Cuando Zlatan Ibrahimovic se retiró del fútbol internacional, se despidió como solo él sabe hacerlo. "Yo soy Suecia", declaró en Instagram; unas palabras que a muchos les parecieron de lo más acertadas.

Si bien sería injusto calificar a los suecos como un equipo dependiente de un solo hombre, el combinado realmente giraba en torno a su capitán y gran estrella, e incluso a veces se veía ensombrecido por su brillo. La calidad de Ibrahimovic lo hacía inevitable. No en vano, además de destacar como el hombre más emblemático de la selección sueca de 2016, sigue siendo el máximo goleador del país de todos los tiempos y su futbolista más excelso.

Erik Hamren, el seleccionador que se despidió junto a su capitán, tenía claro que no se podría reemplazar lo irremplazable. "Es especial, es único", aseguraba Hamren. "No creo que un país pequeño como Suecia encuentre otro jugador como él".

El encargo de gestionar la era post Zlatan recayó en Janne Andersson, el sucesor de Hamren. El empleo, en principio, no se antojaba realmente envidiable, y menos todavía cuando otros dos hombres importantes del equipo, Kim Kallstrom y Andreas Isaksson, decidieron emular al capitán y abandonar la selección. Tampoco ayudaba el desencanto que había dejado la dolorosa campaña en la EURO 2016 de la UEFA, donde Suecia no conoció la victoria.

Sin embargo, Andersson afrontó el reto con una actitud muy positiva y se dio cuenta de que sus jugadores, lejos de desmoralizarse, se sentían igual de ilusionados que él con las oportunidades que ofrecía la nueva era. "No parecían en absoluto deprimidos sin Zlatan", explica el seleccionador de Suecia a FIFA.com. "En realidad, cuando empecé, todos teníamos claro que se abría una nueva etapa".

"Zlatan había capitaneado muy bien al equipo y había sido un gran jugador para Suecia, y los otros que se retiraban habían contribuido también muchísimo. Sin embargo, entré allí diciendo: ‘Olvídense de todo lo que ha ocurrido antes, bueno o malo. No me interesa para nada. Ahora empezamos algo nuevo y exclusivamente con ustedes, los jugadores que tenemos. Empezamos de cero’".

"Tenían que asumir el reto, y lo han asumido. El nuevo capitán, Andreas Granqvist, desempeña muy bien su labor y hemos hecho debutar a varios jóvenes, que también han aceptado sus responsabilidades. El fútbol es un juego de equipo, y yo quiero que todos mis hombres, no solo uno o dos, se echen el equipo a la espalda y lo lleven hacia delante. Así lo entendieron todos, y debo decir que han respondido muy bien".

Un comienzo positivo
El rendimiento y los resultados bajo Andersson así lo reflejan. Los suecos han causado sensación en los cuatro clasificatorios para Rusia 2018 que han disputado hasta la fecha. Incluso su única derrota, una victoria muy ajustada (2-1) a domicilio contra Francia, fue inmerecida y dejó ver detalles muy alentadores.

"En Suecia se palpa el entusiasmo con este equipo, porque estamos dando oportunidades a las nuevas generaciones y tratamos de desplegar un buen fútbol siempre que podemos", afirma Andersson. Uno nunca está completamente satisfecho, pero hasta la fecha, y dados los desafíos que afrontamos el verano pasado, creo que debemos sentirnos contentos y animados. Mi trabajo consistía en reconstruir el equipo, o construir uno nuevo, y estoy encantado con lo mucho que hemos progresado en tan poco tiempo".

Los jugadores han respondido muy positivamente al evidente entusiasmo del técnico con su trabajo. La carrera como entrenador de Andersson, de 54 años de edad, si bien exitosa (alcanzó su máximo apogeo con la conquista del título de liga en el banquillo del IFK Norrkopping en 2015), ha transcurrido de forma bastante discreta. Por lo tanto, ahora se deleita con los retos que le plantea su nuevo e importante cargo en el fútbol sueco.

"Tengo un trabajo fantástico", asegura. "Llevo 19 años en el fútbol de clubes de Suecia, pero esta es mi primera vez con la selección nacional, y he disfrutado mucho en estos primeros siete u ocho meses. Además, me parece muy interesante; no dejo de aprender y de acumular experiencia cada día”.

Evolución táctica
Andersson ha causado muy buena impresión entre los aficionados suecos, quienes no han tardado en aceptar de buen grado su estilo y su nuevo equipo. Las señas de identidad de su mandato en la selección nacional –un fútbol ofensivo y una predisposición a incorporar savia joven– no son, sin embargo, principios que hayan caracterizado su carrera.

"No, desde luego que no", admite. "En el tema de los jóvenes, sí. No hay mucho dinero en el fútbol sueco, especialmente en los clubes más pequeños, por eso la formación de la cantera siempre ha constituido el centro de mi trabajo. Y a mí además me gusta mucho".

"Pero actualmente hago jugar a mis equipos de una forma muy diferente a cuando empecé. Antes, mi estilo se basaba en balones largos a los delanteros y continuos centros al área. Ahora, sin embargo, lo planteo de otra manera: me gusta el fútbol ofensivo, el dominio del balón y los pases a ras del suelo".

"¿Qué me ha hecho cambiar? Bueno, las instalaciones y los campos de entrenamiento han mejorado mucho en Suecia desde que yo empecé en esto, lo que nos ha permitido entrenar más y mejor y, por consiguiente, ahora hay más posibilidades de jugar al fútbol. De esto se han beneficiado los jugadores, pero yo también me he beneficiado y he evolucionado mucho más".

Perder a Lagerback
Andersson carecía de experiencia en el fútbol internacional cuando se hizo con las riendas del combinado sueco. Por eso contrató como asesor a Lars Lagerback, veterano exseleccionador de Suecia y el hombre que ideó y materializó el meteórico ascenso de Islandia. No obstante, perder a Lagerback, recién nombrado seleccionador de Noruega, no ha supuesto un duro golpe para Andersson.

"Con la experiencia de Lars, tenerlo a mi lado suponía una ayuda fantástica, sobre todo al principio, cuando empecé en el cargo y me pasaban tantas cosas nuevas", explica Andersson. "Me dio grandes consejos en aquellos momentos".

"Actualmente, creo que me encuentro en mejor situación que cuando me incorporé a este puesto. Me hubiera gustado seguir trabajando con Lars, pero me parece que estaré bien sin él. Entiendo que aceptara el trabajo en Noruega, claro, porque además creo que todavía tiene mucho que aportar como entrenador".

Para Andersson, el desafío consiste en seguir tras los pasos de Lagerback y llevar a su selección hasta una Copa Mundial de la FIFA™. Suecia se ha perdido las dos últimas ediciones de la competición, incluso con Ibrahimovic liderando su ataque, y regresar a los escenarios mundiales, pese a las dificultades que le plantea un grupo de clasificación que comparte con Francia y los Países Bajos, es el objetivo declarado del nuevo seleccionador.

"Nos hemos quedado ya sin dos Mundiales seguidos, y la posibilidad de regresar nos motiva muchísimo", confiesa. "Lo hemos hecho bien hasta ahora, pero este mes tenemos el clasificatorio contra Bielorrusia, que es muy importante para nosotros. Yo espero un partido difícil y, si el resto del equipo no lo espera, tendremos problemas. Pero, si llegamos motivados, armamos un buen plan y trabajamos como una piña, se nos presenta una ocasión estupenda para dar otro gran paso adelante".