• Jermain Defoe anotó en su regreso con la selección inglesa tras más de tres años de ausencia.
  • Su hincha incondicional, Bradley Lowery, estuvo a su lado.

 

La magia del fútbol encuentra manera inesperadas. Como la que unió los caminos del futbolista inglés Jermain Defoe y el niño Bradley Lowery. Y el destino, generoso, les regaló un momento único e irrepetible. 

Lowery tiene 5 años y es hincha del Sunderland. Su bio de Twitter es demoledora. "Tengo cinco años y tengo un cáncer llamado neuroblastoma. Los doctores dicen que no hay nada más que hacer, pero ya lo veremos". Fue diagnosticado a los 18 meses de edad, y luchó durante dos años hasta conseguir que la enfermedad entrara en remisión. Pero en julio del año pasado recayó y su familia buscó fondos para costear el tratamiento.

La comunidad del fútbol no falló. Y este jovencito valiente fue invitado a un partido que enfrentó al Sunderland y el Everton. Entró al campo con su jugador favorito: Jermain Defoe. Goodison Park recaudó 200,000 libras para su causa.

El vínculo entre los dos no terminó ahí. El jugador siguió la evolución del pequeño y le visitó en el hospital. 

Y Defoe volvió a llevar a Bradley al césped en febrero.

Este domingo 26 de marzo, Bradley volvió a acompañar a su jugador favorito. Esta vez, la ocasión era más especial si cabe para el futbolista, que había estado fuera de las convocatorias de Inglaterra desde noviembre de 2013.

A sus 34 años, parecía difícil que volviera a contar para los Tres Leones pero Defoe se volvió a vestir la elástica nacional para disputar un partido de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018. Contra Lituania en el mismísimo Wembley. Y a su lado, su fan incondicional. Más orgulloso que nunca.

Y el destino fue generoso. Defoe no sólo fue titular sino que anotó a los 21 minutos el gol que abría el marcador. "Es difícil explicar cómo me siento", decía emocionado tras la victoria. "Tuve que aguantarme las emociones por el pequeño Bradley. Puedes imaginar como me sentí guiando al equipo con él. Fue muy especial".

La devoción de Bradley hacia su ídolo es incondicional. Pero el sentimiento es mutuo, porque el ejemplo de este valiente niño, enfermo terminal de cáncer, ha conmovido, no sólo a un veterano futbolista, sino a todo el planeta fútbol.