más joven que completaba esta cifra de internacionalidades, pues sólo superaba en un año la edad a la que Gallego lo logró.

38 camisetas de fútbol compró a toda prisa un miembro del equipo de Carlos Bilardo en una tienda de las calles de Ciudad de México tres días antes del encuentro de cuartos de final entre Argentina e Inglaterra. Por las previsiones de calor intenso en México, la AFA había solicitado que sus camisetas se fabricaran con Aertex, un tejido ligero que llevaba agujeritos de ventilación, pero sólo las de su primera equipación, las de rayas celestes y blancas. Por lo mucho que habían sufrido los jugadores en la victoria por 1-0 sobre Uruguay de octavos vestidos con las camisetas de algodón de color azul oscuro, Bilardo pidió a Rubén Moschella que saliera a buscar otras prendas más adecuadas.

Moschella compró dos modelos distintos de camisetas azules, sobre los que estaban deliberando cuando entró en la sala Maradona. “Qué linda esta camiseta”, dijo señalando uno de los dos modelos. “Con esta le ganamos a Inglaterra”. Los escudos de la AFA se diseñaron y se cosieron apresuradamente y, en el dorso de las prendas, se plancharon unos números plateados del fútbol americano.

28 segundos desde que saltó al terreno de juego es, increíblemente, el tiempo que tardó José Brown en dislocarse el hombro en la final, justo después de la reanudación. “El Tata”, quien había empujado a Maradona al suelo al apoyarse en él para rematar de cabeza el primer gol contra la República Federal de Alemania, explicaba: “Fue un dolor insoportable, pero miré al doctor y le dije: ‘Ni se le ocurra sacarme’. Me mordí la camiseta, le hice un agujero y metí el dedo, y jugué el segundo tiempo así”.

No fue la única lesión grave que Brown tuvo que superar para convertirse en campeón del mundo. “Me había fracturado el menisco y el ligamento cruzado de la rodilla y, por eso, casi no jugué en los dos años anteriores al Mundial. La rodilla se me hinchaba mucho. El fluido se me acumulaba. Me lo extraían y sangraba. Así estaba en el Mundial”. La prensa había clamado contra la inclusión del central en la selección de Bilardo, y Brown se enteró de que jugaría la final el mismo día de su celebración, debido a que Daniel Passarella no parecía recuperarse de su lesión. ¡Un auténtico guerrero!

13 letras convierten a Julio Olarticoechea en uno de los dos argentinos con el apellido más largo que han jugado en un Mundial. El otro con un apellido kilométrico, de más de 12 letras, es Roberto Abbondanzieri, quien guardó el arco en 2006. Los apellidos de ambos tienen cuatro veces más letras que los del defensa de 1962 Vladislao Cap o del delantero de 1966 Óscar Más. Olarticoechea, suplente en España 1982, donde no llegó a jugar, participó en los siete partidos de Argentina en México 1986, lo que le sirvió para establecer el récord de más partidos jugados en un Mundial sin conocer la derrota, que comparte con el extremo brasileño Zagallo (12). “El Vasco”, de hecho, disputó también todos los encuentros de la Albiceleste en Italia 1990, excepto el partido inaugural y la final, que Argentina perdió contra Camerún y la República Federal de Alemania respectivamente.

9 minutos faltaban para la conclusión del clasificatorio contra Perú cuando Ricardo Gareca anotó el gol del empate que otorgó a Argentina el pase automático para México 1986. “El Tigre”, sin embargo, no entró en la convocatoria de la selección que viajó a aquella fase final.

7 de los 22 hombres que integraban el combinado de Bilardo jugaban en clubes de fuera de Argentina. Passarella, Maradona y Pedro Pasculli estaban en Italia, en el Fiorentina, el Nápoles y el Lecce; Marcelo Trobbiani y Valdano ejercían su oficio en España, en el Elche y el Real Madrid; Jorge Burruchaga se encontraba en Francia en el Nantes; y el tercer arquero, Héctor Zelada, jugaba en México, concretamente en el estadio Azteca, con el América.

5 miembros de la selección de Argentina, más que de ningún otro país, habían disputado el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA. Maradona espoleó a la Albiceleste hasta la gloria en su segunda edición, en 1979; Néstor Clausen, Carlos Tapia y Jorge Burruchaga habían sufrido la eliminación en la primera fase dos años antes; y Luis Islas guardó el arco en la derrota por 1-0 ante Brasil, en cuyo equipo figuraban Jorginho, Dunga y Bebeto, durante la final de 1983 disputada en el mismo estadio Azteca donde levantaría el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA.

3 argentinos quedaron exentos de recibir el número de sus dorsales alfabéticamente. Daniel Passarella, Maradona y Jorge Valdano solicitaron y consiguieron respectivamente los números 6, 10 y 11. Sergio Almirón, un delantero, se convirtió en el tercer jugador de campo consecutivo que lució el dorsal número 1 en la camiseta de Argentina durante un Mundial, después de Norberto Alonso y Osvaldo Ardiles.