• Suecia se mide a Italia en la repesca para Rusia 2018
  • La ida, en Estocolmo el 10 de noviembre
  • Para alcanzar la repesca, los suecos dejaron fuera a Países Bajos

“Para nosotros, el mero hecho de estar en la repesca ya supone una victoria”, sentencia, no sin razón, el seleccionador sueco Janne Andersson.

Y es que conseguir el segundo puesto de su grupo por encima de Países Bajos, que fue tercero en Brasil 2014 y finalista en Sudáfrica 2010, significó sin duda un logro de mucho mérito. Sin embargo, Andersson no se conforma.

Aunque el sorteo de la repesca resultó tan cruel para Suecia como el bombo de la fase de grupos, el seleccionador sueco cree que su equipo está capacitado para volver a dar la sorpresa frente a otro grande del fútbol.

El rival en esta ocasión se llama Italia, un tetracampeón del mundo que solo se ha perdido dos citas mundialista en la historia: la inaugural de Uruguay 1930 y la que se celebró en Suecia en 1958.

“Nos tocó el grupo más difícil, con Países Bajos y Francia, y aun así hicimos un gran papel. Si jugamos a ese nivel podemos ganar a cualquier rival, incluido Italia”, advierte Andersson. “La selección italiana tiene mucha historia, cuenta con grandes jugadores y ha jugado muchos Mundiales. Ellos tienen experiencia y un buen equipo, pero, a pesar de todo, nosotros vamos a intentarlo”, añade.

Andersson tomó las riendas de Suecia en un momento en que la moral de la selección escandinava se encontraba de capa caída. La escuadra sueca venía de caer eliminada de la Eurocopa 2016 sin haber ganado un solo partido y, lo que es peor, se había quedado sin su capitán y talismán, Zlatan Ibrahimovic, que había anunciado su retirada de la selección.

Sin embargo, el pesimismo quedó desterrado de inmediato con la llegada de un entrenador que describió su toma de posesión del cargo como el inicio de “un nuevo capítulo para todos”. Como declaró en una entrevista a FIFA.com, “tuve que llegar y decirles: ‘Olvidad lo ocurrido en el pasado, independientemente de si fue positivo o negativo. Nada de eso tiene relevancia para mí. Esta es una nueva etapa y lo importante sois vosotros, los jugadores que estáis aquí. Partimos de cero’”.

Las palabras del técnico tuvieron efecto y varios jugadores, tanto jóvenes como veteranos, comenzaron a brillar con luz propia en un combinado sueco que demostró tener ánimos renovados. “Si hay algo que hicimos bien durante la fase de grupos fue que el equipo no dejó de crecer en ningún momento”, asegura el técnico. “Fuimos mejorando a medida que avanzaba la competición, y por eso conseguimos el segundo puesto en un grupo tan difícil”, añade.

“Creo que disponemos de un buen grupo y un buen equipo, y estamos haciendo un gran trabajo juntos. Además, tenemos inteligencia táctica y debemos aplicarla independientemente del rival. El bloque hace la fuerza. Hemos construido un equipo nuevo durante los últimos 15 o 16 meses y los jugadores han progresado bien y están haciendo un excelente trabajo colectivo”, explica.

Suecia ostenta además un registro muy meritorio en el Friends Arena, el estadio donde el 10 de noviembre se disputará el partido de ida de la repesca. Y es que, durante la fase de grupos, los pupilos de Andersson no perdieron allí ningún partido. Además, lograron una gran victoria frente a Francia antes de asegurarse el segundo puesto goleando a Luxemburgo por 8-0. “En casa, en Estocolmo, somos muy fuertes”, reconoce el seleccionador. “Jugar en nuestro estadio nos da una confianza adicional”, advierte.

Italia parte como favorita en la eliminatoria y sería una sorpresa mayúscula que el combinado transalpino se quedase fuera de una cita mundialista por primera vez en seis décadas, pero lo que está claro es que si los pupilos de Andersson fracasan en su intento de doblegar a los Azzurri no será por no intentarlo. “En el fútbol nunca se sabe lo que puede pasar"

No puedo prometer que vayamos a ganar, pero tenemos un bloque sólido y un buen grupo. Lo que sí prometo es que lo daremos todo para lograr nuestro objetivo.

Janne Andersson, seleccionador de Suecia.