El 6 de septiembre de 2016, Gibraltar, un país de 30.000 habitantes, inscribió por fin su nombre en los anales del fútbol. En el minuto 26 del partido contra Grecia, correspondiente al clasificatorio mundialista, Liam Walker materializó el empate a uno momentáneo. Era el primer gol de su país en un encuentro oficial de la FIFA.

"Nunca lo olvidaré", recuerda meses después el centrocampista en el Estadio Algarve de Faro. "Botamos un córner al segundo palo. Allí, Roy Chipolina, nuestro capitán, se hizo con el balón y lo pasó atrás. A continuación, Scott Wiseman me lo dio a mí. Encaré al lateral izquierdo suyo y, en cuanto vi un hueco, probé suerte". El resto es historia. "Lógicamente, fue extraordinario para mí y para el equipo. Por desgracia, nos metieron más goles antes del descanso", cuenta en su charla con FIFA.com.

Las diabluras de los Diablos Rojos
De hecho, la alegría les duró muy poco a los locales, que vieron cómo el combinado heleno anotó tres goles más en los últimos tres minutos del primer tiempo y estableció el 1-4 definitivo. "Con todo, fue una experiencia fantástica, algo nuevo. Con aquel partido hicimos realidad un sueño. Fue, sencillamente, grandioso. Ojalá lleguen más momentos así en el futuro, pero debemos esforzarnos mucho y mejorar".

La selección gibraltareña, que es miembro de la FIFA desde mayo de 2016, ha disputado tres partidos más valederos para la fase de clasificación de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™. En Estonia (4-0) y Chipre (3-1), así como contra Bélgica en casa (0-6), el cuadro dirigido por Jeff Wood pagó cara su bisoñez. Pero, si ha habido un combinado que ha impresionado especialmente en este tiempo a Liam Walker, jugador del Europa FC de su país, esos fueron los Diablos Rojos. "En mi opinión, es el mejor equipo contra el que hemos jugado nunca. Y eso que ya nos habíamos enfrentado a Alemania, campeona del mundo, o a Polonia, pero Bélgica jugó increíblemente bien. Sus movimientos, unidos a las excelentes individualidades con las que cuenta, son extraordinarios. En cualquier caso, hay que decir que hemos encajado muchos goles por culpa de errores nuestros. Eso es algo en lo que tenemos que trabajar".

Objetivo: sumar un punto
Desde luego, un ejemplo a seguir podría ser Islandia, que causó sensación en la pasada Eurocopa al meterse en cuartos de final. En su camino derrotó, entre otros, a Austria e Inglaterra, y arañó un empate ante Portugal, a la postre campeona continental. La ampliación del cuadro mundialista a 48 selecciones es, por tanto, una gran oportunidad para las selecciones más pequeñas, si bien "hemos de ser realistas", apunta Walker. "Por lo pronto, debemos seguir progresando. Eso sí, sería increíble conseguirlo algún día. Somos un país muy pequeño, pero no hay nada imposible". 

Walker, que luce el dorsal número 10, inició su carrera en las divisiones inferiores de España, antes de continuar recabando experiencia en el extranjero en Portsmouth y Tel Aviv. Juega en la máxima categoría de Gibraltar desde 2014 y, tras dos años en el Lincoln Red Imps FC —el club más laureado del país— recaló en el Europa FC en agosto de 2016. No obstante, a sus 28 años todavía mantiene intacto su sueño de jugar en alguna liga importante.

Gibraltar se medirá a finales de marzo a Bosnia y Herzegovina, otro rival potente con figuras de clase mundial como Edin Džeko o Miralem Pjanić en sus filas. "Queremos mejorar a cada partido y sumar al menos un punto en este clasificatorio. Si lo conseguimos, tendremos motivos para festejarlo. Quizá suene un poco extraño, porque sólo es un punto, pero para nosotros sería un paso más en la buena dirección".