Copa Mundial de la FIFA™

El espontáneo que eclipsó a Garrincha

(FIFA.com)
England goalkeeper Ron Springett moves to eject a stray dog that had wandered on to the pitch in the 1962 World Cup quarter-final..
© Getty Images

En el choque que enfrentó a Brasil e Inglaterra en la Copa Mundial de la FIFA 1962™ se vio la mejor versión de Garrincha. El jugador más destacado de la cita chilena hizo un gran partido y anotó dos goles, uno de ellos de extraordinario disparo desde fuera del área. Incluso sus víctimas se mostraron maravilladas ante su exhibición, y un periódico inglés lo describió como “una mezcla de Stanley Matthews, Tom Finney y un encantador de serpientes”.

Inglaterra conocía bien a Garrincha y la amenaza que éste representaba, así que el entrenador Walter Winterbottom había hablado mucho con los jugadores sobre la importancia de parar al atacante brasileño. Sin embargo, aquella era una tarea harto complicada. “¿Cómo se para lo imparable?”, se lamentaba posteriormente Johnny Haynes, una de las figuras inglesas de la época.

No obstante, a pesar de la magia de Garrincha, aquel partido de cuartos de final se recuerda a menudo por un protagonista mucho más inesperado. El atrevido espontáneo que se muestra en la imagen resultó tan escurridizo como el extremo brasileño y, tras colarse en el césped, esquivó al portero inglés Ron Springett y al propio Garrincha. Fue entonces cuando Jimmy Greaves entró en escena y capturó al intruso, aunque no tardaría en arrepentirse de ello.

“El árbitro había detenido el juego y nadie era capaz de agarrar al perro”, recuerda la leyenda del fútbol inglés. “Me encantan los perros, así que me puse a cuatro patas y lo llamé. La gente me ovacionó cuando lo atrapé y lo levanté en brazos. Sin embargo, en el momento de abrazarlo, el animal… ¡me orinó en la camiseta!”, relata.

“En aquella época no había camisetas de repuesto y sólo disponías de una, así que tuve que seguir jugando con ella. Olía muy mal, apestaba. Al menos, aquello evitó que los defensas brasileños se me acercasen demasiado”, añade.

El episodio supuso que aquel perro callejero chileno se ganase un hueco en la historia de los Mundiales, pero el relato no concluye ahí. El can suscitó el interés de los brasileños y la revista O Cruzeiro lo llevó a Brasil y lo sorteó entre los integrantes de la victoriosa selección canarinha. Como no podía ser de otra forma, Garrincha ganó el sorteo. Al perro se le bautizó como Bi —una especie de hipocorístico formado a partir de la palabra bicampeonato— en homenaje al segundo título mundialista que Brasil acababa de conquistar, y el mejor jugador del certamen se lo llevó a casa, a su amado pueblo de Pau Grande.

¿Sabías que…?
Una de las camisetas que Garrincha utilizó en su preparación para la Copa Mundial de la FIFA 1962™ se expone actualmente en la vitrina correspondiente a aquella cita mundialista en el Museo del Fútbol Mundial de la FIFA, que se encuentra en Zúrich.

A specially created #Brazil shirt (and badge) worn by #Garrincha in a practice match before the 1962 @FIFAWorldCup. pic.twitter.com/xkDLG8Gl3U

— FIFA Museum (@FIFAMuseum) 21 de julio de 2016

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