Antes de este testarazo, Gerd Mueller había jugado 143 minutos en la Copa Mundial de la FIFA 1974™ sin estrenar su cuenta anotadora. Sin duda, una sequía considerable teniendo en cuenta los números a los que acostumbraba el Bombardero.

Porque nadie veía portería con la voracidad de este portentoso depredador del área. De hecho, Mueller llegó a promediar más de un gol por partido gracias, en gran medida, a una carrera internacional en la que firmó 68 dianas en 62 encuentros, 14 de ellas en 13 choques correspondientes a la prueba reina.

Debido a su espectacular índice anotador, Mueller llegó a la Copa Mundial de 1974 rodeado de una expectación inmensa, algo inevitable después de haberse proclamado máximo goleador en México 1970 y en la Eurocopa de la UEFA 1972. A ello había que sumarle sus asombrosos 85 goles en 60 partidos en el año 1972, un récord en año natural que permaneció intacto hasta que Lionel Messi lo batió en 2012.

Sin embargo, y al igual que su selección, el menudo delantero no brilló especialmente en la fase de grupos inicial. Se quedó sin marcar en el ajustado triunfo por 1-0 sobre Chile en su estreno y en la derrota por idéntico resultado ante la República Democrática Alemana, que se proclamó campeona de grupo a costa del cuadro anfitrión. El tanto capturado en esta imagen —un cabezazo oportunista en la victoria por 0-3 sobre Australia en la segunda jornada— fue, no obstante, un buen augurio de lo que estaba por llegar.

El don de la oportunidad
Fue un gol típico de Mueller. Uno de los siete que materializó desde dentro del área pequeña en la Copa Mundial, todo un récord. En éste en concreto, la clave para marcar fue anticipar el lugar adonde iba dirigido el saque de esquina de Uli Hoeness y adelantarse a los rivales que lo rodeaban, más altos y corpulentos que él. "Tenía olfato para el gol. Por eso llegaba una fracción de segundo antes que los defensas”, decía el propio Mueller de su habilidad para estar siempre en el lugar y el momento oportunos.

Sobre este talento innato cimentó una carrera formidable, y resultó crucial para que la República Federal de Alemania alzara el título como anfitriona del certamen. A fin de cuentas, Mueller era un hombre que siempre aparecía en las grandes ocasiones y, tras pasar de puntillas por la primera fase, acabó marcando en tres de los cuatro partidos restantes. Tanto en la victoria sobre Polonia, que metió a los alemanes en la final, como en la histórica instancia decisiva contra Países Bajos —encuentros de poder a poder en los que la balanza pudo caer del lado de cualquiera—, él fue el autor de los goles que sentenciaron ambos duelos.

El segundo de ellos, el que otorgó a su país su primer título mundial después de dos décadas, fue además el último de Mueller con el combinado germano. De hecho, el Bombardero se despidió del fútbol internacional al término de la Copa Mundial de 1974, con apenas 28 años. Pero este excelente artillero aún tuvo tiempo de ganar otras dos Copas de Europa con el Bayern de Múnich en los años siguientes, y se despidió de la selección nacional —y de la Copa Mundial— dejando una huella imborrable.

"Gerd Mueller es uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. Seguramente no volverá a haber un goleador como él”, declaró recientemente Karl-Heinz Rummenigge, compañero suyo en el Bayern y en la selección.

¿Sabías que...?
La vitrina dedicada a la Copa Mundial de 1974 en el Museo del Fútbol Mundial de la FIFA, en Zúrich, incluye varios objetos únicos, entre los que destacan estos brazaletes de prensa de los nueve estadios que albergaron el torneo.