Dolió. Y dolió mucho. Porque Panamá estuvo a sólo dos minutos de clasificar a la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, pero Estados Unidos, con un par de tantos, les sacó el dulce de la boca en el último suspiro del último duelo del clasificatorio. Amílcar Henríquez fue testigo en la misma cancha.

“Guardo mucha tristeza. En el mundo futbolístico hay momentos que te marcan y creo que, para nosotros, aquél fue uno de esos días. Tuvimos la posibilidad de ir a un Mundial y se nos escapó en un abrir y cerrar de ojos”, apunta el mediocampista defensivo de 33 años.

Pero todas las heridas sanan, tarde o temprano. Y ahora Panamá vuelve a tener la ilusión de lograr su primera clasificación mundialista. “Son cosas que pasan y que ya se quedan en el pasado. Nosotros ya nos repusimos, y hoy por hoy estamos luchando por un sueño que hace algunos años se nos fue”.

Un presente alentador
El inicio del Hexagonal final de la Zona Norte, Centroamérica y Caribe, que otorga tres y boletos y medio a Rusia 2018™, ha sido bueno para los Canaleros.

“Nuestro buen arranque enmarca que venimos haciendo las cosas bien, que el cuerpo técnico viene trabajando adecuadamente una nueva camada de jugadores que han apoyado mucho. Tenemos partidos muy difíciles por delante; pero trabajando en grupo y concientizados en lo que queremos y buscamos, nos va a ir bien”.

El siguiente obstáculo es, precisamente, Estados Unidos. “No creo que sea una revancha ante EEUU. Cuando uno pierde un partido, la revancha está en el siguiente juego; luego hay que avanzar. Tenemos que salir a ganar, no podemos pensar en lo que pasó años atrás; si es así nos vamos a equivocar y desconcentrar. Vamos a pensar en el día a día. Sabiendo que Estados Unidos es uno de los grandes de la zona, hay que estar tranquilos y mentalizados, porque ellos saben aprovechar muy bien los errores que uno tiene”, explica consciente de un detalle: "La clasificación se amarra en los partidos en casa”.

Se define como “una persona aguerrida, siempre concentrado y con la meta de entrar al campo pensando en dar todo y aportarle al equipo”. En el plano personal, Amílcar, que vive la madurez de su carrera deportiva, tiene la meta que todo futbolista sueña: un Mundial.

“Para esta camada, éste es nuestro último momento para cerrar con broche de oro tantos años de esfuerzo y lucha. Ir a un Mundial es el sueño cumbre, es algo que todos queremos”, corrobora.

¿Y el camino para lograrlo? “Tenemos que trabajar; ser dedicados día a día y hacer las cosas bien. A veces el tema futbolístico no es todo; hay que ser buen padre, buen amigo, buen hijo… son cosas que también son necesarias para estar bien en la cancha”, finaliza.