El partido que Rusia y Camerún disputaron en la Copa Mundial de la FIFA Estados Unidos 1994 se presentaba como un duelo descafeinado en el que ninguno de los dos contendientes se jugaba más que el prestigio. Y es que ni rusos ni cameruneses habían ganado partido alguno en la cita norteamericana hasta entonces y ambas selecciones se habían quedado ya sin opciones de clasificación cuando midieron fuerzas en Stanford. Con todo, aquel insulso partido de la fase de grupos acabó deparando dos importantes récords goleadores.

Roger Milla y Oleg Salenko, los dos futbolistas que aparecen en la imagen, fueron los hombres que establecieron aquellas históricas marcas, que todavía hoy no han sido siquiera igualadas. Salenko fue la estrella de aquel duelo que terminó con victoria europea por 6-1. El ruso ofreció una auténtica exhibición de puntería que le permitió convertirse en el primer jugador de la historia de la Copa Mundial de la FIFA que anotó cinco goles en un único partido.

“No sabía nada del récord ni me había planteado la posibilidad de batirlo”, declaró entonces Salenko. “Sólo me di cuenta de lo que había hecho cuando lo anunciaron”, añadió. Tenía 25 años y, sorprendentemente, aquel sería no sólo su último partido en la competición mundialista, sino también su última aparición con la camiseta de su selección. Un desencuentro con el entrenador y un bajón de forma hicieron que aquella espectacular actuación de aquella tarde de junio en Stanford acabase convirtiéndose en una insólita despedida del combinado nacional.

La hazaña que Salenko logró en aquel partido dejó huella en la memoria colectiva de los aficionados al fútbol, y el exdelantero del Valencia y del Glasgow Rangers no vacila cuando le preguntamos con qué frecuencia le recuerdan aquella jornada histórica. “Todos los días”, revela a FourFourTwo. “Eso es lo bueno del Mundial. El mundo entero te está mirando, así que si haces algo espectacular se te recordará siempre. Viajo mucho por Europa y Estados Unidos, y sigue habiendo mucha gente que se acerca a hablarme de aquello”, confiesa.

Los cinco goles también le sirvieron para hacerse con una recompensa mucho más inmediata y tangible, que no fue otra que erigirse en máximo goleador del certamen empatado con Hristo Stoichkov y compartir la Bota de Oro de adidas con el búlgaro. “Fue fantástico poder compartir la Bota de Oro con un jugador de su categoría”, asegura. “Él jugaba en el Barcelona y yo en el Valencia, así que coincidimos varias veces después del Mundial y siempre bromeábamos sobre el tema. El me decía ‘deberías darme las gracias por no haber marcado un gol más’, y yo le respondía ‘deberías dármelas tú a mí por no haber marcado un gol más contra Camerún’”, recuerda.

El longevo goleador
Al igual que para Salenko, aquel Rusia-Camerún fue para Roger Milla su último partido en la Copa Mundial de la FIFA y con su selección. Y es que ya supuso una especie de milagro que el legendario delantero camerunés jugase y viese puerta en la competición más importante del fútbol internacional a los 42 años.

Milla, que sigue ostentando el honor de ser el hombre que ha marcado en una cita mundialista con más edad, piensa que su récord es poco menos que imbatible. “Estoy seguro de que no habrá futbolista capaz de igualar mis logros mundialistas”, asegura Milla, que es además el jugador de campo más veterano en disputar una Copa Mundial de la FIFA (el portero internacional colombiano Faryd Mondragón batió el récord global en Brasil 2014 con 43 años).

¿Y cómo se las arregló para jugar al máximo nivel hasta una edad tan avanzada para un futbolista? El dos veces ganador del premio al Futbolista Africano del Año atribuye su longevidad a su estilo de vida. “Me cuidaba mucho”, asegura. “Nunca hacía nada que me perjudicase en al aspecto físico. Llevaba un estilo de vida muy saludable. Medio vaso de vino de vez en cuando era todo el alcohol que bebía”, concluye.

Cabe preguntarse si Milla, Salenko o ambos jugadores brindaron aquella noche para celebrar los logros que cada uno de ellos logró en Stanford. En cualquier caso, aquellas grandes hazañas constituyen ya una parte indeleble de la historia de la Copa Mundial de la FIFA.