Décadas después, Zico todavía sonríe al recordar sus preparativos para lanzar aquel tiro libre; y le sobran las razones. En la historia del fútbol, pocos lanzamientos de falta se han observado y esperado con más emoción y, para los guardametas rivales, con más temor que éste. Como explicaba el gran astro brasileño el año pasado durante una visita al Chelsea, donde asesoró a su paisano Willian sobre las técnicas a balón parado, su éxito en tales situaciones se debía a la práctica constante en busca de la perfección.

“Solía entrenarme en solitario y, tres veces a la semana, lanzaba unos 60-100 tiros libres después de los entrenamientos”, comentó entonces. “Lo hacía durante unos 20 minutos, botándolos desde la izquierda, luego desde el centro y después desde la derecha”.

Su índice de aciertos, como recuerda Leonardo, antiguo compañero tanto en el Flamengo como en la selección de Brasil, era impresionante. “En los entrenamientos, solía colgar dos camisetas, una en la escuadra izquierda y otra en la derecha, y su propósito consistía en descolgarlas con el balón”, explicaba el exjugador del AC Milan. “En 50 lanzamientos, derribaba las camisetas unas 30 o 35 veces”.

El ángulo con el que se tomó la foto de arriba, donde se ve el genial gol de un lanzamiento a balón parado de Zico contra Escocia en la Copa Mundial de la FIFA 1982™, muestra a la perfección el enorme efecto que el número 10 de Brasil era capaz de imprimir en la pelota. El hecho de que perforara la meta por donde lo hizo resulta todavía más impresionante si se tiene en cuenta que Alan Rough, el arquero que vemos aquí con los pies bien firmes sobre su línea, sabía bien cómo iba a terminar aquel disparo. "El tiro libre de Zico fue espectacular, y además era el segundo que me marcaba así. Ya me había batido con uno muy parecido en un amistoso que habíamos disputado cinco años antes en el Maracaná”, explicó el guardameta escocés.

Conocer de antemano lo que va a ocurrir, sin embargo, no siempre ofrece una ventaja decisiva a la hora de atajar balones. Como aseguraba Rough: "A veces tienes que aceptar que te han superado con una calidad soberbia. No puedes hacer nada para impedirlo. Entró por toda la escuadra. En aquella época, no se veían lanzamientos como aquel en el fútbol británico”.

El de Zico fue, de hecho, uno de los muchos goles soberbios de aquel apasionante encuentro en Sevilla, un partido en el que Escocia se adelantó en el marcador antes de sucumbir al irresistible fútbol de los sudamericanos.

“Jugaban como si estuvieran paseando; ése es uno de mis recuerdos más vivos”, aseguró Rough sobre aquella derrota por 4-1 de los escoceses. “Antes de que empezara el partido nosotros ya estábamos chorreando de sudor; y ellos, allí tan tranquilos, frescos como una rosa. Tenían tanta clase… Era increíble. Sabíamos qué podían hacer y sólo esperábamos que aquel día no se lucieran contra nosotros. ¡Pero vaya si lo hicieron!”.