• Grecia mide su recuperación futbolística en la repesca ante Croacia
  • Skibbe ha devuelto al equipo la fortaleza que marcó sus mayores éxitos 
  • Tras su nefasta campaña para la Euro 2016, Grecia sueña con estar en Rusia 

“No queremos una prima extra, ni dinero. Solamente jugamos por Grecia y su gente”.

Fue un alentador colofón al mejor resultado futbolístico de Grecia en una década. El equipo heleno acababa de caer en penales en los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2014, pero pese al dolor, aquel mensaje del equipo al primer ministro griego rezumaba orgullo.

Entonces fue Costa Rica la que logró seguir haciendo historia, disputando los cuartos de final en Salvador. Ahora Grecia sueña con volver a experimentar todo tipo de emociones el próximo año en Rusia. Y para ello tiene que salir victoriosa de su duelo con Croacia. En juego, uno de los últimos 4 billetes europeos al Mundial. Sin embargo, tras lo vivido en los tres últimos años, el mero hecho de estar allí ya sería un gran logro…

Después de Brasil 2014, el seleccionador Fernando Santos se marchó en busca de horizontes más prósperos con su Portugal natal; al mismo tiempo que el capitán y carismático centrocampista Giorgos Karagounis ponía fin a 15 años en la selección a sus 37 años. Claudio Ranieri llegó como nuevo seleccionador para abrir este nuevo capítulo.

El italiano se desvió del estilo más sólido y resuelto de sus predecesores, Otto Rehhagel y Santos –aunque su planteamiento le depararía un éxito increíble en su siguiente etapa, con el Leicester City–, iniciando una involución catastrófica para la selección helena.

El equipo, deslavazado, desprovisto de cohesión y espíritu combativo, empezó a desmoronarse. Una derrota ante Islas Feroe en el Pireo (la 3ª de Ranieri en 4 partidos) fue la gota que colmó el vaso.

Sus sucesores en el banquillo, Kostas Tsanas y Sergio Markarián, no lograron detener la caída y Grecia se convirtió en el primer cabeza de serie en una clasificatorio para la Eurocopa o el Mundial que terminaba último de su grupo. Un dato para resumir el mal momento de Grecia: el equipo marcó su primer gol como local en la última jornada del clasificatorio. 

El calvario griego entre Santos y Skibbe, en resultados:

  • Claudio Ranieri: Rumanía (derrota), Finlandia (empate), Irlanda del Norte (derrota), Islas Feroe (derrota )
  • Kostas Tsanas (seleccionador provisional): Serbia (derrota)
  • Sergio Markarián: Hungría (empate), Islas Feroe (derrota), Polonia (empate)
  • Tsanas: Finlandia (derrota), Rumanía (empate), Irlanda del Norte (derrota), Hungría (victoria)

Entonces llegó Michael Skibbe. La Federación Griega de Fútbol recurría a otro alemán, seguramente influida por el positivo legado de Rehhagel. El propio Skibbe admite a FIFA.com que “desde luego, fue un motivo, si no el motivo principal”. Sin embargo, tardó tiempo en devolver a la buena vía a ese tren descarrilado. La derrota inicial contra Luxemburgo demostró que tenía ante sí todo un reto.

“Creo en la buena disciplina y en una firme percepción táctica sobre la cancha”, subrayaba Skibbe en sus primeros meses. “Esa fue la base para los años más fuertes de Grecia en la década de 2000 y para su triunfo en la Eurocopa de 2004, y es a lo que queremos regresar”.

Después de obtener 3 victorias en 4 clasificatorios para Rusia 2018, y de que sólo un gol de Romelu Lukaku en el minuto 89 le impidiese llevarse los tres puntos de Bélgica en el quinto, Skibbe demostró haber cumplido admirablemente esa meta en poco más de un año.

Seis integrantes del once inicial en Bruselas también participaron en el desastre contra Islas Feroe –al igual que el habitual portero titular, Orestis Karnezis, que estaba lesionado–; demostrando que lo que necesitaba el equipo era una evolución, más que una revolución.

Grecia, de nuevo una roca en defensa
Ahora, Grecia afronta probablemente su examen más complicado desde aquel encuentro, con su eliminatoria a doble partido contra Croacia. Skibbe espera que su buena reputación defensiva –cimentada actualmente en los centrales Sokratis Papastathopoulos y Kostas Manolas– resulte clave; especialmente al jugar primero en Zagreb.

“Tal vez sea bueno tener el segundo partido en casa. Puedes aplicar más tácticas defensivas si juegas de visitante, y luego puedes estudiar qué pasa en el segundo partido”, comentaba a FIFA.com tras el sorteo de la repesca. “Ellos son bastante buenos jugando un fútbol ofensivo, pero generalmente nosotros somos buenos defendiendo, así que ya veremos qué pasa en el campo”.

La empresa es complicada. Pero si se le hubiese ofrecido este guión a los aficionados griegos hace dos años, habría costado encontrar a uno solo que no lo hubiese firmado…