En la entrada del complejo donde trabaja diariamente el cuerpo técnico de la selección argentina, sobre la pared derecha, hay dos grandes fotografías imposibles de obviar: son las de César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo.

"Desde el primer día que entré acá imaginé mi foto ahí", confiesa a FIFA.com el seleccionador Edgardo Bauza. "Sé que no es fácil, porque hay que salir campeón del mundo para llegar a esa pared. Pero si no pensara en eso, no me hubiera dedicado a esto. Sólo entiendo preparar un equipo para ser campeón".

Bauza tiene igual de claro los pasos indispensables que debe completar para tal fin, aunque reniegue hoy de mirar la tabla de posiciones del clasificatorio para la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™, donde Argentina marcha quinta, en puesto de repesca.

"¡Para qué voy a mirarla si me la recuerdan todo el tiempo en la calle!", lanza el Patón sin perder el humor. "Lo único que se me cruza hoy por la cabeza son los dos objetivos que tenemos: primero clasificar, después llegar a la final del Mundial". Así de simple, así de contundente.

Dos paradas bravas
Su Argentina se juega una parada muy difícil el jueves 23 de marzo, cuando reciba en Buenos Aires a Chile, cuarto en las posiciones y un punto por delante. Un encuentro clave con aroma a final, sobre todo después de lo sucedido en las últimas dos Copas América.

"Yo no diría que es una final, sí un partido determinante", aclara Bauza. "Debo sacar al equipo de las últimas dos finales que jugaron y no perdieron, sino que perdieron por penales. A la rivalidad con Chile, que siempre existió, tendremos que reducirla a este partido, que es importante y ante un rival directo. Sólo debemos pensar que si ganamos los pasamos".

La presión que tendrán sus futbolistas es lo que menos preocupa al Patón. "Están acostumbrados, si juegan en los mejores clubes del mundo", razona. Son los atributos de Chile sobre los que debe trabajar. "Son peligrosos de mitad de cancha hacia adelante, aprietan mucho y saben jugar en corto".

También tiene palabras para su colega Juan Antonio Pizzi, a quien califica como "un gran amigo con el que hace un tiempo que no hablo, pero no por nada en particular. En cualquier momento nos juntamos a tomar un café o a cenar". Y elogia la impronta que puede darle a Chile: "Trata de imponerle al equipo esa fuerza de voluntad que durante su carrera lo hizo un jugador de jerarquía".

Después de recibir a la Roja en Buenos Aires, Argentina subirá hasta los 3.600 metros de La Paz para enfrentar a Bolivia... ¿con un equipo distinto? "Depende de varias cuestiones", titula el técnico. "Por un lado habrá que ver el resultado con Chile, que también condiciona. El otro problema es que encaramos antes un partido caliente con 12 jugadores con problemas de amarillas. Vamos a esperar para decidir".

Es cierto que Bolivia, al contrario que otras eliminatorias, apenas ha ganado dos de sus seis duelos como local. Bauza, que conoce cómo es jugar en la altura tras dirigir cinco años en Quito, explica la razón. "Eso pasa porque ahora los equipos, además de tener jerarquía, planifican mejor el partido. La clave es un planteo equilibrado para llegar enteros a los 20 minutos finales. Ellos salen a atacarte, meten mucho ritmo y uno no debe entrar en ese juego, si no puedo pasarla mal".

El envión final
Sobre el nivel que ha mostrado su equipo hasta aquí, Bauza es igual de claro. "No estoy conforme, porque alcanzó lo que pretendo de a ratos. Le ha faltado sostenerlo a lo largo de los partidos. Con Uruguay tuvo buenos momentos, y con Colombia, además de los goles, mejoró en lo defensivo. Pero la regularidad depende también del tiempo de trabajo".

Del mismo modo, aún lamenta "los cinco puntos que teníamos para ganar con Paraguay acá y Perú allá, porque con eso hoy estaríamos mucho más tranquilos, sin tantos dolores de cabeza. Aunque bueno, forma parte de la dificultad de las eliminatorias sudamericanas".

Bauza encara así una doble jornada que considera bisagra en más de un sentido. "Tras de esta tanda de partidos, no creo que la tabla siga tan apretada como hasta ahora", dice por un lado.

Por el otro, apunta a lo emocional. "Si le ganamos a Chile, tenemos grandes chances de clasificar al Mundial. Será un envión anímico importante para los jugadores y la gente". De ahí que baje un mensaje para el hincha: "Que apoye al equipo. Su grito potencia a una generación de futbolistas extraordinarios que aman a la camiseta como pocos, y a la que van a extrañar cuando no esté".

Y Bauza confía tanto en el éxito que no lo teme a la posibilidad del fracaso. "Ya aprendí que la línea entre ambos es delgada, pero mi moral siempre ha sido alta. Me siento ganador, y creo que voy a ganar".