• El seleccionador alemán  visitó el Museo de la FIFA
  • Loew ya solo piensa en revalidar el título mundialista
  • "Toqué el trofeo antes de Brasil 2014 y nos dio suerte"

Hace unas semanas, el campeón del mundo Christoph Kramer visitó en Zúrich el Museo del Fútbol Mundial de la FIFA y habló sobre la final mundialista que se disputó en el estadio brasileño de Maracaná hace casi tres años y medio.

El internacional germano empezó aquel partido como titular, pero tuvo que dejar el campo antes de tiempo por culpa de una conmoción cerebral. Todavía hoy no recuerda parte de lo que ocurrió aquel día, así que el Museo del Fútbol Mundial de la FIFA es el lugar perfecto para recuperar la memoria.

Elementos como botas de fútbol, camisetas o imágenes de los partidos permiten que los visitantes vuelvan a sentir las grandes emociones experimentadas en aquellos certámenes.

Ahora fue el seleccionador alemán Joachim Loew quien visitó el Museo y revivió el triunfo de 2014. A diferencia de Kramer, el técnico no sufrió amnesia alguna durante la final, pero también él tardó bastante tiempo en darse cuenta de lo que su equipo había logrado en tierras brasileñas.

“Aquella noche en Río de Janeiro fue como una película, y los recuerdos de momentos concretos no me vinieron a la mente hasta mucho más tarde”, declaró el entrenador alemán. “La sensación que perdura es el espíritu de unión que se creó en aquel equipo y el trabajo que se llevó a cabo con cada uno de los integrantes de aquella selección".

Nada de mala suerte
Acompañado de Reinhard Grindel, Presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Loew dejó la nublada y fría tarde zuriquesa para internarse en el cálido espacio del Museo y emprender un periplo por la historia del deporte rey.

Ataviado con uno de sus habituales jerseys negros de cuello alto, el técnico disfrutó una vez más de los goles de la semifinal que Alemania le ganó a Brasil por 7-1 y volvió a sostener en las manos el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA.

Loew no espera que haber tocado el galardón le vaya a traer mala suerte, sino más bien al contrario: “Ya lo había tenido en mi poder antes de Brasil 2014 y en aquella ocasión nos dio suerte”.

Cuando faltan seis meses para la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™, Loew se mostró relajado pero centrado en su visita al Museo. “Durante un Mundial no tengo sensación de estrés. Los partidos son momentos muy especiales para mí y los afronto y disfruto con gran ilusión”, explica.

Para el seleccionador alemán, el momento de digerir la presión llega siempre después de la competición, como en el caso de la cita brasileña.

“Durante ocho semanas habíamos trabajado con un único objetivo en mente. Después vino la euforia del triunfo, que tras el regreso a Alemania se tradujo en la pregunta: ‘¿Y ahora qué hago?’. Me despertaba por las noches y entonces sí repasaba diferentes escenas del certamen mentalmente”, revela el arquitecto del triunfo que la selección germana conquistó en 2014.

Mirando al 2018
Sin embargo, Loew no tardó en mirar hacia adelante de nuevo. El técnico prefirió no dormirse en sus laureles y enseguida se volvió a poner manos a la obra. En la Copa FIFA Confederaciones 2017, nuestro protagonista concedió a jugadores jóvenes la oportunidad de adquirir experiencia internacional.

En lo que a los entrenamientos y a la preparación de los partidos se refiere, el seleccionador germano no deja nada al azar y se sirve de datos científicos para perfeccionar los aspectos físico y táctico.

“En algún momento se alcanzarán los límites en este sentido, así que las capacidades cognitivas y el estado mental de los jugadores adquirirán cada vez más importancia en el futuro, y eso será algo que deberemos tener muy en cuanto en lo que a la formación de la cantera se refiere”, explica.

Por el momento, lo único que preocupa a Joachim Loew es revalidar el título mundialista. “Queremos volver a ganar el Mundial”, avisa. El técnico, que tiene actualmente 57 años, valora positivamente la posible introducción del videoarbitraje (VAR) y se declara a favor del uso de la tecnología para ayudar a los árbitros. “Hay que dar tiempo a las nuevas tecnologías. El videoarbitraje hará que el fútbol sea más justo”, asegura.

Cuando, al final de su recorrido por el Museo, Loew arribó al Wall of Champions y se detuvo a estampar su firma para la posteridad, el autógrafo de Christoph Kramer llamó su atención. “¿Y qué os contó sobre la final entonces?”, inquirió con una sonrisa traviesa en el rostro.