Goleador con el Manchester United, el Real Madrid, y, ahora, el Bayer Leverkusen, Javier Hernández puede presumir de haber dejado huella en las redes de las principales ligas europeas. El delantero, más conocido como Chicharito, digno heredero de una saga de futbolistas mexicanos, se sentó con FIFA.com para analizar, con enorme claridad e inteligencia, los secretos de una posición mucho más compleja de lo que pueda parecer. El internacional azteca, a sus 28 años, nos habla, además, de su pasado, presente y futuro, tanto en su carrera con clubes como con el Tri.

Javier, recientemente cumplió 10 años desde su debut profesional. ¿Esperaba tener una carrera como la que ha conseguido?
La verdad es que la realidad ha superado cualquier sueño. Yo soñaba con debutar en primera división y cuando juego mi primer partido, meto un gol. Quería ser campeón con el mejor club de México, y también lo cumplí. Me imaginaba siendo un jugador importante en mi club y llegar a la selección, y salgo campeón goleador y voy al Mundial (ndlr: Sudáfrica 2010)… En serio, ha sido increíble.

Y el salto a Europa…
Sí, pero antes, en el Mundial, le hice un gol a la selección a la que mi abuelo también le había anotado (ndlr: Tomás Balcázar jugó con México en Suiza 54 y marcó ante Francia)… Después ir al Manchester United, ganar dos Premier Leagues, jugar una final de Champions. Luego ir al Real Madrid, un club en el que cualquiera anhelaría estar y hacer el gol decisivo en un derbi ante el Atlético. Ahora jugando en Alemania. No puedo quejarme de nada.

Después de jugar en dos de los clubes más grandes del mundo, ¿cómo se ha sentido en Alemania?
La Bundesliga siempre me había llamado mucho la atención. Es una liga que combina lo mejor de Inglaterra y de España. No es tan física como una ni tampoco tan vistosa como la otra, sino más bien una mezcla. Y la verdad es que me han tratado de forma increíble. El año pasado quedamos en tercer lugar y ahora, aunque no empezamos tan bien la temporada, estamos ahí en la lucha para mantenernos entre los mejores.

Tácticamente, ¿cómo evalúa las diferencias entre esas ligas desde su posición?
¡Son muy distintas! Y también los equipos en los que he jugado, así que he tenido que adaptarme. Por ejemplo, en Manchester jugábamos 4-4-2 con dos extremos que mandaban centros al área. Nadie esperaba que el 9 generara juego así que debí volverme más rematador. En el Real Madrid era completamente distinto, al punto que mis dos primeros goles fueron de disparos desde fuera del área, algo que nunca hubiera pasado en la Premier. El fútbol español te da más tiempo y te permite más libertades en la cancha. Ahora, con el Leverkusen, la filosofía del entrenador es que todos tenemos que recuperar y todos participamos en el juego. El buen futbolista tiene que desarrollar todas sus armas porque uno no juega como quiere sino como lo necesita el equipo.

Justamente ahora pasa por una ‘sequía goleadora’… ¿Genera presión en un delantero cuando eso sucede?
En mi caso, no me desespero, realmente. Por diez años metí un gol por partido, casi sin parar, y no pensaba que fuera el mejor del mundo, y ahora tampoco me deprimo por unos meses sin poder marcar. Lo que a mí más me gusta es jugar fútbol. En estos partidos me ha tocado colaborar con el equipo en otras posiciones y lo he tomado como un aprendizaje para ser un jugador más completo, no sólo un delantero de área sino poder jugar, encarar, darme la vuelta y hacer cosas distintas.

Pero, honestamente, ¿no extraña el gol?
¿A quién no le gusta meter un gol? Yo creo que, si les preguntas, ¡hasta los porteros quisieran meter uno (risas)! Y bueno, a los delanteros se nos califica por eso. Si juegas fatal pero haces tres, todo el mundo te felicita. A mí me gusta salir de la cancha con esa sensación de haberlo dado todo. Suena a cliché, pero lo que quiero es ayudar a mi equipo. Si anoto y perdemos ¿de qué sirve? Ves a Cristiano que ganó el The Best por su juego, pero también porque ganó la Euro y la Champions. Sin eso, nunca lo hubieran reconocido. Los goles son la cereza del pastel de todo un desempeño y si juego bien, ya llegarán. Ahora que si juego mal y no anoto, entonces no me siento tan contento (risas).

Nos ha hablado de cómo es ser delantero en Europa, ahora díganos ¿cómo es ser delantero en la selección mexicana actual?
¡Muy bueno! El técnico Juan Carlos Osorio es muy atrevido, le gusta el juego ofensivo, que vayamos para adelante siempre. Esa valentía significa que tiene una enorme confianza en los jugadores mexicanos y se refleja en el terreno de juego, porque te da mucha libertad. Él se prepara bien y plantea los partidos de una manera que nos hace sentir cómodos en la cancha para jugar al ataque.

Hablando un poco más del Tri y también de rachas, recientemente el equipo rompió una negativa al ganar en Estados Unidos. ¿Fue una especie de liberación?
Para nada. Quizá no me lo crean pero entre nosotros ni siquiera hablamos de eso. Sabíamos que íbamos a jugar contra un buen equipo, como visitante, y que necesitábamos los tres puntos para arrancar bien el Hexagonal Final. En consecuencia, nos enfocamos al partido mismo y no a lo que sucedía en el exterior. Trabajamos táctica, física y mentalmente para ganar un partido muy importante y eso es lo que conseguimos, sin importar el contexto.

Nos ha dicho que en su carrera la realidad ha superado todos sus sueños, ¿es el momento de que el Tri supere los suyos en Rusia 2018?
Voy a ser muy honesto. ¡Desde que era niño siempre he creído que era el momento de las selecciones mexicanos en todos los Mundiales (risas)! Si todo sale como sueño y calificamos al Mundial, creo que tenemos muchísimo talento, espero que tengamos ese granito de suerte que a veces nos ha faltado para poder dar ese paso.