Fiel a su historia, Brasil es otra vez una selección temible. Tras el golpazo que significó la última Copa Mundial de la FIFA, y los coletazos que trajo aparejado, la selección brasileña se reencontró con sus fuentes y reconstruyó su reputación con una sensacional campaña clasificatoria rumbo a Rusia 2018™.

Neymar resultó uno de los principales responsables de esa resurrección. Atravesando quizás el mejor momento de su carrera, el 10 es el gran líder del equipo dentro y fuera del campo de juego, y amaga con hacer realidad en el próximo Mundial todo lo que prometía en el anterior antes de aquella lesión que lo sacó del torneo.

En la antesala del sorteo final, Neymar habló con FIFA.com sobre el presente de su selección, la recuperación del respeto extraviado, el papel de la suerte para ser campeón del mundo y cuánto influyó aquella traumática experiencia para convertirlo en el jugador que es hoy.

Neymar, de cara al sorteo para Rusia 2018. ¿Hay algún equipo que Brasil quisiera evitar?
No. Brasil hoy está preparado para enfrentar a cualquier selección. Nos entrenamos para eso, para no tenerle miedo a ningún equipo que nos pueda tocar. Es una Copa del Mundo y allí están las mejores, equipos de gran calidad y muy preparados. Uno no puede escoger un rival por sobre otro, pensando que alguno será más débil que otro. En la Copa del Mundo simplemente tienes que estar preparado.

¿Cómo sigue este tipo de eventos?
Uno se pone ansioso por saber con quién va a jugar, claro. Pero creo que el resultado no influencia tanto. Desde ya, es una de esas ocasiones en las que uno pone palomitas en el microondas, llama a la familia y a los amigos para juntarse frente a la televisión (ríe).

Menciona que el resultado no tiene tanta influencia pero,¿cuánto juega la suerte en el camino de una selección al título?
¿Suerte? Muy poco. No creo que la fortuna en sí misma lleve a un equipo a ser campeón. La selección que gana la Copa del Mundo trabaja duro desde mucho antes, y está preparada para enfrentar a cualquier equipo que caiga en su grupo o en la fase de eliminación directa.

Brasil parece haber recuperado el respeto tras lo ocurrido en el Mundial de 2014. ¿Coincide?
Sí, estoy de acuerdo. El respeto a la selección hoy es distinto al de tres o cuatro años atrás, después del Mundial. La gente nos ve diferente. Ha vuelto la selección brasileña que todo el mundo respeta y admira, la que disfruta del buen fútbol. Y eso nos pone felices. Ha cambiado el ánimo de nuestros aficionados, de nuestro país. Se ve a todo el mundo con confianza y contentos de cara al Mundial. Eso no tiene precio.

¿Qué rol jugará Rusia 2018 en su carrera tras el abrupto final que vivió personalmente en 2014?
(Piensa) Es extraño, porque yo no terminé la Copa del Mundo de la forma en que quería. Obviamente, quería culminar esa experiencia ganando el título. Pero no gané ni perdí. ¡No terminé la Copa del Mundo! Mi copa se acabó por una lesión muy grave e infelizmente tuve que pagar por eso.

¿Qué recuerda de esa experiencia?
Aquella semana fue muy mala para mí, lloré mucho y me pregunté muchas veces el porqué. Pero luego uno entiende que todo lo que nos pasa en la vida nos vuelve más fuertes. Incluso si es algo que uno no desea en ese momento, sirve para aprender y prepararse mejor para el futuro. Creo que esta Copa del Mundo va a ser muy grande para todos los brasileños. En lo personal, me voy a dedicar con todo para ser campeón.

En su juego se lo ve, además de goleador, cada vez más asistidor. ¿Qué faceta disfruta más?
Me pone muy contento tanto cuando convierto un gol como cuando hago una asistencia. Soy feliz cuando las cosas salen bien para el equipo que defiendo, ya sea en el PSG o en la selección brasileña. Si bien el objetivo máximo siempre es marcar, darle el pase a un compañero para que convierta también te alegra. Es una sensación muy parecida, diría que en porcentajes prácticamente iguales.

¿Con eso se nace? ¿O se aprende?
Es algo que debes aprender desde pequeño. No hay que andar con el ego muy alto y pensar sólo en vos mismo, porque al final el fútbol se trata de un juego colectivo. El ayudar, el dejar a los compañeros de cara al gol, se inculca desde niños. Es cierto que hay momentos en los que termino definiendo la jugada, esa es mi característica, pero si tienes pase y asistes también estás feliz. Siempre fue así.

Para despedirnos, quisiéramos proponerle un juego. ¿Puede completar la siguiente frase? En 2018, Neymar será…
(ríe) En 2018, ¡Neymar va a ser muy feliz en la Copa del Mundo!